Las recientes acusaciones de agresión sexual contra Julio Iglesias publicadas en medios como Eldiario.es y Univisión han reavivado el interés por testimonios previos que cuestionaban la conducta del artista. Entre ellos destaca el de Vaitiare Hirshon, quien en 2010 se convirtió en la primera mujer en hablar abiertamente sobre las controvertidas dinámicas que presuntamente vivió junto al cantante durante su relación de seis años.
Conocida simplemente como Vaitiare, la modelo tahitiana mantuvo una relación con el intérprete de Me olvidé de vivir en la década de los ochenta, precisamente cuando su fama internacional alcanzaba su punto más álgido. En aquella época, Iglesias era considerado uno de los seductores más cotizados del planeta, con una carrera que superaba los 350 millones de discos vendidos y una vida personal que, según sus propias declaraciones, había incluido a más de tres mil mujeres.
La publicación de su libro Muñeca de Trapo en 2010, editado por Ediciones B, marcó un antes y un después en la percepción pública sobre el cantante. A través de sus páginas, Vaitiare recuperaba recuerdos agridulces de una relación que describía como compleja y, en muchos aspectos, desequilibrada. La modelo, que residía entonces en Los Ángeles junto a su segundo marido, ofreció una visión cruda de lo que significaba ser la novia mudélica del astro hispano, término que ella misma acuñó para definir su rol: muda y modélica.
Entre las revelaciones más controvertidas del libro se encontraban las referencias a prácticas sexuales colectivas que, según su relato, formaban parte habitual de su vida en pareja. Vaitiare describía situaciones donde el cantante organizaba encuentros con múltiples participantes, generalmente mujeres que, según sus palabras, cumplían con un perfil específico: desenfrenadas, de gran físico y dispuestas a todo. En una de las páginas más citadas, la modelo recogía una conversación que ilustraba esta dinámica: el artista le anunciaba la llegada de una joven alemana, sugiriendo que podrían mantener relaciones simultáneas.
El testimonio de Vaitiare no se limitaba a descripciones generales. La tahitiana detallaba la frecuencia de estos encuentros, llegando a afirmar que cada noche podía haber una mujer diferente en su cama. Estas sombras, como las denominaba en su escritura, no solo participaban en las relaciones íntimas, sino que también la abrazaban y, en su descripción, la compartían con el cantante. Una dinámica que, según confesó en la entrevista concedida a LOC, le generaba sentimientos encontrados, llegando a expresar que se sentía sucia en ocasiones.
Cuando se le preguntó directamente sobre estos tríos y si había sufrido con ellos, Vaitiare mostró una actitud reflexiva. Reconoció que, si bien la fantasía de estar con dos mujeres es común entre muchos hombres, Julio Iglesias tenía la capacidad de hacerla realidad gracias a su inmenso poder de seducción y su popularidad en la cima de su carrera. Sin embargo, matizó que para ella esta situación no siempre fue cómoda, evidenciando la complejidad emocional que vivió durante aquellos años.
Uno de los detalles más simbólicos y reveladores del testimonio de Vaitiare tiene que ver con una aparentemente insignificante costumbre estética: el uso de una flor en el cabello. En la cultura tahitiana, portar una flor en el pelo tiene un significado preciso. Cuando se coloca en el lado izquierdo, cerca del corazón, indica que la persona está enamorada. Vaitiare explicó que durante su relación con Iglesias llevaba la flor en la oreja derecha, un detalle que, inconscientemente o no, reflejaba la naturaleza no recíproca o incompleta de su vínculo afectivo.
Esta pequeña pero significativa anécdota resume la esencia de su testimonio: una relación donde el amor romántico no era el eje central, sino más bien una dinámica de poder y seducción mediada por la fama y el estatus del artista. La modelo, descrita como una suerte de sucedáneo tahitiano de Brooke Shields, representaba un ideal de belleza exótica y exuberante que encajaba perfectamente en el estereotipo de conquista del cantante.
El impacto de estas declaraciones en 2010 fue considerable, aunque en aquel momento no generaron la misma repercusión que las acusaciones más recientes. El contexto social y mediático de la época, sumado al estatus de leyenda viviente que ya tenía Iglesias, posiblemente amortiguó el efecto de las revelaciones. Sin embargo, con el paso de los años y en medio de las nuevas denuncias, el testimonio de Vaitiare cobra nueva relevancia como antecedente documentado de conductas que ahora son cuestionadas con mayor severidad.
La figura de Julio Iglesias ha estado rodeada de polémica en los últimos años. Mientras su esposa Miranda Rijnsburger y la madre de sus hijos mayores, Isabel Preysler, ocupan lugares destacados en su biografía oficial, personas como Vaitiare representan un capítulo menos glamuroso y más controvertido. Su testimonio, lejos de buscar el sensacionalismo barato, parece apuntar a una necesidad de procesar una experiencia vital compleja y, en cierta medida, dolorosa.
La importancia del relato de Vaitiare radica en su condición de pionera en romper el código de silencio que rodeaba al cantante. Mientras otras mujeres mantuvieron discreción sobre sus supuestas experiencias, la modelo tahitiana decidió documentarlas en un libro y defenderlas en entrevistas, asumiendo las consecuencias que ello conllevaba. Su historia, publicada hace más de una década, sirve ahora como referente para contextualizar las denuncias actuales y para entender las dinámicas de poder que se tejían en torno a las relaciones del artista durante las décadas de mayor esplendor de su carrera.
En el panorama actual, donde las denuncias por conductas sexuales inapropiadas contra figuras públicas han cobrado un peso institucional y social sin precedentes, el testimonio de Vaitiare Hirshon adquiere una dimensión renovada. No solo como recuerdo de una época donde ciertos comportamientos eran tolerados o silenciados, sino como evidencia de que algunas voces, aunque no fueron escuchadas con la atención que merecían, ya advertían sobre patrones de conducta que hoy son objeto de investigación judicial y mediática.