El Madison Square Garden presenció un cierre de partido para el recuerdo cuando New York Knicks y Toronto Raptors se enfrentaron en uno de los compromisos más vibrantes de la pretemporada. Lo que prometía ser un duelo de trámite se convirtió en una batalla sin cuartel durante los minutos finales, con ambos equipos exhibiendo una intensidad propia de un séptimo partido de playoffs.
El último cuarto arrancó con un intercambio de golpes constante. Tyler Kolek, el joven base que busca consolidarse en la rotación neoyorquina, demostró su temple anotando un lanzamiento de dos puntos que mantenía a los suyos en la pelea. No obstante, la respuesta canadiense no se hizo esperar. Jamison Battle, desde el perímetro, encontró espacio para perforar la defensa knicks y anotar con asistencia de Jonathan Mogbo, estableciendo un ritmo endiablado.
La presión comenzó a notarse en cada posesión. Kolek, consciente de la importancia de cada punto, se plantó en la línea de tiros libres para anotar dos de dos intentos, pero una falta cometida por Chucky Hepburn interrumpía el flujo ofensivo de los Raptors. El juego se volvió físico, con Ariel Hukporti peleando cada rebote defensivo y Mohamed Diawara intentando imponer su envergadura bajo los aros.
Los errores se sucedían con la misma rapidez que los aciertos. Jonathan Mogbo fallaba un lanzamiento que podría haber dado ventaja a los suyos, mientras que Jordan Clarkson, desde la línea de tres puntos, no encontraba la puntería. Los rebotes ofensivos se convirtieron en un tesoro preciado; Tosan Evbuomwan y Mohamed Diawara se lanzaban al suelo con verdadera entrega para recuperar cada balón perdido.
La defensa se apretó considerablemente. Chucky Hepburn robó el balón a Diawara en una jugada que desató la euforia de la banca de los Raptors, pero la imprecisión desde el perímetro castigaba a ambos equipos. Los triples fallados se acumulaban: Tyler Kolek, Jordan Clarkson y Guerschon Yabusele veían cómo el aro se cerraba en los momentos más inoportunos.
El entrenador de los Knicks decidió mover las piezas. Las sustituciones llegaron en cascada: Mohamed Diawara entraba por Josh Hart, Tyler Kolek relevaba a Jalen Brunson y Ariel Hukporti ocupaba el lugar de Mikal Bridges. El mensaje era claro: refrescar las piernas sin bajar el nivel de intensidad. Los Raptors respondieron con cambios similares, introduciendo a Tosan Evbuomwan por Guerschon Yabusele y rotando su quinteto para mantener el ritmo.
El tiempo muerto solicitado por los Knicks resultó crucial. Tras la pausa, Jonathan Mogbo anotó dos puntos que parecían dar tranquilidad a los canadienses, pero Jordan Clarkson, con un triple magistral asistido por Guerschon Yabusele, devolvía la igualdad al marcador. La tensión era palpable en cada posesión.
Los últimos minutos fueron un auténtico intercambio de golpes. Brandon Ingram, desde la línea de tiros libres, anotó uno de dos, mientras que Miles McBride y Ja'Kobe Walter protagonizaban un duelo defensivo memorable con robos y tapones que dejaban al público sin aliento. El tapón de Mikal Bridges a Sandro Mamukelashvili se convirtió en una de las jugadas más destacadas, demostrando el compromiso defensivo de ambos equipos.
La experiencia de Jalen Brunson se hizo notar cuando anotó un tiro libre técnico que podría haber sido la ventaja definitiva. Sin embargo, los Raptors, liderados por la versatilidad de Jonathan Mogbo y la puntería de Gradey Dick, no se rindieron. Cada balón perdido, cada rebote, cada falta personal cobrada por los árbitros adquiría una importancia capital.
El partido llegó a su fin con una última posesión dramática. Jamison Battle perdió el balón por fuera de banda en una jugada que los Raptors reclamaron con vehemencia, pero los árbitros mantuvieron su decisión. Ese error resultó costoso, ya que los Knicks aprovecharon para cerrar el encuentro desde la línea de tiros libres, con Tyler Kolek mostrando una frialdad excepcional para anotar el último punto del partido.
El resultado final reflejó la igualdad que se vivió en la cancha. Ambos equipos mostraron virtudes y aspectos a mejorar de cara a la temporada regular. Los Knics demostraron tener un banco profundo con jugadores como Kolek y Diawara dispuestos a aportar energía, mientras que los Raptors destacaron por su juventud y velocidad con Mogbo y Battle como grandes promesas.
Este tipo de encuentros sirven para pulsar el estado de forma de las plantillas y para que los novatos se familiaricen con el ritmo de la NBA. La pretemporada está demostrando que tanto Knicks como Raptors tendrán plantillas competitivas, con entrenadores que no dudan en dar minutos a sus jóvenes talentos. La afición puede esperar una temporada emocionante si este nivel de intensidad se mantiene durante los 82 partidos de la campaña regular.
El baloncesto, en esencia, se resume en partidos como este: esfuerzo, tensión, talento joven y la emoción de un final incierto hasta el último segundo. Tanto en Nueva York como en Toronto, los aficionados tienen razones para sentirse optimistas sobre lo que les depara el futuro inmediato.