La trayectoria cinematográfica de Juanma Bajo Ulloa ha estado marcada por la perseverancia. Su último proyecto, El Mal, ha necesitado nada menos que 19 años para materializarse en la gran pantalla. Esta larga gestación revela las complejidades del sistema cinematográfico actual y las dificultades que enfrentan los creadores para llevar adelante sus visiones artísticas.
El director de reconocidas películas como Alas de mariposa y Airbag ha compartido en diversas entrevistas los múltiples obstáculos que surgieron durante casi dos décadas. El primer intento ocurrió cuando el guion estaba recién terminado, pero resultó demasiado conservador. El segundo acercamiento, en 2012, adquirió mayor seriedad y compromiso, llegando incluso a gestiones internacionales.
Durante esta segunda oportunidad, Bajo Ulloa viajó a Los Ángeles para reunirse con potenciales socios de coproducción. Fue en estas negociaciones donde se encontró con una propuesta sorprendente: Sharon Stone como posible protagonista. Sin embargo, el motivo detrás de esta sugerencia no era su talento o su estatus de estrella, sino su bajo costo. Los productores estadounidenses la describieron como un "has been", un término que en inglés significa literalmente "fue" y que en el argot cinematográfico se refiere a una estrella cuyo momento de gloria ha pasado.
El cineasta vasco aprendió en ese momento el significado despectivo de esta expresión. La actriz, famosa por títulos como Instinto Básico, estaba en una fase de su carrera donde su cotización había disminuido considerablemente. Los productores la veían como una opción económica, "de rebajas", tal como Bajo Ulloa ha descrito posteriormente. Esta experiencia le abrió los ojos sobre las dinámicas comerciales de Hollywood, donde el valor de un artista se mide exclusivamente por su rentabilidad actual.
A pesar de que esta colaboración no se concretó por falta de capacidad financiera y la posterior disolución de la productora que lo acompañaba, el director no se desanimó. Finalmente, El Mal se ha convertido en realidad y llega a las salas de cine este fin de semana, manteniendo la esencia de su visión original.
La trama de la película gira en torno a una escritora ambiciosa que recibe una propuesta inusual: una asesina en serie desea que escriba su historia. Este encuentro desencadena una serie de eventos que llevan a la escritora al éxito editorial, convirtiendo su relato en un bestseller. Bajo Ulloa ha enfatizado que los temas explorados en la cinta resuenan profundamente con la sociedad actual, particularmente en cómo las personas se relacionan con la maldad.
El director observa que la sociedad contemporánea tiene dificultades para reconocer su propio lado oscuro. Existe una tendencia generalizada a proyectar la culpa en los demás, negando cualquier responsabilidad personal. "Todos decimos que el malo y el falso es el otro, yo soy casto y puro", ha manifestado Bajo Ulloa, subrayando esta contradicción colectiva.
Natalia Tena, quien interpreta a la asesina en serie, ha ofrecido una perspectiva fascinante sobre su personaje. Contrariamente a lo que podría esperarse, su rol no está motivado por el odio. La verdadera rencorosa, según su análisis, es Elvira, la escritora. La asesina, cuyo nombre es Martín, actúa desde un lugar completamente diferente.
Bajo Ulloa profundiza en esta caracterización: la asesina no ha desarrollado su habilidad criminal como respuesta a un trauma infantil o un trato injusto por parte de la sociedad. No existe un origen trágico que explique su comportamiento. Por el contrario, esa es su naturaleza. Ella percibe su capacidad para matar como un don, "el don más terrible que un ser humano puede tener".
La complejidad del personaje radica en esta dualidad: una mezcla de inocencia y maldad que coexisten en una misma mirada. Bajo Ulloa compara esta contradicción con la de un animal, que actúa según su instinto sin malicia consciente. Natalia Tena ha logrado capturar esta esencia, creando una interpretación que muestra cómo la inocencia puede manifestarse incluso en los actos más atroces.
A través de esta caracterización, el director explora conceptos filosóficos profundos sobre la naturaleza humana y la moralidad. La película cuestiona si la maldad es innata o adquirida, y cómo la sociedad debe responsabilizarse de enfrentar estas realidades incómodas.
El cineasta no se limita a analizar sus personajes, sino que extiende su crítica al contexto sociocultural actual. Ha expresado preocupación por lo que considera una sociedad infantiloide, donde la responsabilidad individual se diluye y se externaliza. En su visión, el Estado ha asumido un papel paternalista que define la ética y la moral colectiva, mientras que los ciudadanos evitan asumir las consecuencias de sus actos.
Esta tendencia hacia la infantilización social preocupa al director, quien ve en el cine una herramienta para desafiar estas dinámicas. Su película busca confrontar al espectador con la necesidad de asumir responsabilidad, tanto individual como colectiva.
La crítica de Bajo Ulloa se extiende específicamente al panorama cinematográfico español contemporáneo. A pesar de que El Mal ha sido seleccionada en festivales de categoría A, lo que reconoce su calidad artística, las cadenas de exhibición muestran resistencia a programarla.
El director identifica una polarización en el cine que llega a las salas comerciales: por un lado, el cine familiar masivo; por el otro, un cine ideológico que, en su opinión, a menudo se asemeja más a propaganda política que a arte genuino. Este segundo tipo, según su análisis, recibe abundante apoyo estatal, lo que crea un terreno desigual para otros tipos de propuestas.
Bajo Ulloa no duda en expresar su descontento: "esto lo vamos a decir con todas las letras porque nos da la gana". Esta frase directa refleja su frustración con un sistema que, en su percepción, limita la diversidad creativa.
El cineasta se pregunta si películas icónicas de su filmografía anterior, como Airbag, podrían realizarse en el contexto actual. Su respuesta es contundente: probablemente no. Considera que muchos colectivos se sentirían ofendidos por el humor y las situaciones que caracterizaron esa película. "Nuestras bromas molestarían", afirma, reconociendo cómo los estándares de sensibilidad colectiva han cambiado.
Esta reflexión lleva a Bajo Ulloa a cuestionar el estado del cine de autor en España. En su opinión, este tipo de cine se ha vuelto demasiado dependiente de discursos ideológicos, perdiendo la libertad creativa que debería caracterizarlo. La autenticidad artística, según su perspectiva, se ve comprometida cuando el cine se convierte en un vehículo para mensajes políticos en lugar de una expresión personal.
La experiencia de casi dos décadas intentando llevar El Mal a la pantalla grande ha dado a Bajo Ulloa una perspectiva única sobre la evolución del sector. Ha presenciado cambios en la financiación, la distribución y la recepción del cine español, y sus observaciones son críticas con las tendencias actuales.
Finalmente, después de múltiples intentos y frustraciones, El Mal llega a los cines este fin de semana. Su llegada representa no solo el cumplimiento de una visión artística personal, sino también un acto de resistencia contra un sistema que, según el director, favorece ciertos tipos de contenido mientras margina otros.
La película invita al público a confrontar sus propias percepciones sobre la maldad, la responsabilidad y la naturaleza humana. A través de una narrativa que mezcla suspenso y reflexión filosófica, Bajo Ulloa ofrece una obra que desafía las convenciones tanto temáticas como estructurales.
En un momento donde el cine español parece dividido entre el entretenimiento familiar y el cine de mensaje político, El Mal se posiciona como una alternativa que prioriza la exploración artística y el cuestionamiento social. Su presencia en cartelera es un recordatorio de que el cine puede ser, al mismo tiempo, entretenimiento y un espejo crítico de la sociedad.
La historia de su creación, desde la oferta de Sharon Stone "de rebajas" hasta las críticas al sistema actual, conforma un relato paralelo sobre las dificultades de la creación artística en el siglo XXI. Bajo Ulloa no solo ha hecho una película sobre el mal, sino que ha tenido que luchar contra diversas formas de "mal" entendido como obstáculos sistemáticos para que su voz se escuche.
Con El Mal, Juanma Bajo Ulloa demuestra que la perseverancia creativa puede vencer las barreras temporales y comerciales, ofreciendo al público una obra que busca provocar, cuestionar y, sobre todo, responsabilizar al espectador frente a la complejidad de la condición humana.