Barcelona vence al Athletic y jugará la final de la Supercopa contra el Real Madrid

Las azulgranas remontaron un gol en contra y jugaron toda la segunda mitad con diez futbolistas por la expulsión de Kika Nazareth

El FC Barcelona femenino ha superado al Athletic Club en una exigente semifinal de la Supercopa de España, logrando un triunfo por 3-1 que le permite acceder a la gran final del torneo. El conjunto catalán se medirá al Real Madrid en un duelo que promete ser vibrante, con el objetivo de conquistar su quinto título consecutivo en esta competición.

El encuentro celebrado este miércoles no estuvo exento de dificultades para las culés, que tuvieron que remar contracorriente tras encajar el primer gol. A pesar de no mostrar su mejor versión en términos de brillantez futbolística, el conjunto dirigido por Pere Romeu demostró una vez más su capacidad de superar adversidades y cerrar los partidos a su favor mediante la efectividad y la solidez defensiva cuando fue necesario.

El inicio y la sorpresa inicial

Desde el pitido inicial, el Barcelona asumió el control territorial del partido, algo que se ha convertido en su sello distintivo. Sin embargo, el Athletic Club, que debutaba en esta competición, planteó una estrategia defensiva bien estructurada, manteniendo sus líneas compactas y cerrando los espacios que el potente ataque azulgrana intentaba explotar. Esta táctica dificultó considerablemente la creación de ocasiones claras de gol durante los primeros veinte minutos.

La sorpresa llegó en el minuto 25, cuando una contraataque veloz de las vascas desbarató la defensa catalana. Maite Zubieta, aprovechando su velocidad, se introdujo en el área barcelonista y fue derribada por Mapi León. La acción fue clara y la colegiada no dudó en señalar la pena máxima. Nerea Nevado se encargó de ejecutar el lanzamiento, colocando el balón junto al palo izquierdo de Cata Coll, quien poco pudo hacer para evitar el 0-1.

La reacción contundente

El gol en contra no desanimó al Barcelona, que intensificó su dominio y buscó con mayor insistencia la portería rival. La presión constante tuvo su recompensa en el minuto 35, tras un disparo de Alexia Putellas que impactó en el poste. El rechace favoreció a las culés, y en la jugada siguiente, Irene Paredes asistió magistralmente a Ona Batlle en la frontal del área. La lateral derecha no perdonó y sacó un potente disparo que batió a la guardameta del Athletic, estableciendo el empate en el marcador.

La remontada se completó apenas cuatro minutos después. En el minuto 39, un saque de esquina ejecutado con precisión encontró a Claudia Pina completamente sola en el segundo palo. Su cabezazo fue despejado por Olatz Santana, pero la pelota cayó a los pies de Irene Paredes, quien con la portera en el suelo, no tuvo problemas para empujar el esférico a la red y poner el 2-1 en el luminoso.

La polémica expulsión

Justo antes del descanso, el partido dio un giro inesperado. La árbitra Elisabeth Calvo Valentín, del Comité madrileño, revisó en el monitor una acción protagonizada por Kika Nazareth. En un intento de remate, la delantera azulgrana impactó con el codo en la cara de Naia Landaluze. Tras la revisión del VAR, la colegiada decidió mostrar la tarjeta roja directa a Kika, una decisión que generó controversia, ya que en tiempo real ni siquiera se había señalado falta.

La expulsión dejó al Barcelona con diez jugadoras para toda la segunda mitad, una circunstancia que obligó a Pere Romeu a reestructurar su planteamiento táctico. La inferioridad numérica hizo que el equipo catalán asumiera menos riesgos en ataque, priorizando el control del balón y la seguridad defensiva sobre la profundidad ofensiva.

La gestión inteligente del segundo tiempo

Con una jugadora menos sobre el terreno de juego, el ritmo del encuentro decayó notablemente. El Athletic intentó aprovechar su superioridad numérica para equilibrar el marcador, pero se encontró con una defensa bien organizada y una Cata Coll segura bajo palos. El Barcelona, por su parte, administró el resultado con experiencia, sabiendo cuándo atacar y cuándo retener el balón para consumir minutos.

La sentencia llegó en el minuto 68, cuando el conjunto azulgrana demostró su letalidad en la contra. Ona Batlle, quien ya había sido protagonista con su gol, galopó por la banda derecha con determinación y precisión. Su centro encontró a Ewa Pajor, quien no falló ante la portera rival, estableciendo el definitivo 3-1. Este tanto no solo certificó el pase a la final, sino que también reforzó el liderato de Pajor en la tabla de goleadoras del torneo.

El camino hacia la final

Con este resultado, el FC Barcelona se ha ganado el derecho de disputar la final de la Supercopa de España el próximo sábado en Castellón. El rival no podía ser otro que el Real Madrid, en un clásico del fútbol español que adquiere aún más relevancia en el ámbito femenino.

El conjunto blanco llegará a la final después de superar sus propios obstáculos, y promete ser un duelo de máxima exigencia para ambos equipos. El Barcelona, con su experiencia en estas instancias, parte como favorito, pero la final siempre es un mundo aparte donde cualquier detalle puede decantar la balanza.

La búsqueda de un nuevo récord

Lo que está en juego va más allá de un simple título. El Barcelona femenino tiene la oportunidad de conquistar su quinto título consecutivo en la Supercopa de España, un logro que consolidaría su dominio absoluto en esta competición desde que se implementó el formato actual. En total, sería su sexto trofeo en siete ediciones, una cifra que habla por sí sola de la hegemonía del club en el fútbol femenino nacional.

Esta racha de éxitos no ha sido fruto de la casualidad, sino el resultado de una planificación a largo plazo, la inversión en talento joven y experimentado, y la implementación de una filosofía de juego que ha sido imitada pero nunca igualada en el contexto español. La final del sábado representa otra oportunidad para extender esta dinastía y seguir marcando el ritmo en el fútbol femenino ibérico.

Análisis técnico y claves del triunfo

Desde una perspectiva táctica, el partido evidenció la capacidad de adaptación del Barcelona. A pesar de jugar más de 45 minutos en inferioridad numérica, el equipo no solo mantuvo el resultado sino que aumentó su ventaja. Esto habla de una madurez competitiva y de una concentración defensiva que son fundamentales en las fases finales de cualquier torneo.

Las sustituciones de Pere Romeu también resultaron clave. Las entradas de Patri Guijarro y Caroline Hansen en el minuto 58 aportaron frescura y control al centro del campo, mientras que Salma Paralluelo y Aïcha, que entraron en el 72, dieron profundidad y velocidad a las bandas. La última modificación, con Sydney entrando en el 82, sirvió para consumir los últimos minutos y asegurar la posesión.

Por parte del Athletic, el debut en la Supercopa deja sensaciones encontradas. Por un lado, la capacidad de competir de tú a tú con el mejor equipo de España durante buena parte del encuentro; por el otro, la frustración de no haber podido aprovechar la superioridad numérica para revertir el marcador. El equipo vasco demostró que tiene potencial, pero necesita pulir detalles para dar el salto de calidad que le permita pelear por títulos.

El papel de las protagonistas

Varias jugadoras destacaron por encima del resto. Irene Paredes no solo anotó el gol de la remontada, sino que también fue fundamental en la organización defensiva, especialmente tras la expulsión. Ona Batlle, con un gol y una asistencia, demostró por qué es considerada una de las mejores laterales del mundo. Ewa Pajor, con su tanto, sigue demostrando su olfato goleador y su importancia en el esquema ofensivo del equipo.

En el lado del Athletic, Nerea Nevado fue precisa desde el punto de penalti y Maite Zubieta generó peligro con sus contragolpes, aunque la expulsión de Kika condicionó el desarrollo del encuentro de manera irreversible.

Conclusiones

El Barcelona ha demostrado una vez más que sabe ganar incluso cuando las circunstancias no son favorables. La remontada ante un rival bien plantado, la gestión del partido con una jugadora menos y la efectividad en las ocasiones claras son características propias de un equipo campeón. La final del sábado ante el Real Madrid no solo decidirá el campeón de la Supercopa de España, sino que también servirá como termómetro para medir el estado de forma de ambos equipos de cara a lo que resta de temporada. El fútbol femenino español, una vez más, se prepara para una cita de máximo nivel que captará la atención de miles de aficionados.

Referencias