Inundaciones en Mungia: el río Butrón alcanza 7 metros y anega viviendas

Las intensas lluvias dejan 110 litros por metro cuadrado en 36 horas, causando desbordamientos, cortes de carretera y aislamiento de zonas residenciales en el municipio vizcaíno

Las intensas precipitaciones registradas durante las últimas 36 horas en la localidad vizcaína de Mungia han desencadenado una situación de emergencia sin precedentes en los últimos años. El río Butrón, principal arteria fluvial del municipio, ha experimentado una crecida espectacular alcanzando los siete metros de altura en el puente de Lauaxeta, desbordándose e inundando garajes, viviendas y provocando el corte de múltiples vías de comunicación.

Según datos recabados por los servicios municipales, la acumulación pluviométrica ha superado los 110 litros por metro cuadrado en tan solo un día y medio, una cifra que ha saturado completamente la capacidad de desagüe del sistema fluvial. Este volumen excepcional de agua ha puesto a prueba la infraestructura hidráulica de la zona, que no ha podido absorber tal cantidad de precipitaciones concentradas en un periodo tan breve de tiempo.

La situación crítica se ha concentrado principalmente en el entorno del puente Lauaxeta, donde el nivel del agua ha superado con creces la capacidad del cause. A primera hora de la mañana, los técnicos municipales confirmaban que el caudal había descendido ligeramente hasta los seis metros y medio, aunque seguía siendo insuficiente para proceder a la reinstalación de las barandillas del puente, operación que requiere que el nivel descienda por debajo de los seis metros para garantizar la seguridad de los operarios.

El desbordamiento ha causado inundaciones en garajes situados en la calle Carmelo Etxegaray, donde los vecinos han visto con estupor cómo el agua entraba con fuerza durante la noche, dañando vehículos y enseres almacenados. La Policía Municipal activó un protocolo de aviso preventivo a propietarios de garajes y comerciantes de la zona para que retiraran sus pertenencias y minimizaran los daños materiales, medida que ha sido valorada positivamente por la comunidad afectada.

Además de los daños en propiedades, la crecida ha dejado varias viviendas aisladas en la zona de Larramendi y en las inmediaciones de la ikastola local. Los accesos a estas propiedades se han visto completamente cortados, dificultando la movilidad de los residentes y generando una situación de emergencia que requiere seguimiento constante por parte de los servicios de Protección Civil. Los técnicos han establecido rutas alternativas provisionales para garantizar el suministro de alimentos y medicamentos a las familias afectadas.

La red viaria del municipio ha sufrido cortes importantes, especialmente en el tramo que conecta Mungia con las localidades limítrofes de Gatika y Maruri. Esta interrupción ha generado importantes molestias en el tráfico rodado, obligando a los conductores a buscar desvíos que han incrementado significativamente los tiempos de viaje. Los servicios de mantenimiento trabajan intensamente para restablecer la normalidad, aunque las previsiones indican que la recuperación total dependerá directamente de la evolución del nivel del río.

El transporte público también se ha visto seriamente afectado por la emergencia hidrológica. Durante la madrugada y primera hora de la mañana, los autobuses urbanos no han podido operar desde sus paradas habituales debido a la acumulación de agua en las calles principales del municipio. La empresa de transportes ha habilitado servicios alternativos en puntos elevados, garantizando la conectividad mínima para los usuarios que dependen de este medio para desplazarse a sus centros de trabajo o estudios.

Desde el servicio de Protección Civil de Mungia se ha establecido un centro de coordinación operativa que monitoriza el nivel del río cada hora. Los técnicos advierten que la situación no se considerará completamente normalizada hasta que el caudal descienda por debajo de los cinco metros, umbral que permitirá la reapertura total de infraestructuras y el restablecimiento de la seguridad en las zonas ribereñas. No obstante, las previsiones meteorológicas son favorables y no se esperan nuevas precipitaciones de consideración en las próximas horas, lo que permite ser cautamente optimistas respecto a la evolución de los acontecimientos.

El alcalde del municipio ha comparecido ante los medios para transmitir tranquilidad a la población, asegurando que se han activado todos los recursos disponibles y que se mantiene comunicación constante con las instituciones forales y el Gobierno Vasco para solicitar apoyo si la situación se complica. Asimismo, ha agradecido la colaboración ciudadana y la prudencia demostrada por los vecinos al seguir las indicaciones de las autoridades.

Los efectos colaterales de esta crecida se extienden más allá de las inundaciones inmediatas. Los agricultores de la zona ribereña han expresado su preocupación por la posible afectación a sus cultivos, especialmente en las zonas de huerta que se encuentran en las inmediaciones del río. La fuerza del agua ha arrastrado sedimentos y podría haber dañado las estructuras de riego tradicionales, aunque una evaluación completa de los daños no será posible hasta que el agua retroceda completamente.

La comunidad educativa también se ha visto afectada, ya que el acceso a la ikastola ha quedado temporalmente comprometido. El centro ha comunicado a las familias que se habilitarán servicios de transporte escolar alternativos y que se evalúa la posibilidad de adaptar los horarios si la situación persiste más de lo previsto. La seguridad de los alumnos es la prioridad absoluta, por lo que no se correrán riesgos innecesarios en su desplazamiento.

Los servicios de emergencia han atendido numerosas llamadas durante la noche, la mayoría relacionadas con filtraciones en sótanos y garajes, así como solicitudes de información sobre la evolución del río. Hasta el momento no se han registrado heridos ni personas que hayan necesitado ser evacuadas, un dato positivo que atribuyen a la efectividad del sistema de alerta temprana implementado por el ayuntamiento.

La experiencia de Mungia con el río Butrón no es nueva, ya que en ocasiones anteriores el municipio ha sufrido crecidas importantes, aunque rara vez con la magnitud alcanzada en esta ocasión. Los expertos en climatología advierten que los fenómenos de precipitaciones extremas concentradas en periodos cortos se están volviendo más frecuentes como consecuencia del cambio climático, lo que obliga a revisar y adaptar la infraestructura de gestión de aguas pluviales y fluviales.

Mientras tanto, los vecinos de las zonas afectadas comienzan a evaluar los daños y a contactar con sus compañías de seguros para iniciar los trámites de reclamación. El ayuntamiento ha anunciado que habilitará un servicio de atención específico para agilizar estos procesos y ofrecerá asesoramiento técnico a quienes hayan sufrido pérdidas materiales significativas.

La resiliencia de la comunidad mungiarras ha quedado una vez más demostrada, con numerosas iniciativas de apoyo mutuo organizadas a través de redes sociales y grupos de vecinos. La solidaridad ha sido la tónica dominante en estas horas difíciles, con personas ofreciendo alojamiento temporal a familias afectadas y voluntarios colaborando en labores de limpieza una vez que el agua comience a retirarse.

La lección que deja esta emergencia es la necesidad de reforzar la infraestructura de protección ante fenómenos meteorológicos extremos. Las administraciones locales y forales deberán trabajar conjuntamente en proyectos de ampliación del cauce, mejora de los sistemas de drenaje y actualización de los protocolos de actuación para minimizar el impacto futuro de episodios similares.

Por el momento, la atención se centra en la evolución del nivel del agua y en garantizar que ningún vecino quede desatendido. Los servicios técnicos mantienen activo el dispositivo de emergencia y continuarán monitorizando la situada las próximas 48 horas, periodo crítico para determinar si la crecida ha llegado definitivamente a su fin o si persisten riesgos de rebrotes ante nuevas precipitaciones.

La población de Mungia, acostumbrada a convivir con las vicisitudes de su río, confía en que la experiencia acumulada y la preparación de los servicios de emergencia permitan superar esta crisis con el menor daño posible, demostrando una vez más la fortaleza de una comunidad unida ante la adversidad.

Referencias