Cincuenta años después de la muerte de Francisco Franco y a pocos días de cumplirse el aniversario del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, la memoria histórica de la Transición española vuelve a la actualidad con renovada fuerza. La serie Anatomía de un instante, adaptación de la obra homónima de Javier Cercas, ha despertado un interés inesperado entre audiencias que, según reconoce Eduard Fernández, se muestran sorprendidas al descubrir los entresijos de aquel momento crucial.
El actor, que encarna al histórico líder comunista Santiago Carrillo en la ficción, no duda en señalar que "mucha gente flipa" con los detalles que desconocía sobre aquellos días convulsos. Su percepción resulta especialmente relevante en el contexto actual, donde observa que "hay quien lleva mal la democracia". Esta afirmación, lejos de ser una simple anécdota, apunta a una preocupación creciente sobre la valoración del sistema democrático en ciertos sectores de la sociedad española.
La reflexión de Fernández cobra mayor profundidad cuando advierte que aquellos que hoy "dicen que prefieren una dictadura" cambiarían rápidamente de opinión si realmente vivieran bajo tal régimen. "Si llegase la dictadura dirían: ah, no sabía que era esto. Entonces no", sentencia el actor, subrayando la utilidad didáctica de la serie para quienes menosprecian las libertades conquistadas.
Por su parte, Javier Cercas, quien acaba de publicar El loco de Dios en el fin del mundo, una investigación sobre el papado de Francisco, aprovechó su intervención en el programa para obsequiar al presentador David Broncano con dos objetos de inmenso valor simbólico. El primero, un rosario entregado personalmente por el Papa; el segundo, una de las dos balas de fusil que impactaron contra el bar del Congreso de los Diputados durante el asalto de Antonio Tejero. "La otra la tiene el hijo de Adolfo Suárez", reveló el escritor, cerrando un círculo histórico que une los momentos más oscuros y luminosos de la democracia española.
La conversación entre ambos creadores, miembros de las respectivas academias de su disciplina, trascendió la mera promoción de la serie para convertirse en una meditación sobre el papel del arte como herramienta de memoria colectiva. Cercas, flamante incorporado a la Real Academia Española con la letra R, y Fernández, integrante de la Academia del Cine tras su primer Goya, representan el compromiso intelectual con la verdad histórica.
El autor extremeño no dudó en calificar Anatomía de un instante como "la aventura de la conquista de la democracia en España", una definición que encapsula el espíritu de una producción que no requiere conocimientos previos sobre el 23-F para ser comprendida. Esta accesibilidad, según los creadores, constituye su mayor virtud pedagógica, permitiendo que nuevas generaciones conecten con un pasado que, lejos de estar superado, continúa proyectando sombras sobre el presente.
La ironía del escritor se hizo evidente cuando abordó las inevitables comparaciones entre libro y adaptación. "Está muy bien que tu madre y tu abuela digan que es mejor el libro, que lo diga tu editor es obligatorio. Que lo digas tú es del género tonto", bromeó Cercas, desmontando con humor las expectativas sobre la fidelidad literaria en el audiovisual.
El diálogo alcanzó su punto más ácido cuando el presentador David Broncano introdujo el lapsus del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien durante un reciente debate con el presidente Pedro Sánchez intentó referirse a la serie sobre el 23-F pero cometió una torpeza verbal. "¡Qué calamidad! Es un desastre total", exclamó Cercas entre risas, captando la esencia de un momento que, por involuntario, resultaba paradigmático de la distancia que algunos políticos mantienen con la historia reciente del país.
Más allá de las anécdotas televisivas, la entrevista reveló la profunda preocupación de ambos artistas por la salud democrática de España. La serie, en este sentido, funciona como un espejo en el que la sociedad puede contemplar no solo sus logros, sino también sus fragilidades. La afirmación de Fernández sobre que "hoy en día hay quien lleva mal la democracia" resuena como una advertencia ante el auge de discursos autoritarios en el panorama político global.
Cercas, por su parte, compartió detalles sobre su experiencia investigando el Vaticano para su última obra, un privilegio sin precedentes para un escritor laico. "El Vaticano es muchísimo más exótico que Mongolia", confesó, después de relatar cómo viajó junto al Papa Francisco hasta la remota nación asiática. Esta comparación, tan inesperada como reveladora, habla de la capacidad del autor para encontrar lo extraordinario en los lugares más cotidianos.
La entrevista concluyó con una reflexión sobre el compromiso del artista con la verdad. Tanto Cercas como Fernández han construido carreras basadas en la exploración de las complejidades de la historia española, desde la Guerra Civil hasta la Transición, pasando por los dilemas morales del presente. Su pertenencia a las respectivas academias no es un mero reconocimiento personal, sino una responsabilidad colectiva.
La oferta de Cercas para proponer a Broncano como miembro de la RAE, aunque formulada en tono jocoso, subraya la necesidad de democratizar el acceso a la cultura y de reconocer el papel de los medios de comunicación en la construcción del relato nacional. En un momento en que las certezas se desvanecen y los extremismos ganan terreno, figuras como estas asumen el rol de guardianes de la memoria.
La serie Anatomía de un instante llega en el momento preciso para recordar que la democracia no es un estado permanente, sino un proceso continuo que exige vigilancia y participación. Las palabras de Fernández sobre quienes idealizan la dictadura sirven como llamada de atención a una sociedad que corre el riesgo de olvidar el precio pagado por las libertades que hoy disfruta.
En definitiva, el encuentro entre Cercas y Fernández en La Revuelta trascendió la mera promoción para convertirse en una lección viva de historia. A través de sus palabras, objetos y experiencias, ambos creadores demostraron que el arte no solo documenta el pasado, sino que ilumina el presente y alerta sobre el futuro. La democracia española, heredera de aquel instante crítico del 23-F, sigue necesitando de ciudadanos informados y comprometidos que entiendan que, como dijo el actor, prefieren una dictadura hasta que conocen lo que realmente significa.