Un intenso temporal de nieve ha azotado con virulencia el Pirineo catalán durante la jornada de este sábado, provocando el colapso de las principales vías de comunicación que atraviesan la zona y dejando a numerosos conductores atrapados en sus vehículos. Las precipitaciones, más intensas de lo previsto, han obligado a las autoridades a tomar medidas urgentes para garantizar la seguridad de los viajeros.
Los Bomberos de la Generalitat han desplegado un dispositivo de emergencia para prestar asistencia a los pasajeros que permanecen bloqueados en las retenciones de tráfico generadas por la acumulación de nieve. Las zonas más afectadas son la carretera GI-4016, en el descenso de la estación de esquí de La Molina, y la N-260, en el tramo comprendido entre Planoles y Alp, ambas en la provincia de Girona. La situación ha sido comunicada oficialmente a través de los canales digitales del cuerpo de emergencias.
El Servei Català de Trànsit (SCT) ha emitido una alerta urgente a la población, instando a evitar cualquier desplazamiento por la comarca de Alp-Toses a menos que sea estrictamente necesario. En los casos en los que el viaje resulte inevitable, las autoridades exigen el uso obligatorio de cadenas para todo tipo de vehículos. Esta medida preventiva busca reducir el riesgo de accidentes y nuevos bloqueos en una zona donde las condiciones meteorológicas continúan siendo extremadamente adversas.
Según el último parte oficial del SCT, a las 17.30 horas de este sábado permanecían cortadas al tráfico por completo varias carreteras estratégicas. La GI-400, entre los municipios de Alp y Toses; la GIV-4016, que conecta Toses con la GI-400; y la pista asfaltada que une directamente Toses con Alp presentaban una capa de nieve compacta que imposibilitaba la circulación segura de vehículos.
En la N-260, entre Toses y Fontanals de Cerdanya, la situación es ligeramente diferente pero igualmente compleja. Aunque la vía permanece técnicamente abierta, su uso está restringido únicamente a aquellos conductores que dispongan de cadenas en perfecto estado. Además, se ha prohibido la circulación de camiones y vehículos pesados para evitar que queden inmovilizados y obstaculicen el paso de los servicios de emergencia.
El temporal no solo ha afectado a las carreteras principales. La BV-4024, en el Coll de Pal de Bagà (Barcelona), ha tenido que ser cerrada al tráfico debido a la combinación de fuertes rachas de viento y la nieve acumulada, que han creado bancos de nieve de considerables dimensiones. De manera similar, la BV-4031, que discurre entre Castellar de n'Hug (Barcelona) y Toses, exige el uso obligatorio de cadenas para poder transitarla con mínimas garantías de seguridad.
Paralelamente, el mal tiempo ha provocado otros fenómenos que complican aún más la situación. La GIP-5129, entre Vilafant y Borrassà en Girona, ha sido cerrada al tráfico no por la nieve, sino por una inundación de la calzada causada por las intensas precipitaciones que han acompañado al temporal. Esta circunstancia demuestra la magnitud del fenómeno meteorológico, que ha combinado nevadas con lluvias torrenciales en zonas próximas.
Los equipos de emergencia trabajan sin descanso para despejar las vías y asistir a los afectados. Sin embargo, las previsiones meteorológicas no son favorables y se espera que las condiciones continúen siendo complicadas durante las próximas horas. Los servicios de mantenimiento de carreteras han desplegado maquinaria quitanieves, pero la intensidad de la nevada dificulta los trabajos de despeje.
Los municipios afectados han activado sus protocolos de emergencia y están coordinándose con las autoridades regionales para ofrecer alojamiento temporal a aquellos viajeros que no puedan continuar su trayecto. Se recomienda a los conductores que consulten en tiempo real el estado de las carreteras a través de las aplicaciones oficiales del SCT y sigan escrupulosamente las indicaciones de los agentes desplegados en la zona.
Este episodio de temporal de nieve recuerda la importancia de la preparación ante fenómenos meteorológicos extremos, especialmente en zonas de montaña donde las condiciones pueden cambiar de forma drástica en cuestión de minutos. Las autoridades insisten en la necesidad de equipar los vehículos con cadenas, llevar ropa de abrigo suficiente y mantener el depósito de combustible lleno antes de emprender cualquier desplazamiento por estas zonas durante el invierno.
La situación actual pone de manifiesto la vulnerabilidad de la red viaria pirenaica ante eventos climáticos de esta magnitud. Aunque las infraestructuras están diseñadas para soportar condiciones adversas, la combinación de nevadas intensas, viento y bajas temperaturas puede superar la capacidad de respuesta habitual. Los servicios de emergencia continúan monitorizando la evolución del temporal y tomarán nuevas decisiones según desarrolle la situación.
Para los residentes habituales de la zona y los visitantes que pretendían disfrutar de la jornada en la estación de La Molina, el consejo es claro: posponer cualquier desplazamiento hasta que las autoridades den el visto bueno. La seguridad vial debe prevalecer sobre cualquier otra consideración. Los dispositivos de emergencia permanecerán activados las 24 horas del día hasta que la situación vuelva a la normalidad.
Los conductores que se encuentren actualmente atrapados en las retenciones deben mantener la calma, no abandonar sus vehículos y seguir las instrucciones del personal de emergencia. Es fundamental mantener el motor encendido periódicamente para no quedarse sin calefacción, pero asegurándose de que el tubo de escape permanece libre de nieve para evitar intoxicaciones. La paciencia y la colaboración con los servicios de rescate son clave para superar esta situación sin incidentes.
El SCT ha anunciado que proporcionará actualizaciones cada hora a través de sus canales oficiales, mientras que los Bomberos de la Generalitat mantienen su dispositivo de asistencia activo en todas las zonas críticas. La coordinación entre los diferentes cuerpos de seguridad y emergencia ha sido destacada por las autoridades como un factor fundamental para gestionar esta crisis meteorológica.
Este evento sirve como recordatorio de que la naturaleza puede alterar nuestras rutinas en cuestión de minutos, y que la preparación y el respeto a las advertencias oficiales son la mejor herramienta para garantizar nuestra seguridad y la de los demás. Las previsiones apuntan a que las condiciones comenzarán a mejorar durante la madrugada del domingo, pero hasta entonces, la precaución máxima sigue siendo la norma en todo el Pirineo catalán.