La mejor torrija de España cuesta 4 euros y se cocina en Chamberí

Martín Martínez Villamor, chef de Villaroy's, ha conquistado Madrid Fusión con una receta tradicional que rescata la esencia clásica del dulce de Semana Santa

En el corazón del barrio madrileño de Chamberí, a escasos metros de la concurrida glorieta de Cuatro Caminos, se esconde un pequeño obrador que ha conseguido lo que muchos establecimientos de alta cocina persiguen: el reconocimiento absoluto en un concurso gastronómico de prestigio. Se trata de Villaroy's, un diminuto local de la calle Maudes donde Martín Martínez Villamor prepara, según el jurado de Madrid Fusión, la mejor torrija de España. El premio, otorgado en el primer certamen mundial dedicado exclusivamente a este dulce tradicional, ha puesto en el mapa a este chef que decidió emprender su propio camino lejos de las grandes estrellas Michelin.

La historia de Martínez Villamor no es la de un cocinero que buscaba la fama a través de la innovación extrema o las técnicas vanguardistas. Al contrario, su éxito reside en la perfección de lo clásico. Desde 2019, este profesional regenta su obrador de cocina para llevar, un espacio reducido donde el aroma a rebozados y fritos impregna el ambiente cada mañana. Aquí, entre tortillas de patatas y croquetas artesanas, la torrija encontró su lugar privilegiado, convirtiéndose en el producto estrella que ya le valió en 2023 el título de mejor torrija de la Comunidad de Madrid.

Antes de aterrizar en Chamberí, Martín recorrió algunas de las cocinas más respetadas del país. Su paso por el Celler de Can Roca, el Noor y el Hortensio le proporcionó una base técnica sólida y una visión clara de lo que quería ofrecer cuando montara su propio negocio. No obstante, lejos de abrir un restaurante de alta gama, optó por un formato más cercano y accesible, donde la calidad no esté reñida con el precio justo. Esta decisión empresarial, aparentemente arriesgada, ha demostrado ser acertada, especialmente tras el reconocimiento nacional obtenido en Madrid Fusión.

La receta ganadora no esconde trucos complicados ni ingredientes de difícil acceso. El secreto, según explica el propio chef, está en el pan de leche como base fundamental y en un proceso de elaboración que respeta los tiempos naturales. "Hacemos una infusión en caliente con la leche y la nata, pero dejamos reposar lentamente en frío la torrija", detalla Martínez Villamor. Esta técnica permite que el pan absorba de manera uniforme el líquido sin deshacerse, manteniendo una textura firme pero jugosa en el interior.

Una vez completada la fase de reposo, la preparación es directa y sin artificios: pasar por huevo y freír. Este método tradicional contrasta con las propuestas más contemporáneas que han aparecido en los últimos años, donde el brioche sustituye al pan convencional y se busca una textura crujiente que rompa con la esencia del plato. En Villaroy's, la apuesta es clara: conservar la identidad de una receta centenaria, perfeccionando cada detalle del proceso.

El toque de canela, indispensable en cualquier torrija que se precie, también recibe un tratamiento particular. Martín utiliza canela en polvo para la infusión, lo que permite una distribución más homogénea del sabor sin que resulte invasivo. La medida exacta es crucial: ni demasiado para no tapar el sabor del pan y la leche, ni tan poco para que pase desapercibida. Este equilibrio, alcanzado tras numerosas pruebas, ha sido uno de los factores que ha convencido al exigente jurado de Madrid Fusión.

El concurso, patrocinado por Leche Pascual, reunió a algunos de los mejores especialistas en postres tradicionales de todo el país. La competencia fue feroz, con propuestas que incluían técnicas de desconstrucción, presentaciones minimalistas y sabores inesperados. Sin embargo, la torrija de Martín Martínez Villamor destacó precisamente por su aparente sencillez. En un contexto donde la innovación muchas veces se confunde con complejidad, regresar a los fundamentos con maestría ha resultado ser la estrategia ganadora.

El precio de esta obra maestra culinaria es otro elemento que sorprende. Por solo cuatro euros, cualquier cliente puede degustar la torrija que ha sido reconocida como la mejor de España. Esta accesibilidad democratiza el lujo gastronómico y rompe con la tendencia de que los productos premiados solo estén al alcance de unos pocos. En Villaroy's, la filosofía es clara: la excelencia debe estar disponible para todos los bolsillos.

El éxito de Martín no se mide solo en trofeos, sino en la fidelidad de una clientela que cada día colma su pequeño local. Los vecinos de Chamberí han adoptado Villaroy's como un referente de calidad en la zona, y el boca a boca ha funcionado mejor que cualquier campaña de marketing. Ahora, con el premio de Madrid Fusión, el desafío será gestionar la nueva afluencia de clientes sin perder la esencia que le ha hecho merecedor del galardón.

La historia de este chef y su torrija sirve como ejemplo de que en la gastronomía actual, donde a menudo se premia lo espectacular, todavía hay espacio para la perfección de lo tradicional. No hace falta reinventar la rueda cuando se domina la técnica y se respeta el producto. La receta de Martín Martínez Villamor es, en definitiva, un recordatorio de que las raíces culinarias, bien cuidadas, pueden alcanzar la excelencia más alta.

Para los amantes de las torrijas y la buena cocina, Villaroy's se ha convertido en un destino obligado en Madrid. La combinación de tradición, técnica impecable y precio justo constituye una propuesta irresistible que, ahora con el aval de Madrid Fusión, promete seguir deleitando paladares durante mucho tiempo. La mejor torrija de España no está en un restaurante con estrellas, sino en un humilde obrador de Chamberí donde la pasión por lo bien hecho es la verdadera receta del éxito.

Referencias