Fernando Fernández Cabezuelo, nuevo hermano mayor de la Macarena

El candidato obtiene 2.295 votos en unos comicios con récord de participación, superando a Pedro García y José Luis Notario en una jornada histórica para la hermandad sevillana

Fernando Fernández Cabezuelo ha sido proclamado como nuevo hermano mayor de la hermandad de la Macarena de Sevilla tras imponerse en unas elecciones que han batido todos los récords de participación en la historia de esta centenaria institución. La jornada electoral, celebrada este domingo, ha puesto fin a un intenso proceso de campaña en el que tres candidatos han competido por liderar una de las hermandades más emblemáticas de la Semana Santa hispalense.

El nuevo hermano mayor ha obtenido un total de 2.295 votos, una cifra que le ha permitido superar claramente a sus dos contrincantes. Pedro García, la segunda fuerza más votada, consiguió el respaldo de 1.623 hermanos, mientras que José Luis Notario cerró la contienda con 1.322 sufragios a su favor. Además, se registraron 46 votos en blanco y 9 nulos, completando un total de 5.592 hermanos que ejercieron su derecho al voto.

La participación ha sido masiva y supera con creces la registrada en convocatorias anteriores. De los casi 14.000 hermanos con derecho a voto que conforman actualmente el censo de la hermandad, un total de 5.592 acudieron a las urnas, lo que representa un índice de participación extraordinario. Este dato resulta aún más significativo si se compara con la evolución reciente de la institución: mientras en 2017 el censo electoral era de 10.400 hermanos y en 2021 ascendía a 12.000, en esta convocatoria de 2025 se ha rozado la cifra de 14.000, evidenciando el importante crecimiento experimentado por la hermandad en los últimos años.

La jornada transcurrió con una intensa afluencia de votantes desde primera hora de la mañana. Las inmediaciones de la basílica de la Macarena registraron colas de hasta 45 minutos de espera, reflejando el gran interés despertado por estas elecciones. El proceso se desarrolló con total normalidad gracias a la organización de seis mesas electorales dispuestas en el interior del templo y distribuidas según el orden alfabético de los apellidos, lo que agilizó el flujo de votantes durante toda la jornada.

Una vez cerradas las urnas pasadas las ocho de la tarde, se procedió al recuento de votos, culminando con la proclamación oficial de Cabezuelo como hermano mayor electo desde el atril de la basílica. El acto puso fin a un proceso electoral particularmente intenso en el ámbito de la comunicación, donde los tres candidatos han desarrollado una activa campaña para trasladar sus propuestas a la masa social.

Durante las semanas previas, los aspirantes han mantenido un contacto directo y continuo con los hermanos, celebrando encuentros, difundiendo material informativo a través de vídeos promocionales y manteniendo reuniones con medios de comunicación. Todos ellos compartían un objetivo común: recuperar la excelencia y el prestigio de una hermandad que ha atravesado meses convulsos tras la polémica restauración de la imagen de la Virgen de la Macarena por parte del escultor Arquillo.

El proyecto de Cabezuelo se centra en varios ejes fundamentales. En declaraciones recientes, el nuevo hermano mayor ha manifestado su compromiso con restaurar tanto la imagen como el prestigio de la institución, dañados recientemente. Sin embargo, su principal apuesta radica en devolver la hermandad a sus hermanos, recuperando la cercanía y el vínculo emocional que, a su juicio, se ha deteriorado en los últimos años.

"El hermano se tiene que sentir querido, se tiene que sentir escuchado y se tiene que sentir como en casa", ha declarado Cabezuelo, quien ya luchó por este ideal cuando ocupó el cargo de oficial de junta junto a Manolo García. Esta filosofía será su principal prioridad durante su mandato al frente de la hermandad. La propuesta busca reconectar a los cofrades con la institución y con la Virgen, fortaleciendo los lazos de unión que definen el espíritu de cualquier hermandad.

El crecimiento experimentado por la hermandad de la Macarena, que se refleja en el aumento de su censo electoral, la convierte en una de las más numerosas de Sevilla. Este incremento de casi 3.600 hermanos en ocho años pone de manifiesto el atractivo y la proyección de la institución, pero también plantea nuevos retos de gestión y organización que el nuevo hermano mayor deberá afrontar.

La contienda electoral ha estado marcada por la seriedad y el respeto entre los candidatos, que han sabido mantener un tono constructivo a pesar de las diferencias en sus propuestas. La transparencia en el proceso y la masiva participación refuerzan la legitimidad del resultado y la salud democrática de una de las hermandades más representativas de la Semana Santa sevillana.

El reto más inmediato para Cabezuelo será gestionar la expectativa generada entre los casi 14.000 hermanos que conforman la hermandad. La promesa de recuperar la excelencia y de devolver la institución a sus cofrades implica una gestión cercana y transparente, así como la resolución de los problemas heredados del mandato anterior, especialmente los relacionados con la controvertida intervención artística sufrida por la imagen titular.

La jornada electoral ha demostrado que la hermandad de la Macarena vive un momento de vitalidad institucional, con una base social comprometida y participativa. Las largas colas frente a la basílica, la organización de seis mesas para agilizar el voto y la elevada participación son indicadores de una institución que, pese a los contratiempos recientes, mantiene un fortalecido vínculo con su base social.

El nuevo hermano mayor deberá traducir las promesas de campaña en hechos concretos, especialmente en lo referente a la recuperación del prestigio artístico y espiritual de la hermandad. La gestión de la comunicación interna y externa, la transparencia en la toma de decisiones y la creación de canales de participación real para los hermanos serán pilares fundamentales de su mandato.

El proceso electoral ha puesto de relieve la madurez democrática de la hermandad, capaz de organizar una convocatoria con más de 5.500 votantes de manera ordenada y eficiente. El sistema de mesas alfabéticas, el amplio horario de votación y la logística desplegada han permitido que la jornada transcurriera sin incidencias, culminando con un recuento rápido y una proclamación inmediata.

Con el respaldo de 2.295 hermanos, Fernando Fernández Cabezuelo asume el liderazgo de la hermandad en un momento crucial de su historia. La recuperación de la confianza de los cofrades, la restauración de la imagen institucional y la gestión de un censo en constante crecimiento son los principales desafíos que deberá afrontar desde su investidura.

El futuro de la hermandad de la Macarena pasa ahora por la capacidad de su nuevo hermano mayor para materializar el proyecto electoral que le ha llevado a la victoria. La participación sin precedentes y el clima de ilusión generado durante la campaña configuran un escenario propicio para iniciar una nueva etapa en la vida de esta centenaria institución sevillana.

Referencias