Espanyol: protesta de peñas por polémica arbitral en Mestalla

Las peñas del Espanyol convocan una protesta en el minuto 12 del próximo partido tras la polémica con el VAR en Valencia

La polémica arbitral ha vuelto a sacudir al RCD Espanyol después de lo ocurrido este domingo en Mestalla. El conjunto perico cayó derrotado en Valencia en un desenlace marcado por una decisión controvertida del colegiado Hernández Hernández, quien señaló un penalti sobre el local Rubén que resultó determinante para el resultado final. Lo que más indignó a la entidad blanquiazul fue la ausencia de intervención del VAR, una tecnología que, según los afectados, debería haber evitado este nuevo episodio de indefensión.

El encuentro de Mestalla se convirtió en el tercer partido consecutivo en el que el Espanyol veía como un penalti riguroso se señalaba en su contra. En apenas dos jornadas, los pericos han sufrido tres decisiones de este tipo, todas ellas con un impacto directo en el marcador. La sensación de persecución arbitral se ha instalado en el seno de la institución, que ve cómo sus esfuerzos en el terreno de juego se ven minados por criterios que consideran injustos y, lo que es peor, evitables con las herramientas tecnológicas disponibles.

La reacción del cuerpo técnico no se hizo esperar. Manolo González, entrenador del primer equipo, apenas pudo contener su frustración en la rueda de prensa posterior al encuentro. Sus palabras, cargadas de ironía y desazón, reflejaban el sentir de un vestuario que se siente vulnerado: "¿El VAR? Igual han ido al bar del Gol Norte o el Gol Sur", comentó el técnico, insinuando que los responsables de revisar las jugadas no estaban atentos a su labor. Esta declaración resume el estado de ánimo de una plantilla que ve cómo la tecnología que debía garantizar la equidad se convierte en un elemento más de aleatoriedad.

El malestar traspasó las puertas del vestuario y alcanzó directamente a la afición organizada. La Federació Catalana de Penyes (FCPE), máximo representante de los seguidores del Espanyol, emitió un comunicado contundente donde denuncia la situación de indefensión que vive el club. En su escrito, la entidad califica de "indignante" lo sucedido en Mestalla y carga duramente contra el "mal uso" del VAR, un sistema que "se nos vendió como algo que serviría para evitar errores y lo único que ha conseguido es dar la sensación de un uso aleatorio".

El texto de la FCPE no se queda en la simple queja. Los peñistas cuestionan abiertamente cómo, en pleno siglo XXI y con todos los medios técnicos disponibles, pueden producirse episodios de esta naturaleza. La conclusión a la que llegan es demoledora: en el fútbol actual, todo el mundo parece estar protegido excepto los aficionados, "especialmente los del Espanyol". Esta percepción de persecución específica hacia la entidad blanquiazul es un sentimiento que lleva años gestándose entre su parroquia.

Ante esta situación, la federación de peñas no ha optado por la pasividad. Ha convocado a todos sus miembros y a la afición en general a una protesta simbólica durante el próximo encuentro en Cornellà-El Prat. La cita es el viernes, cuando el Espanyol reciba al Alavés en un duelo crucial por los objetivos de la temporada. La acción consistirá en dar la espalda al campo en el minuto 12 del encuentro, un gesto que busca visibilizar el descontento sin interrumpir el desarrollo del juego.

La elección del minuto 12 no es casual. Los organizadores buscan un momento temprano del partido para maximizar el impacto visual sin perjudicar el apoyo al equipo en momentos decisivos. Es una forma de equilibrar la protesta con la lealtad a los colores, demostrando que la crítica va dirigida exclusivamente a los órganos arbitrales y no al conjunto que defiende la camiseta perica sobre el césped.

Paralelamente a la movilización de las peñas, la dirección del club ha activado los canales institucionales para abordar el problema. Los vicepresidentes Mao Ye y Antonio Dávila mantendrán una reunión esta semana con el Comité Técnico de Árbitros en Madrid. Este encuentro ya estaba programado previamente, como consecuencia de las quejas acumuladas tras el derbi contra el Girona, pero los sucesos de Mestalla han añadido urgencia y peso a una cita que se presenta determinante.

La cúpula directiva perica llevará a la mesa no solo el caso específico de Valencia, sino una serie de incidentes que consideran forman parte de un patrón preocupante. La sensación de que el Espanyol es un club especialmente perjudicado por los errores arbitrales es una percepción compartida tanto en el área técnica como en la grada. La reunión con el organismo rector de los árbitros españoles será la oportunidad para trasladar de forma oficial las quejas y exigir medidas correctivas.

El debate sobre el uso del VAR en España vuelve a estar en el centro de la controversia. Desde su implementación, el sistema ha generado tantas polémicas como soluciones. En el caso del Espanyol, la frustración es doble: no solo se cometen errores, sino que la tecnología que debía corregirlos permanece inactiva en momentos críticos. Esta inconsistencia en la aplicación del protocolo es lo que más irrita a los afectados, que ven cómo criterios similares no se aplican de forma uniforme en todas las competiciones o para todos los equipos.

La situación pone de manifiesto un problema estructural en el arbitraje español. La falta de transparencia en los criterios de intervención del VAR, combinada con una comunicación deficiente sobre las decisiones tomadas, genera un clima de desconfianza que perjudica la credibilidad de la competición. Cuando un club como el Espanyol acumula tres penaltis en contra en tan solo dos jornadas, todas ellas decisiones cuestionables, es inevitable que surjan teorías conspirativas y sensaciones de persecución.

La respuesta de la afición organizada mediante una protesta pacífica refleja la madurez de un colectivo que busca ser escuchado sin caer en actitudes violentas o que perjudiquen al propio equipo. Dar la espalda en el minuto 12 es un mensaje claro y contundente, pero respetuoso con el espectáculo y con los propios jugadores, que también son víctimas de estas circunstancias.

El club, por su parte, juega en dos frentes. Mientras las peñas canalizan el descontento popular, la directiva utiliza las vías institucionales para buscar soluciones a largo plazo. La reunión con el Comité Técnico de Árbitros será un momento de verdad para ver si las autoridades del fútbol español están dispuestas a reconocer errores y mejorar los protocolos, o si por el contrario se mantendrá la dinámica actual que tanto daño causa a la credibilidad del arbitraje.

El próximo viernes en Cornellà-El Prat, más allá del resultado deportivo, se vivirá un momento de especial tensión. Los ojos no solo estarán en el balón, sino también en la grada, donde se espera que la protesta convocada tenga una adhesión masiva. Será una prueba de fuego para la unidad de la afición perica y para la capacidad de los organismos del fútbol español para escuchar las justas demandas de un club que se siente indefenso ante lo que considera una serie de injusticias que ponen en riesgo su futuro deportivo.

La polémica de Mestalla, lejos de quedar en un simple episodio aislado, se ha convertido en el detonante de una crisis de confianza entre el Espanyol y el sistema arbitral. La respuesta coordinada entre directiva y afición demuestra que esta vez la paciencia ha tocado fondo. El minuto 12 del viernes podría marcar un antes y un después en la relación entre el club y las autoridades del fútbol español, independientemente de lo que ocurra sobre el terreno de juego.

Referencias