Eduard Fernández rescata a Santiago Carrillo del olvido en 'Anatomía de un instante'

El actor catalán, cuatro veces ganador del Goya, interpreta al líder comunista en la miniserie sobre el 23-F que desvela la figura eclipsada por Felipe González

Durante los últimos veinte años, Eduard Fernández se ha consolidado como uno de los intérpretes más versátiles y respetados del panorama cinematográfico español. Su capacidad para desaparecer tras cada personaje le ha valido nada menos que catorce nominaciones a los Premios Goya, de los cuales ha obtenido cuatro estatuillas: dos como mejor actor de reparto por 'En la ciudad' (2003) y 'Mientras dure la guerra' (2019), y otros dos como protagonista por 'Fausto 5.0' (2001) y la reciente 'Marco' (2024). Ahora, el actor barcelonés afronta uno de los desafíos más ambiciosos de su trayectoria: dar vida a Santiago Carrillo en la miniserie 'Anatomía de un instante' (2025).

Este nuevo proyecto televisivo, creado por Alberto Rodríguez y Paco R. Baños para Movistar Plus+, adapta la aclamada novela homónima de Javier Cercas. La ficción se centra en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, cuando el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió armado en el Congreso de los Diputados interrumpiendo la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo. Mientras la mayoría de los parlamentarios se refugiaban bajo sus escaños, tres figuras permanecieron en sus butacas: Adolfo Suárez, el general Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo, líder del Partido Comunista Español.

La serie, que consta de seis episodios, desgrana las biografías de estos tres personajes clave de la Transición española hasta converger en ese momento histórico. Álvaro Morte encarna a Adolfo Suárez, Manolo Solo al general Gutiérrez Mellado, y Eduard Fernández asume el rol de Carrillo, quien dirigió el PCE durante más de dos décadas, la mayor parte desde el exilio soviético tras la victoria franquista en la Guerra Civil. Su regreso a España tras la legalización del partido y su participación en las elecciones de 1977, 1979 y 1982 le convirtieron en una figura esencial del proceso democrático.

En una entrevista concedida a la revista Fotogramas junto a sus compañeros de reparto, Fernández reflexionó sobre la complejidad de encarnar a un personaje tan controvertido y decisivo: "Da miedo interpretar a un personaje histórico, alguien que mucha gente conoce. Los jóvenes no tanto, pero hay un respeto enorme por lo que significó en la historia de España". El actor destacó particularmente cómo la figura de Carrillo ha quedado relegada en el imaginario colectivo: "Ha quedado un poco desdibujado por ese huracán llamado Felipe González, quiero otorgarle el lugar que se merece".

Esta afirmación apunta a un fenómeno histórico: mientras Felipe González y el PSOE se alzaron con la hegemonía de la izquierda española durante los ochenta, el papel fundamental de Carrillo en la consolidación de la democracia—renunciando a la vía armada, aceptando la monarquía y el marco constitucional—quedó eclipsado. La serie pretende precisamente reequilibrar esa narrativa, mostrando al líder comunista como un actor político clave que apostó por la institucionalización de su partido a costa de su propio protagonismo.

Fernández también compartió sus recuerdos personales de aquel fatídico día de 1981: "Yo estaba en casa. Iba a ir al instituto y mi padre dijo: 'Que no se mueva nadie de casa, que hay un golpe de Estado'. Estuvimos viendo la tele todo el rato, ese plano fijo… No fui al instituto. No entendía bien, pero sabía que algo gordo estaba pasando". Esta vivencia directa, aunque desde la distancia adolescente, le aporta una dimensión emocional extra a su interpretación.

El desafío actoral radica en humanizar a un político cuya imagen pública estuvo marcada por la rigidez ideológica y los años de clandestinidad. Fernández trabajó exhaustivamente en los gestos, el acento madrileño con retazos de su infancia asturiana, y la particular forma de hablar de Carrillo—pausada, mesurada, pero con una autoridad indiscutible. La transformación física incluye prótesis y caracterización que le hacen irreconocible, técnica que el actor ya domina desde sus trabajos en 'Mientras dure la guerra' o 'El hombre de las mil caras'.

La miniserie, rodada en locaciones reales del Congreso y con un meticuloso trabajo de época, no busca el mero retrato histórico sino la comprensión de las motivaciones personales y políticas que llevaron a cada protagonista a mantenerse en sus asientos. Para Fernández, el gesto de Carrillo fue "una declaración de principios: estaba defendiendo la democracia que él mismo había ayudado a construir desde las trincheras del exilio".

Con 'Anatomía de un instante', Eduard Fernández suma otro capítulo a una filmografía excepcional que alterna blockbusters como 'Los crímenes de la academia' con proyectos más arriesgados y personales. Su compromiso con el personaje promete una revisión necesaria de nuestra historia reciente, devolviendo a Santiago Carrillo el lugar que, en opinión del actor, le corresponde en el relato colectivo de la democracia española.

Referencias