Derrota amarga del Villarreal ante el Ajax en despedida de Champions

El Submarino cae 1-2 en La Cerámica y cierra su participación europea en último lugar del grupo

El Villarreal CF cerró su participación en la presente edición de la Liga de Campeones con una derrota que sabe a poco. En el escenario del Estadio de la Cerámica, el conjunto amarillo sucumbió ante el Ajax por un marcador de 1-2, en un duelo donde el orgullo y la honra fueron los únicos premios en juego para los locales. A pesar de que la eliminación ya era un hecho consumado, el Submarino buscó despedirse a lo grande de la máxima competición continental, pero los visitantes neerlandeses, con la necesidad de la victoria para mantener sus opciones vivas, se llevaron los tres puntos con un gol en los instantes finales.

El contexto del encuentro no podía ser más claro. El Villarreal llegaba a este compromiso sin posibilidades de seguir adelante en el torneo, pero con la intención de ofrecer una victoria de consolación a su afición. Por su parte, el Ajax necesitaba imperiosamente el triunfo para no quedar definitivamente descartado en la fase de grupos. Esta dinámica marcó el desarrollo de un partido intenso, donde el orgullo deportivo estuvo por encima de cualquier otro interés.

Marcelino García Toral, técnico del conjunto castellonense, aprovechó para rotar su once inicial. Tan solo tres futbolistas mantuvieron su puesto respecto al último compromiso de LALIGA frente al Real Betis: Renato Veiga, Santi Comesaña y Alberto Moleiro. Esta decisión reflejaba la necesidad de dar descanso a los titulares habituales, pero también la confianza en una plantilla amplia que pudiera competir de tú a tú con un rival de prestigio.

El ambiente en La Cerámica estuvo marcado por las inclemencias meteorológicas. El frío y la lluvia acompañaron a los espectadores desde antes del inicio del encuentro, pero no desanimaron a la parroquia amarilla, que acudió masivamente a presenciar la última cita europea de su equipo en casa esta temporada. El temple de la afición contrastó con la tibieza que se respiraba en el terreno de juego durante los primeros compases.

El Villarreal salió con una actitud agresiva y dominante. En los primeros diez minutos, el Submarino dispuso de dos ocasiones clarísimas para adelantarse en el marcador. La primera llegó mediante un cabezazo de Cardona a la salida de un córner botado por Nicolas Pepe. El guardameta rival, Jaros, respondió con una estirada de gran mérito. Apenas un minuto después, el propio Pepe, en una acción individual, remató con potencia desde el interior del área, encontrándose de nuevo con la inspirada figura del portero checo, que evitó el tanto local con una intervención providencial.

Tras esta doble advertencia, el Ajax comenzó a reaccionar. Los de Ámsterdam empezaron a controlar el balón con posesiones más prolongadas, buscando desgastar la organización defensiva del Villarreal. Sin embargo, esta posesión resultó estéril en los primeros compases, ya que carecieron de la claridad necesaria para perforar las líneas amarillas.

El conjunto de Marcelino demostró una vez más que en el fútbol moderno no es tanto el tiempo que se tiene el esférico, sino lo que se hace con él. El Villarreal se mostró letal en las transiciones, aprovechando los espacios que dejaba una defensa holandesa adelantada. Moleiro y Thomas probaron suerte desde la frontal, obligando a Jaros a mantenerse alerta. El juego se convirtió en un intercambio de golpes constante, donde cada aproximación del Ajax era respondida con una contra del Submarino.

Pasada la media hora de juego, el Ajax registró su primer disparo entre los tres palos. Owen Wijndal cargó un potente zapatazo desde una posición escorada, que fue detenido por Arnau Tenas con una gran parada, estirando el brazo derecho con excelentes reflejos. Este aviso visitante no amilanó al Villarreal, que continuó con su plan de atacar a la contra con criterio. Ayoze tuvo su oportunidad con un disparo que se marchó desviado tras una conducción vertiginosa de Pepe, quien lideró una transición letal que puso en apuros a la zaga neerlandesa.

El segundo tiempo arrancó con el mismo guion. El Villarreal mantuvo su espíritu combativo y encontró su recompensa en los primeros minutos. Tani Oluwaseyi, el delantero que ha ido ganando protagonismo, se anticipó a Bouwman en un balón dividido que superó la línea defensiva del Ajax. Con un control exquisito y un remate preciso, el atacante amarillo batió a Jaros, inaugurando el marcador y desatando la euforia en las gradas de La Cerámica.

El 1-0 pareció darle alas al Submarino, que durante unos minutos dominó el ritmo del encuentro. Sin embargo, el Ajax, con la necesidad como motor, no se vino abajo. Los de Ámsterdam intensificaron su presión y comenzaron a acercarse con mayor peligro al área de Tenas. La defensa local, bien organizada, resistió los embates durante buena parte del segundo acto.

Con el paso de los minutos, el desgaste físico se hizo evidente en ambos conjuntos. Marcelino movió el banquillo, dando entrada a jugadores frescos que pudieran mantener el nivel de intensidad. El Ajax, por su parte, arriesgó más, subiendo líneas y buscando el empate con urgencia.

La presión visitante terminó por dar sus frutos. En los instantes finales del encuentro, cuando el Villarreal parecía encaminarse hacia una victoria moral, el Ajax encontró el gol del empate. Una jugada a balón parado, bien ejecutada, permitió a los neerlandeses igualar la contienda. El 1-1 dejó a los locales con un sabor agridulce, pero lo peor estaba por venir.

En el último suspiro del partido, en una acción desafortunada para la defensa amarilla, el Ajax completó la remontada. Un error en la salida del balón, una pérdida en zona peligrosa, fue aprovechada por el conjunto holandés para hacer el 1-2 definitivo. El golpe fue duro para el Villarreal, que veía escapar una victoria que habría sido un bonito adiós a la competición.

El pitido final dejó un sabor amargo en La Cerámica. El Villarreal, pese a su buena actitud y su fútbol valiente, se despidió de la Champions con una derrota que le dejó en la última posición del grupo. Los jugadores, agotados y con la cabeza gacha, agradecieron el apoyo de su gente, consciente de que esta no ha sido su temporada en Europa.

El balance de la campaña europea del Submarino es decepcionante. Pese a contar con una plantilla de calidad y un entrenador experimentado, el equipo no ha sido capaz de imponerse en un grupo complicado. Las lesiones, la falta de efectividad en momentos clave y la irregularidad han condenado al conjunto castellonense a una temprana eliminación.

Ahora, el Villarreal debe centrarse en la competición doméstica. La LALIGA se presenta como el único objetivo realista para una temporada que necesita un impulso de moral. Marcelino tendrá la tarea de recomponer el ánimo de su plantilla y de devolver la confianza a una afición que ha visto cómo sus sueños europeos se desvanecían antes de lo esperado.

La despedida de la Champions en casa no pudo ser más amarga. El Submarino, que tanto ha dado que hablar en Europa en años recientes, cierra este capítulo con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad. El fútbol, a veces, es así de cruel. Pese a los esfuerzos, pese a la entrega, el resultado no acompañó. Queda la lección, la experiencia y la esperanza de que la próxima vez la historia sea diferente.

Referencias