La semana pasada, Álex Sánchez cerraba un ciclo de seis años en la cantera del Real Madrid. Este martes, el centrocampista zurdo podría saltar al césped del Martínez Valero para debutar en Primera División. Entre medias, solo han transcurrido siete días y dos sesiones de entrenamiento con el primer equipo del Elche. Una trayectoria meteórica que demuestra que en el fútbol, las oportunidades llegan cuando menos te las esperas y que la preparación y el talento siempre encuentran su recompensa en el momento justo.
El madrileño, formado en las categorías inferiores del Rayo Vallecano antes de dar el salto a la Casa Blanca, llegó a la entidad ilicitana la semana pasada con la idea de reforzar el filial franjiverde, que milita en Segunda RFEF. Sin embargo, sus cualidades técnicas y su polivalencia en el centro del campo llamaron poderosamente la atención de Eder Sarabia, técnico del primer equipo, que no dudó en incluirlo en la convocatoria para el crucial duelo ante el Sevilla. Esta decisión, lejos de ser improvisada, responde a una necesidad real del equipo y a una apuesta clara por el talento joven.
Una decisión que sorprende por su rapidez, pero que obedece a una lógica futbolística bien fundamentada. El Elche atraviesa una situación delicada en la tabla y necesita refrescar su plantilla con jugadores que aporten intensidad, calidad y, sobre todo, hambre de demostrar su valía. Álex Sánchez reúne todos esos requisitos y más. Su salida del Real Madrid no fue por falta de talento, sino por la dificultad de encontrar espacio en una estructura donde la competencia es feroz y donde los minutos se reparten entre las estrellas del primer equipo y las promesas de la cantera que tienen un perfil más mediático.
Durante su etapa en la entidad merengue, el futbolista fue escalando posiciones en la pirámide de la cantera de forma progresiva y constante. Desde los infantiles hasta el Real Madrid C, pasando por todas las categorías intermedias, demostrando en cada escalón su capacidad para adaptarse y mejorar. Sin embargo, esta temporada no contó con los minutos que esperaba, lo que le llevó a buscar una salida que le permitiera crecer y tener continuidad. El Elche se presentó como el destino ideal: un club histórico de Primera División con un filial competitivo donde poder afianzarse y, sobre todo, con una puerta abierta al primer equipo si el nivel lo merecía.
Lo que no esperaba el jugador es que su oportunidad en el fútbol profesional llegaría tan pronto. Dos entrenamientos. Eso es lo que ha necesitado Sarabia para decidir que Álex Sánchez formara parte de los disponibles para medirse al Sevilla. El técnico ha demostrado con esta convocatoria que valora más el talento y la actitud que el nombre o el currículum, una filosofía que puede resultar revolucionaria en un contexto donde los clubs suelen mirar con desconfianza a los jugadores recién llegados y prefieren dar oportunidades a nombres consolidados.
El estilo de juego de Álex Sánchez es fácilmente identificable y altamente atractivo para el modelo que Sarabia quiere implementar. Como centrocampista zurdo, posee un perfil técnico que combina visión, precisión en el pase y capacidad para sorprender a la defensa rival. Su control orientado le permite recibir en espacios reducidos y salir jugando con criterio, manteniendo la posesión bajo presión. No es un mediocentro al uso, sino un futbolista con desparpajo y creatividad, capaz de filtrar balones entre líneas y generar peligro en la última zona del campo, rompiendo líneas con facilidad.
Su capacidad para desbordar con talento desde la mediapunta o desde la banda izquierda lo convierte en una opción polivalente para Sarabia, que podrá utilizarlo en diferentes sistemas tácticos. Además, tiene gol. No es un centrocampista que se limite a la construcción, sino que llega a la frontal del área con peligro y define con precisión. Esta faceta la ha demostrado en todas las categorías por las que ha pasado, convirtiéndose en un especialista en las asistencias y en la definición a media distancia, algo que el Elche necesita urgentemente.
La convocatoria para el partido ante el Sevilla no es un gesto simbólico ni una concesión al entusiasmo juvenil. El Elche necesita puntos urgentemente y Sarabia no incluye a nadie en la lista si no cree que puede aportar desde el minuto uno. La presencia de Álex Sánchez indica que el técnico contempla seriamente la posibilidad de darle minutos, ya sea como titular o como revulsivo en la segunda parte. Su perfil encaja perfectamente en un encuentro donde el equipo franjiverde necesitará mantener la posesión y generar ocasiones de calidad ante un rival de nivel europeo que presiona alto y deja espacios entre líneas.
El contexto del partido es crucial para ambos equipos. El Sevilla llega al Martínez Valero con la necesidad de sumar para acercarse a los puestos europeos, mientras que el Elche lucha por salir de los puestos de descenso en una situación de extrema urgencia. En este escenario, la apuesta por un joven talento puede resultar decisiva. La ilusión de un debutante, combinada con la calidad técnica que atesora, puede ser el factor sorpresa que desequilibre un encuentro tan igualado y donde la tensión puede jugar a favor de quienes tienen menos que perder y todo por ganar.
Más allá de su calidad futbolística, lo que más ha llamado la atención del cuerpo técnico es su actitud y compromiso. Según fuentes del club, Álex Sánchez es un loco del fútbol, un apasionado del juego que vive cada entrenamiento como si fuera una final y que estudia el juego con una dedicación excepcional. Esta mentalidad, sumada a su compromiso táctico, lo convierte en un jugador de equipo, capaz de sumar tanto dentro como fuera del campo. En los momentos difíciles que atraviesa el Elche, este tipo de futbolistas son fundamentales para levantar el ánimo del vestuario y transmitir energía positiva.
La decisión de Sarabia también envía un mensaje claro y potente a la cantera del Elche: el talento tiene puerta abierta al primer equipo, sin importar su edad o su procedencia. No importa si llegas para jugar en el filial; si demuestras nivel, tendrás tu oportunidad. Esta política puede resultar clave para la identidad del club a largo plazo, especialmente en una época donde los equipos de élite buscan constantemente perlas en las categorías inferiores y donde la formación propia se ha convertido en un activo estratégico fundamental.
Para Álex Sánchez, esta convocatoria representa el premio a una trayectoria de sacrificio silencioso. Desde sus inicios en el Rayo Vallecano, donde dio sus primeros toques al balón en las calles de Vallecas, hasta su paso por las categorías del Real Madrid, el centrocampista ha demostrado una constancia ejemplar. No siempre ha sido titular, no siempre ha tenido los minutos deseados, pero nunca ha bajado los brazos ni ha perdido la fe en su talento. Ahora, a las puertas de cumplir su sueño de debutar en Primera, todo ese esfuerzo cobra sentido y se materializa en una oportunidad real.
El partido de esta noche en el Martínez Valero será especial para muchos, pero especialmente para él. Si finalmente salta al campo, lo hará con la confianza de un técnico que ha creído en su potencial desde el primer día y con el apoyo de una afición que valora el esfuerzo y la entrega. Y lo hará con la responsabilidad de ayudar a su equipo a salir de la zona peligrosa. No será un debut cualquiera, sino que llega en un momento de máxima exigencia, donde cada punto es oro y cada decisión puede marcar la diferencia entre la permanencia y el descenso.
El futuro de Álex Sánchez en el Elche dependerá exclusivamente de su rendimiento en estos primeros compases. Si consigue aprovechar la oportunidad, podría consolidarse como una pieza importante del equipo ilicitano y acortar su trayectoria prevista. Su contrato con el filial no es una limitación, sino una base desde la que construir una carrera profesional sólida. Muchos futbolistas han empezado así y han acabado siendo referentes de sus clubs, demostrando que el camino más rápido no siempre es el más directo, pero que el talento siempre acaba imponiéndose.
Mientras tanto, el centrocampista zurdo se prepara para lo que puede ser la noche más importante de su carrera. De la cantera del Real Madrid al estadio del Elche en una semana. De jugar en Tercera División a tener la posibilidad de hacerlo en Primera. El fútbol, a veces, premia a los que más se lo merecen y que han trabajado con más dedicación. Y Álex Sánchez ha trabajado duro para estar donde está, sin atajos y con la convicción de que su momento llegaría.