Marta Hazas y Javier Veiga constituyen una de las parejas más consolidadas y queridas del panorama artístico español. Su conexión trasciende lo profesional, donde vuelven a coincidir en la comedia teatral 'Un matrimonio sin filtros', para consolidarse en lo personal a través de un hogar que refleja su personalidad, gustos y trayectoria compartida. Mientras la actriz cántabra y el actor gallego comparten escenarios y tablas, su verdadero escenario más íntimo y personal se encuentra en un exclusivo ático madrileño que ha despertado la curiosidad de fans y medios especializados en decoración y lifestyle.
La adquisición de esta propiedad se produjo en un momento histórico peculiar y desafiante: apenas días antes del inicio del confinamiento global en marzo de 2020. Esta compra, realizada por un valor que superó el millón de euros, les llevó a convertirse en propietarios de un espacio de 135 metros cuadrados en el barrio de La Latina, uno de los enclaves más codiciados y con más encanto del centro de Madrid. La operación inmobiliaria se cerró con prisa, casi con un presentimiento de los tiempos que vendrían, donde el concepto de "hogar" adquiriría una importancia vital y existencial para millones de personas.
La ubicación no podía ser más privilegiada y simbólica. A escasos metros de la Catedral de La Almudena y del Palacio Real, el ático les permite disfrutar de las vistas más emblemáticas y panorámicas de la capital española. Curiosamente, no son los únicos rostros conocidos de la zona, ya que comparten vecindario con figuras legendarias como Joaquín Sabina y la fotógrafa Jimena Coronado, quienes también han elegido este distrito histórico para su residencia, creando una especie de microclima de celebrities en el corazón de la ciudad. Esta proximidad a monumentos históricos y a otros artistas convierte su elección residencial en una declaración de amor por la cultura y el patrimonio madrileño.
Tras una reforma integral que se prolongó durante varios meses y que debió adaptarse a las complejidades y restricciones de la pandemia, la pareja finalmente se instaló en su nuevo hogar en febrero de 2021. El resultado es un espacio donde la modernidad convive con elementos clásicos, creando una atmósfera única, personalizada y llena de matices que hablan de sus gustos, experiencias e historias compartidas. La reforma no solo actualizó la vivienda, sino que la transformó en un reflejo fiel de su identidad como pareja.
El alma de la decoración ha sido, sin duda, Javier Veiga. La propia Marta Hazas no dudó en calificarle como "un gran decorador de interiores" durante su visita al programa 'El Hormiguero', reconociendo públicamente su talento y visión estética. Esta afirmación cobra pleno sentido al observar los detalles cuidados y la coherencia visual que definen cada rincón de la vivienda, donde nada está dejado al azar y cada pieza parece tener una historia que contar. Su capacidad para combinar estilos y crear ambientes acogedores ha sido fundamental.
Entre los elementos más destacados y comentados se encuentra la cocina en un vibrante tono verde, que se convierte en el punto focal del espacio diáfano y social. Este audaz elección cromática rompe con las convenciones de los neutros habituales y demuestra la personalidad arriesgada y creativa de la pareja. Las molduras de madera aportan calidez y elegancia, rescatando la esencia de la arquitectura madrileña tradicional, mientras que las puertas negras de forja que crean una arcada en el baño añaden un toque industrial y sofisticado que contrasta armoniosamente con el resto de elementos, creando un diálogo visual interesante.
Un detalle sentimental y profesional se materializa en la presencia de un pez gigante, perteneciente al decorado de 'Pequeñas coincidencias', la serie que no solo consolidó su relación en ficción, sino que también sirvió como catalizador de su romance real. Este elemento decorativo simboliza la fusión entre su vida profesional y personal, convirtiéndose en un testigo tangible de su historia de amor y en un homenaje a uno de los proyectos que más los unió.
La funcionalidad también juega un papel crucial en el diseño inteligente del espacio. El dormitorio principal alberga un vestidor de generosas dimensiones, fruto de una ingeniosa redistribución del espacio que prioriza el confort y el almacenamiento sin sacrificar estilo. Marta Hazas, con su característico humor y espontaneidad, relató en televisión cómo tuvo que "confiscar" parte del armario de su marido para dar cabida a su colección de bolsos, evidenciando la convivencia real, cercana y llena de complicidad que caracteriza a la pareja fuera de los focos y las alfombras rojas.
La terraza privada, situada en la parte superior del ático, completa este oasis urbano y representa uno de los mayores lujos en una metrópolis como Madrid. Desde allí, los propietarios disfrutan de vistas panorámicas del centro histórico, convirtiéndola en el lugar perfecto para el descanso, el aislamiento de la bulliciosa ciudad y los momentos de intimidad bajo el cielo madrileño. Este espacio al aire libre se ha convertido en su santuario particular.
En definitiva, el hogar de Marta Hazas y Javier Veiga es mucho más que una simple vivienda de lujo en una zona premium. Es un reflejo de su historia compartida, un espacio donde cada elemento cuenta una historia, cada rincón tiene un propósito y donde la creatividad de Veiga se ha entrelazado perfectamente con la esencia de Hazas para crear un santuario personal en el corazón de Madrid. Mientras continúan conquistando escenarios con 'Un matrimonio sin filtros', su verdadero hogar permanece como testigo silencioso pero lleno de vida de una relación que florece tanto dentro como fuera de los focos, demostrando que el amor, el buen gusto y la creatividad pueden coexistir perfectamente en un mismo espacio.