La selección femenina de fútbol de España vive un momento de máxima ilusión. Las jugadoras preparan con intensidad la final de la Nations League, un título que ya conquistaron en 2024 y que ahora pretenden retener. En el centro de esta cita crucial se encuentra Alba Redondo, la punta de lanza del combinado nacional y máxima goleadora de la competición doméstica. Su protagonismo no se limita únicamente al terreno de juego, sino que trasciende a una historia personal conmovedora que la acompaña en cada celebración.
La delantera, que milita en las filas del Real Madrid, ha concedido una entrevista a Antena 3 Deportes en la que ha desvelado el significado íntimo que esconde cada gol que anota. Cuando la pelota entra en la portería rival, Redondo besa su brazo derecho, donde lleva tatuada una frase que resume su filosofía de vida: 'arriba los corazones'. Esta marca permanente no es un mero adorno, sino un homenaje directo a su tío fallecido en un accidente hace ya varios años.
La conexión con su familiar va más allá del gesto ritual. La futbolista confiesa que siente su presencia en cada acción del partido. "Pienso que él me ayuda en cada golpeo, en cada desmarque, en cada tiro... siempre dentro del campo", afirma con convicción. Esta creencia le otorga una fuerza extra cuando calza las botas, transformando el dolor de la pérdida en motivación para alcanzar la excelencia. El tatuaje se ha convertido en un talismán invisible que la protege y guía durante los noventa minutos.
La relación entre Alba y su tío fue especial desde sus inicios en el mundo del fútbol. Desde que era una niña y comenzaba a dar sus primeras patadas al balón, él fue su apoyo incondicional. La jugadora está convencida de que, de haber estado vivo, habría estado a su lado en cada paso de su carrera internacional. "Si hubiese seguido vivo, me hubiese acompañado a Nueva Zelanda, Suiza... ojalá pueda darle más alegrías", comparte con nostalgia, haciendo referencia a los escenarios donde ha defendido la elástica roja.
Este vínculo emocional se ha convertido en uno de los motores de su rendimiento. Cada tanto que marca es una carta de amor dirigida al cielo, una forma de compartir sus éxitos con quien tanto la animó a perseguir sus sueños. La delantera transforma la adversidad en gloria, mirando siempre hacia arriba después de cada celebración colectiva.
El próximo desafío para Redondo y sus compañeras es de máximo nivel. La selección española se enfrentará a Alemania en una final a doble partido que decidirá la nueva campeona de la Nations League. La ida se disputará en territorio teutón, mientras que la vuelta tendrá lugar en el estadio Metropolitano, un escenario que acogerá a la selección en su feudo.
La confianza en el grupo es palpable. La futbolista reconoce el potencial de su rival, pero también la capacidad de su equipo para superar el obstáculo. "Nuestro rival nos la puede liar, pero nosotras trabajamos para que no pase. Queremos ser ambiciosas como venimos siendo, pero haciendo nuestro mejor fútbol y nuestra mejor versión", explica con determinación. Este equilibrio entre respeto y autoexigencia define la mentalidad del combinado nacional.
La convocatoria ha sido realizada por Sonia Bermúdez, la nueva seleccionadora con la que Redondo ya tenía relación previa. Esta continuidad genera un clima de confianza y comprensión mutua dentro del vestuario. La buena sintonía entre jugadoras y cuerpo técnico se traduce en un rendimiento colectivo que ha llevado al equipo a las instancias finales de las competiciones.
El objetivo es claro: revalidar el título conseguido el año anterior. La Nations League se ha consolidado como una de las citas más importantes del calendario femenino, y España quiere demostrar que su victoria no fue fruto de la casualidad. La regularidad y el juego vistoso han sido las señas de identidad de un grupo que combina juventud y experiencia con notable acierto.
Para Alba Redondo, cada partido es una oportunidad de seguir engrandeciendo su legado personal y colectivo. Su facilidad goleadora la ha convertido en una referente ofensiva, pero es su humanidad lo que realmente la distingue. La capacidad de transformar una pérdida dolorosa en energía positiva la convierte en modelo para muchas jóvenes que siguen su trayectoria.
La final ante Alemania se presenta como un examen exigente. Las germanas siempre han sido un rival de máxima entidad en el panorama internacional, con una tradición futbolística envidiable. Sin embargo, la selección española ha demostrado en los últimos años que puede competir de tú a tú contra cualquier adversario. La evolución del fútbol femenino en el país ha sido exponencial, y los resultados lo corroboran.
El factor campo será determinante en el segundo encuentro. El Metropolitano se espera abarrotado de aficionados que apoyarán sin descanso a las suyas. La conexión con la afición ha sido uno de los pilares del éxito reciente, creando un ambiente intimidatorio para las visitantes y generando un plus de motivación para las locales.
Redondo trabaja sin descanso para llegar en plenitud a la cita. Cada sesión de entrenamiento es una oportunidad de perfeccionar detalles, de pulir la puntería y de fortalecer los automatismos con sus compañeras de ataque. La dedicación es absoluta, porque sabe que cada minuto sobre el césped es una ocasión de hacer feliz a su tío desde las alturas.
La presión de ser máxima goleadora no pesa, sino que la motiva. Asume el rol de referente goleador con naturalidad, consciente de que su contribución es vital para las aspiraciones del equipo. Sin embargo, nunca pierde de vista el carácter colectivo de un deporte donde el éxito depende de la suma de individualidades.
Cuando el árbitro pite el inicio de la final, Alba Redondo tendrá en mente dos objetivos: ayudar a España a levantar el trofeo y dedicar cada tanto a quien tanto la apoyó. Es esa dualidad entre lo profesional y lo personal lo que la hace tan especial. No solo busca gloria para sí misma, sino que la comparte con quien ya no puede estar físicamente, pero que vive en cada gesto sobre el verde.
El fútbol femenino español vive su mejor momento, y jugadoras como Alba Redondo son las embajadoras perfectas de este nuevo esplendor. Con talento, trabajo y corazón, el combinado nacional aspira a seguir cosechando éxitos que inspiren a nuevas generaciones. La final de la Nations League es solo el siguiente capítulo de una historia que promete muchos más momentos memorables.