Marta Hazas, una de las actrices más versátiles y queridas del panorama español, se une esta semana al equipo de famosos de Pasapalabra. Su presencia en el concurso de Antena 3 no solo aporta carisma y experiencia, sino también una trayectoria profesional que abarca más de dos décadas de éxito continuado en televisión, cine y teatro. Los espectadores del programa tendrán la oportunidad de ver una faceta diferente de la intérprete cántabra, alejada de los personajes de ficción que la han hecho popular, pero cercana a la inteligencia y agilidad mental que la caracterizan.
Nacida en Santander el último día de 1977, Hazas demostró desde muy joven su vocación por las artes escénicas. Su formación académica en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Burgos sentó las bases de su conocimiento técnico del medio, pero no se quedó ahí. La actriz complementó sus estudios universitarios con una sólida preparación en interpretación, danza y canto, una combinación polivalente que le ha permitido desenvolverse con soltura en géneros y formatos muy diversos a lo largo de su extensa carrera. Esta base formativa multidisciplinar se nota en cada uno de sus personajes, donde el control corporal y la expresividad vocal son herramientas fundamentales que domina con maestría.
Los inicios de su trayectoria televisiva se remontan a los primeros años del siglo XXI, cuando comenzó a aparecer en series de gran audiencia y prestigio como El Comisario, Hospital Central y Los Serrano. Estos primeros roles, aunque secundarios, le sirvieron para pulir su talento natural frente a las cámaras y ganarse el respeto de la industria. Cada aparición, por breve que fuera, dejaba entrever un potencial que pronto explotaría en toda su magnitud. Fueron años de aprendizaje donde comprendió los mecanismos de una grabación televisiva y construyó las relaciones profesionales que le abrirían puertas en el futuro inmediato.
El punto de inflexión definitivo en su carrera llegó de la mano de El Internado, la mítica serie de Antena 3 que se convirtió en un fenómeno cultural de la década pasada. En ella encarnó a Amelia Ugarte, la profesora del colegio Laguna Negra cuya complejidad y misterio cautivaron a millones de espectadores semana tras semana. Este personaje no solo la catapultó a la fama nacional, sino que la consolidó como una de las intérpretes más prometedoras de su generación, capaz de dar vida a personajes con múltiples capas emocionales y psicológicas que iban más allá de los arquetipos habituales. La química con el resto del reparto y su capacidad para mantener la tensión narrativa la convirtieron en un pilar fundamental de la serie durante varias temporadas.
Tras este éxito arrollador, Hazas demostró su capacidad para liderar proyectos protagonistas de mayor envergadura. En Bandolera, serie de época ambientada en el siglo XIX, asumió un rol central que le permitió explorar nuevas facetas interpretativas y ampliar significativamente su base de seguidores. Su versatilidad quedó patente al saltar del thriller adolescente al drama histórico sin perder un ápice de credibilidad, mostrando una adaptabilidad que se convertiría en su sello personal. El vestuario, el lenguaje y la psicología de una mujer del siglo XIX fueron desafíos que asumió con rigor y que le valieron elogios de la crítica especializada más exigente.
Sin embargo, quizás su trabajo más querido y recordado por el público sea el de Clara Montesinos en Velvet y su continuación, Velvet Colección. Esta comedia romántica, ambientada en las Galerías Velvet de la década de 1950, se convirtió en un fenómeno de audiencia tanto en España como en el extranjero, con una legión de seguidores que aún hoy reclaman su regreso. El personaje de Hazas, entrañable, valiente y lleno de matices, se grabó a fuego en la memoria colectiva de los aficionados a la ficción nacional, convirtiéndola en un referente de la comedia dramática española. La relación de Clara con otros personajes y su evolución a lo largo de las temporadas demostraron la capacidad de Hazas para construir arcos narrativos complejos que resonaban con el público.
Más allá de la televisión, su currículum incluye destacadas participaciones en el séptimo arte que demuestran su capacidad para adaptarse a formatos narrativos más concisos y cinematográficos. En el cine ha formado parte de títulos como 8 citas, Dioses y perros y Muertos de amor, trabajando con directores de renombre y demostrando que su talento no tiene fronteras de medio. Cada película ha supuesto un reto diferente que ha afrontado con la misma dedicación que sus proyectos televisivos, adaptando su técnica a las exigencias del gran formato y la narrativa cinematográfica, donde cada plano cuenta y la intensidad debe concentrarse en momentos clave.
Su pasión por la interpretación escénica la ha llevado también al teatro, donde ha brillado en montajes como 5 y... acción y Pequeñas mentiras entre amigos. El teatro en directo, con su exigencia y su inmediatez, ha sido para Hazas un terreno de experimentación y crecimiento artístico donde ha podido conectar con el público de forma más íntima y directa, lejos de los filtros de la cámara. La energía del escenario, la improvisación y la respuesta inmediata del público son elementos que la actriz valora especialmente y que enriquecen su trabajo en otros medios, creando un ciclo de aprendizaje continuo que la mejora como profesional.
En el ámbito personal, Marta Hazas comparte su vida con Javier Veiga, también actor y presentador. Su relación, lejos de ser privada, se ha convertido en una de las más mediáticas y queridas del sector, caracterizada por su naturalidad, humor y complicidad evidente. La pareja ha encontrado en la colaboración profesional una forma de fortalecer su vínculo personal. Así, han coincidido en proyectos como Pequeñas coincidencias, una comedia romántica que juega inteligentemente con la línea entre ficción y realidad, y Muertos de amor, película dirigida por Mikel Aguirresarobe durante cuyo rodaje nació su romance y que marcó el inicio de su relación tanto en lo profesional como en lo personal. Esta simbiosis entre vida y trabajo les ha convertido en un referente de pareja estable en un sector tan volátil como el del espectáculo.
La presencia de Marta Hazas en Pasapalabra no es solo una incorporación más al programa, sino el reflejo de una carrera construida con esfuerzo, talento y una versatilidad poco común. Su capacidad para moverse con soltura entre el drama, la comedia, el cine, el teatro y ahora los concursos demuestra una polivalencia que la distingue en el panorama actual. Los espectadores podrán disfrutar no solo de su agilidad mental, sino también de la simpatía y cercanía que la han convertido en una de las intérpretes más respetadas y queridas del país, con una trayectoria que continúa en constante evolución y que promete nuevas sorpresas en el futuro próximo.