El cine español recupera uno de sus géneros más emblemáticos con el estreno de Golpes, la nueva película de Rafael Cobos que llega a los cines este miércoles. El director y guionista, acompañado del actor protagonista Jesús Carroza, ha presentado en Más de uno una obra que rinde homenaje al clásico cine quinqui mientras explora la profundidad de una relación fraternal marcada por la distancia y las circunstancias.
El proyecto nació entre 2016 y 2017, cuando a Cobos se le planteó la posibilidad de escribir un guion dentro de este género, alejado de su trayectoria anterior. La propuesta llegó en un momento crucial: tras su experiencia como director. Esta doble perspectiva, primero detrás de la cámara y luego frente al papel, resultó decisiva. "En otro momento habría rechazado la idea", reconoce el cineasta, pero la reciente vivencia en la dirección le dio las herramientas necesarias para afrontar el reto con confianza. Su conexión personal con la década de los ochenta también pesó en la balanza: "Me atraen especialmente por el vínculo emocional que mantengo con muchos elementos de aquella época", explica.
La experiencia de dirigir ha transformado radicalmente su enfoque como guionista. Cobos ahora se siente obligado a ser más honesto en su trabajo de escritura. Durante la entrevista, ha reflexionado sobre una dinámica común en la industria: los guionistas crean escenas que, en ocasiones, resultan imposibles de filmar tal y como fueron concebidas. Esto obliga al director a buscar soluciones rápidas, esas "pequeñas trampas" que resuelven problemas pero pueden debilitar la narrativa. Tras haber ocupado ambos puestos, Cobos se ha prometido a sí mismo que, en futuros proyectos, evitará dejar ñapas en sus guiones. Una promesa que se traduce en un trabajo más meticuloso y respetuoso con el proceso de rodaje.
El vínculo entre director y actor no es nuevo. Ambos coincidieron en Siete Vírgenes, filme en el que Carroza apenas contaba con 16 años. Desde entonces, ha crecido una complicidad profesional que ahora alcanza su máxima expresión. Para Jesús Carroza, el hecho de que guionista y director sean la misma persona amplía considerablemente el margen para la improvisación y la exploración creativa. Por su parte, Cobos no dudó ni un instante a la hora de elegir al intérprete para el papel de Migueli: tras finalizar su primera colaboración, supo que no existía otro actor capaz de encarnar a este personaje con tanta autenticidad.
El reparto se completa con la presencia de Luis Tosar, quien da vida a Sabino, el hermano de Migueli. Carroza no ha dudado en calificar su experiencia junto a Tosar como un privilegio y un lujo. Según el actor, se trata de un profesional que no solo aporta talento, sino que ayuda, acompaña y engrandece a todo el elenco. Esta química entre los intérpretes resulta esencial para una historia que, en esencia, es un retrato de dos hermanos marcados por el destino.
La trama de Golpes se centra en la compleja relación entre Migueli y Sabino, una dinámica fraternal donde la distancia emocional y física juega un papel protagonista. Cobos ha enfatizado la intuición y la capacidad autocrítica de Carroza durante el rodaje, cualidades que han enriquecido el proceso. Jesús Carroza, por su parte, ha profundizado en la psicología de los personajes: desde la infancia, ambos hermanos asumen roles que luego se arrastran hasta la edad adulta, evolucionando de forma orgánica a lo largo de la narración. Esta evolución refleja cómo las heridas del pasado y las decisiones del presente configuran el futuro de una familia.
El elenco se completa con Teresa Garzón, cantante y bailarina que aporta a la película una "sutileza" y una "belleza" especiales, según palabras de ambos creadores. Su participación añade una capa de sensibilidad artística que contrasta con la dureza del entorno quinqui, creando un equilibrio narrativo interesante.
Respecto al proceso de postproducción, Cobos ha aclarado que no ha eliminado escenas completas del guion original, pero sí ha reescrito ciertas partes para reforzar el tono y garantizar la coherencia final del relato. Esta flexibilidad creativa, sin embargo, choca con una realidad ineludible: el tiempo siempre escasea en un rodaje. Muchas decisiones, por necesidad, deben tomarse sobre la marcha, una constante en la industria cinematográfica que pone a prueba la versatilidad del equipo.
Golpes representa más que un simple ejercicio de nostalgia. Es una revisión madura del cine quinqui, vista desde la sensibilidad de un creador que ha vivido ambos lados del proceso. La película no busca imitar, sino reinterpretar un género que marcó a toda una generación, añadiendo capas de complejidad emocional y una mirada contemporánea sobre las relaciones familiares. La combinación de la experiencia de Cobos, el talento de Carroza y el peso interpretativo de Tosar promete una obra que hablará tanto a los nostálgicos del género como a un público nuevo interesado en historias de personajes con alma.
El estreno de este miércoles se presenta como una cita importante para el cine español del año. Con una puesta en escena cuidada, un guion honesto y unas interpretaciones que buscan la autenticidad por encima de la espectacularidad, Golpes se posiciona como una propuesta sólida dentro del panorama actual. La película invita a reflexionar sobre la herencia del cine quinqui, pero también sobre la universalidad de los conflictos familiares, la lealtad entre hermanos y las cicatrices que nunca cicatrizan del todo.
En definitiva, Rafael Cobos y Jesús Carroza entregan una obra que respeta sus raíces cinematográficas mientras construye su propia identidad. Una historia donde la dureza del entorno quinqui sirve de telón de fondo para una exploración íntima y sincera de lo que significa ser hermanos en un mundo que parece conspirar contra ello. El resultado es un filme que, lejos de quedarse en el pasado, dialoga con el presente y cuestiona cómo las decisiones de ayer dibujan el mapa emocional de hoy.