El serbio Novak Djokovic ha vuelto a escribir su nombre con letras de oro en los anales del tenis mundial. En una jornada del Open de Australia marcada por condiciones climáticas extremas, el número uno del mundo no solo superó los obstáculos que le presentó su rival, sino que también tuvo que lidiar con sus propias limitaciones físicas para alcanzar una cifra histórica: las 400 victorias en torneos del Grand Slam.
La jornada del 24 de enero en Melbourne quedará grabada en la memoria de los aficionados por múltiples motivos. El más destacado, sin duda, fue el partido de Djokovic, quien se convirtió en el segundo jugador de la historia en alcanzar este registro, solo superado por el también legendario Roger Federer en el número de triunfos en el propio Open de Australia, con los que ahora empata a 102 victorias cada uno.
Problemas físicos y una victoria de sufrimiento
El camino hacia la gloria no fue sencillo para el balcánico. Durante el encuentro, Djokovic evidenció molestias físicas que preocuparon a su equipo técnico y a los seguidores. Las imágenes mostraron al tenista solicitando asistencia médica en el banquillo, algo que resultó clave para entender la complejidad de su triunfo.
"Le han dado un buen tratamiento médico, sí, le ha dado mucha potencia. Ha sacado muy bien de ahí en adelante. Al principio del segundo veía que él sufría con el brazo, su velocidad bajaba. Pero luego todo cambió", comentó el propio Djokovic en declaraciones posteriores al partido, reconociendo la importancia de la intervención del equipo médico.
Las molestias no se limitaron a su brazo. El serbio también estuvo a punto de sufrir una lesión de mayor gravedad cuando, en un movimiento brusco, casi se torcía el tobillo. "Antes de torcerme el tobillo ya había pedido el fisio para que me viera las ampollas. Por suerte he tenido una buena caída y me he protegido, podría haber sido muy feo en ese momento", explicó el campeón, mostrando su alivio por haber evitado una situación peor.
A pesar de estos contratiempos, Djokovic demostró una vez más por qué es considerado uno de los más grandes de todos los tiempos. Su capacidad para sobreponerse a la adversidad y encontrar soluciones en los momentos críticos le permitió cerrar el encuentro en tres sets, aunque no sin antes sufrir. "Me relajé demasiado y tuve problemas para cerrar el segundo set. Desde ahí, el partido no fue de nadie. He tenido la fortuna de salir de los problemas con las bolas de set en contra en el tercero. Las cosas cambian muy rápido en este deporte", reflexionó el tenista.
El calor extremo como protagonista
La jornada no solo estuvo marcada por el tenis de alto nivel, sino también por las duras condiciones meteorológicas que azotaron Melbourne. Las autoridades del torneo tuvieron que suspender temporalmente los partidos en las pistas sin techo debido a las altas temperaturas, que superaron los límites establecidos para garantizar la seguridad de los jugadores.
Esta medida afectó a varios tenistas, pero especialmente a los competidores del cuadro júnior. Entre ellos, un joven prometedor del tenis español, Chávez, que no pudo completar su encuentro ante las inclemencias del clima. "El calor puede con el español Chávez en el torneo júnior", titularon varios medios especializados, reflejando la dureza de las condiciones.
La decisión de parar la jornada en las pistas descubiertas fue tomada como medida preventiva, recordando a todos que el bienestar de los deportistas debe primar por encima de la competición. Este tipo de interrupciones, aunque necesarias, alteran los ritmos de juego y pueden influir en el rendimiento de los tenistas, especialmente de los menos experimentados.
Otros resultados destacados del día
Mientras Djokovic hacía historia, otros jugadores también dejaron su huella en la jornada. El noruego Casper Ruud, uno de los favoritos del torneo, continuó su impecable trayectoria con una victoria contundente sobre el veterano Marin Cilic. Ruud se impuso por 6-4 en el primer set y repitió la misma puntuación en el segundo, demostrando que está en un momento de forma excepcional y a solo un set de los octavos de final.
Por su parte, el joven checo Jakub Mensik protagonizó una remontada épica. Cuando todo parecía perdido al caer 2-5 en el segundo set frente a su rival Quinn, Mensik mostró una fortaleza mental admirable. No solo logró igualar el set, sino que se llevó el tie-break, situándose a una manga de convertirse en el próximo rival de Djokovic en la ronda de octavos.
En el cuadro femenino, la kazaja Elena Rybakina, campeona de Wimbledon en 2022, certificó su clasificación con una victoria clara y contundente sobre la checa Valentova por 6-3 y 6-2. Su poderío en el saque y la solidez desde el fondo de la pista la convierten en una seria candidata al título.
Las reflexiones de un campeón
Tras alcanzar esta nueva marca histórica, Djokovic no dudó en compartir sus sensaciones con los medios de comunicación. "Mi cuerpo está muy bien. Ha sido un gran inicio de torneo, aunque todo puede cambiar y no quiero adelantarme. El año pasado aprendí la lección, me emocioné muy pronto en algunos Grand Slams en los que empecé muy bien, llegué a cuartos o semifinales y me lesioné en tres de los cuatro", explicó con sinceridad.
Esta cautela muestra la madurez de un deportista que, a sus 36 años, sabe que cada partido es una batalla diferente y que la temporada es larga. Su experiencia le ha enseñado a no cantar victoria antes de tiempo, a pesar de los excelentes resultados obtenidos en las primeras rondas.
Djokovic también aprovechó para hablar sobre la nueva generación de tenistas que está llamando a la puerta de la élite. "Sigo intentando hacer que estos chicos jóvenes aprieten para conseguir su dinero. Todavía sigo por aquí. Obviamente Alcaraz y Sinner están jugando en un nivel diferente al del resto de nosotros ahora mismo", reconoció el serbio.
Sin embargo, dejó claro que en el tenis nunca se puede dar nada por sentado. "Pero cuando entras la pista y la bola rueda, siempre tienes una oportunidad. Particularmente aquí, en la pista que más me ha dado en mi carrera. Con ganas de la siguiente batalla", añadió, mostrando su confianza en su capacidad para seguir compitiendo al más alto nivel.
Una nueva estrella en el horizonte
En un gesto que demuestra su compromiso con el futuro del tenis, Djokovic también tuvo palabras de elogio para una joven promesa. "Conocí a Iva Jovic el año pasado, es muy joven y ya está haciendo grandes cosas en el ranking y con resultados. Ayer nos vimos en la zona de prensa y compartí con ella", comentó, mostrando su apoyo a las nuevas generaciones.
Este tipo de gestos refuerzan la imagen de Djokovic como un líder en el circuito, alguien que no solo busca sus propios éxitos, sino que también se preocupa por el desarrollo del deporte y el crecimiento de los jóvenes talentos.
Perspectivas para lo que viene
Con este triunfo, Djokovic avanza a los octavos de final del Open de Australia, donde podría enfrentarse al joven Mensik si el checo completa su clasificación. El camino hacia lo que sería su undécimo título en Melbourne sigue su curso, aunque el serbio mantiene los pies en la tierra.
La jornada del 24 de enero quedará en la memoria como un día de récords, superación y adversidad climática. Mientras Djokovic sigue ampliando su leyenda, el resto de competidores luchan por hacerse un hueco en la historia del primer Grand Slam de la temporada. El tenis, una vez más, demostró ser un deporte de contrastes, donde la gloria y el sufrimiento caminan de la mano, y donde cada punto puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota.