Maddison Inglis: De la casi eliminación a la gloria en Melbourne

La tenista australiana salvó puntos de partido en la previa y es la última clasificada en octavos del Abierto de Australia

Maddison Inglis: De la casi eliminación a la gloria en Melbourne

La tenista australiana Maddison Inglis ha escrito uno de los capítulos más emocionantes del Abierto de Australia 2024. Su trayectoria en el torneo es un testimonio de resiliencia, determinación y la capacidad de aprovechar las oportunidades cuando aparecen. Desde estar a punto de despedirse en la fase previa hasta convertirse en la última representante de los clasificatorios en la cuarta ronda, Inglis ha demostrado que en el tenis, nunca hay que rendirse.

El milagro en la previa

La historia de Inglis en este Abierto de Australia estuvo a punto de terminar antes de comenzar. En su primer compromiso de la temporada, enfrentando a la española Leyre Romero Gormaz en la ronda inicial de la fase previa, la australiana se vio contra las cuerdas. Dos puntos de partido en contra podrían haber sellado su destino, pero Inglis mostró una fortaleza mental excepcional para revertir la situación y mantenerse con vida en el torneo.

Esa victoria no fue solo un simple triunfo; fue el catalizador de una racha extraordinaria que la ha llevado hasta los octavos de final. El camino ha sido arduo y extenuante, pero cada desafío superado ha fortalecido su confianza y su conexión con el público local, que la ha adoptado como una de sus favoritas.

Una maratón en pista

Los números hablan por sí solos. Maddison Inglis ha acumulado nada menos que 972 minutos en competición dentro del recinto de Melbourne Park. Esta cifra, equivalente a más de 16 horas de juego, incluye sus participaciones en individuales, dobles y dobles mixtos. De este total, cerca de 13,5 horas corresponden exclusivamente a partidos de sencillos, una carga física y mental considerable en tan solo dos semanas.

La intensidad de sus encuentros ha sido notable. De los cinco partidos individuales que ha disputado, cuatro se han resuelto en tres sets, y seis de esos sets han llegado al desgastante tie-break. Esta tendencia a los finales cerrados revela su capacidad para mantener la calma bajo presión y su resistencia en los momentos decisivos.

"Los tiebreaks son algo que nunca me ha preocupado demasiado", comentó Inglis en una entrevista. "Incluso si empiezas mal en un tiebreak, puedes remontar. Si empiezas bien, puedes remontar. Todo puede pasar, solo hay que jugar un punto a la vez y, a la vez, aguantar, que es lo que creo que he estado haciendo".

Esta filosofía de juego punto a punto la ha convertido en una especialista de los momentos críticos, donde la mayoría de los jugadores sienten la presión de manera abrumadora.

El duelo contra la mejor amiga

Uno de los momentos más emotivos de su trayectoria fue el enfrentamiento contra su compatriota y mejor amiga, Kim Birrell. Ambas tenistas se conocen desde los diez años, comparten ciudad natal en Gold Coast, Queensland, y mantienen una relación cercana que trasciende las canchas. Para Inglis, medirse a Birrell representó un desafío psicológico único.

"Fue muy duro, pero así es el tenis, y de alguna manera hay que bloquearlo", reconoció Inglis después de superar a su amiga. La victoria, aunque dolorosa por las circunstancias, demostró su profesionalismo y su capacidad para separar la amistad de la competencia. "Me sentí muy orgullosa de mí misma en ese partido por cómo logré hacerlo y, además, jugar un buen tenis. Es una competidora muy dura", añadió.

Este tipo de enfrentamientos entre compatriotas y amigas siempre generan una dinámica compleja, pero Inglis supo gestionar sus emociones para avanzar en el torneo.

El regalo de Naomi Osaka

El paso a los octavos de final llegó de forma inesperada. La retirada de Naomi Osaka, quien se había perfilado como una de las favoritas al título, otorgó a Inglis un walkover que la catapultó directamente a la cuarta ronda. Aunque no tuvo la oportunidad de medirse a la japonesa en pista, el resultado refleja el mérito acumulado durante toda la competencia.

Inglis se convirtió así en la única representante de los clasificatorios que sobrevive en el cuadro principal, y una de las dos jugadoras no cabezas de serie que aún están en competición. Este logro la posiciona como una de las grandes revelaciones del torneo, independientemente de lo que ocurra en los próximos compromisos.

La perspectiva ante Iga Swiatek

El próximo desafío para Maddison Inglis no podría ser más formidable. El lunes se enfrentará a Iga Swiatek, la número 2 del mundo y una de las jugadoras más dominantes del circuito WTA. El contraste entre ambas trayectorias en el torneo es llamativo: mientras Inglis ha acumulado más de 16 horas de juego, la polaca ha invertido poco más de cinco horas en sus tres partidos, con un único encuentro a tres sets y un solo tie-break.

La diferencia en el desgaste físico podría ser un factor determinante, pero también una ventaja en términos de ritmo competitivo para la australiana. Inglis ha estado sometida a una presión constante, lo que podría haberla fortalecido mentalmente para afrontar el mayor desafío de su carrera.

"Disfrutar de estos momentos en Melbourne con la familia, los amigos... han sido un par de semanas de locura, así que solo intentamos disfrutarlos, atesorarlos porque no ocurren siempre", reflexionó Inglis sobre su experiencia en el torneo. Esta actitud de agradecimiento y disfrute del momento podría ser su mejor arma contra la presión de enfrentar a una de las grandes favoritas.

Una historia que inspira

La trayectoria de Maddison Inglis en este Abierto de Australia trasciende los resultados deportivos. Es una narrativa sobre la perseverancia, la importancia de nunca darse por vencida y la belleza de los sueños que se hacen realidad cuando menos se espera. Desde salvar puntos de partido en la previa hasta convertirse en la esperanza australiana en la segunda semana del torneo, cada paso ha estado marcado por la determinación.

Su conexión con el público local es evidente. Representar a Australia en un Grand Slam siempre conlleva una presión adicional, pero Inglis ha sabido convertir esa expectativa en energía positiva. Los aficionados han respondido a su lucha, a su humildad y a su capacidad para sobreponerse a la adversidad.

El futuro inmediato de Inglis en el torneo dependerá de su capacidad para superar a una rival de la talla de Swiatek, pero independientemente del resultado, su participación ya forma parte de la historia memorable del Abierto de Australia 2024. Ha demostrado que los clasificatorios pueden producir verdaderas contendientes y que la experiencia acumulada en cada punto disputado tiene un valor incalculable.

En un deporte donde a menudo se celebran solo los triunfos de las grandes estrellas, la historia de Maddison Inglis recuerda que el corazón y la tenacidad pueden escribir capítulos igual de emocionantes. Su viaje de la casi eliminación a la gloria en Melbourne es un recordatorio poderoso de que en el tenis, como en la vida, nunca se debe perder la esperanza.

Referencias