Plan de 1.350 millones para renovar la línea C5 de Cercanías Madrid

El ministro Óscar Puente anuncia una inversión histórica para modernizar el corredor que transporta 72 millones de viajeros anuales, con cortes previstos para 2027 y 2028.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha desvelado este miércoles un ambicioso proyecto para transformar por completo la línea C5 de Cercanías Madrid. El plan, que contempla una inversión de 1.350 millones de euros, busca convertir este corredor en uno de los más modernos de Europa, aunque los trabajos obligarán a interrumpir el servicio durante los veranos de 2027 y 2028.

Durante la presentación, Puente ha calificado la línea C5 como «el motor del sur de Madrid» y «una de las vías de transporte más importantes de España». Esta valoración no es exagerada si se considera que el corredor amarillo, que une Móstoles-El Soto con Fuenlabrada y Humanes, transporta anualmente más de 72 millones de viajeros, lo que representa casi el 30% del total de usuarios del núcleo madrileño de Cercanías.

El proyecto, que se extenderá hasta 2031, persigue tres objetivos fundamentales: incrementar la capacidad en un 60%, modernizar las infraestructuras existentes e implementar la tecnología más avanzada del continente. «Entregaremos a los ciudadanos una línea más capaz, más puntual y plenamente accesible», ha asegurado el ministro, quien ha enmarcado la iniciativa como «clave para el futuro de la movilidad» de la región.

El paquete de medidas, que suma un total de 28 actuaciones, involucra a las principales entidades del sector ferroviario. Adif se encargará de las mejoras estructurales y de señalización, mientras que Renfe gestionará la renovación del material móvil y el refuerzo de los talleres y servicios alternativos.

Según el estado actual de los trabajos, tres actuaciones ya están en fase de ejecución; cinco se encuentran aprobadas y pendientes de licitación; diez proyectos están en redacción; siete en licitación de obra; y tres en licitación de redacción. Este desglose demuestra que, aunque el anuncio es reciente, los preparativos llevan tiempo en marcha.

Uno de los elementos más destacados del plan es la adquisición de 35 trenes de gran capacidad, con una inversión aproximada de 600 millones de euros. Estas unidades, que alcanzarán los 200 metros de longitud, estarán preparadas para la conducción automática y comenzarán las pruebas en 2029, entrando en servicio comercial en abril de 2030.

Paralelamente, se llevarán a cabo obras de infraestructura clave. Los andenes se ampliarán entre 40 y 50 metros adicionales, se extenderán los mangos de vía y se construirá una nueva base de mantenimiento en Móstoles, además de un haz de vías complementario en Humanes. La nueva estación de Móstoles-El Soto será uno de los hitos más visibles de esta transformación.

La accesibilidad es otro pilar fundamental del proyecto. Se garantizará el acceso universal en el 100% de las paradas de la línea, con mejoras sustanciales en seguridad y sistemas de evacuación en túneles. Estas medidas responderán a las demandas históricas de los usuarios y cumplirán con la normativa europea más exigente.

El calendario de ejecución es ambicioso. Las obras no comenzarán hasta la próxima legislatura y se prolongarán hasta 2031. Los cortes en el servicio están programados específicamente para los meses de verano de 2027 y 2028, una vez finalizadas las obras de soterramiento de la A-5, lo que minimizará el impacto en la movilidad diaria.

El ministro ha insistido en que 15 de las 28 actuaciones se ejecutarán sin afectar al tráfico ferroviario, lo que permitirá avanzar en gran parte del proyecto manteniendo la operatividad de la línea. Esta planificación cuidadosa busca reducir las molestias para los más de 200.000 usuarios diarios que dependen de este servicio.

La transformación de la C5 no solo beneficiará a los municipios directamente conectados -Móstoles, Fuenlabrada, Humanes, Alcorcón, Leganés y Getafe-, sino que aliviará la presión en toda la red de transporte público del sur de Madrid. La mejora de la frecuencia y capacidad permitirá desincentivar el uso del vehículo privado, contribuyendo así a los objetivos de sostenibilidad medioambiental.

El proyecto se enmarca en una estrategia más amplia de modernización del transporte público en España, donde Cercanías Madrid representa el núcleo más importante con cerca de 250 millones de viajeros anuales. La inversión en la línea más saturada envía una señal clara sobre las prioridades del Gobierno en materia de movilidad sostenible.

Expertos del sector han valorado positivamente el anuncio, aunque advierten sobre la complejidad de ejecutar obras de esta magnitud en un corredor tan congestionado. La coordinación entre administraciones -Estado, Comunidad de Madrid y ayuntamientos- será crucial para cumplir los plazos y minimizar los impactos.

Los usuarios, por su parte, reciben la noticia con mezcla de esperanza y preocupación. Mientras celebran la perspectiva de un servicio moderno y accesible, temen los problemas derivados de los cortes programados. La experiencia de obras anteriores en Cercanías ha dejado cicatrices en la memoria colectiva de los viajeros.

El Gobierno regional ha manifestado su apoyo al proyecto, aunque ha solicitado más detalles sobre las alternativas de transporte durante los periodos de corte. La disponibilidad de autobuses sustitutivos y la frecuencia de los mismos serán determinantes para mantener la confianza de los ciudadanos.

Desde el punto de vista económico, la inversión de 1.350 millones generará empleo y dinamizará la economía local. La construcción de la nueva base de mantenimiento en Móstoles y las obras en las estaciones crearán cientos de puestos de trabajo directos e indirectos durante los próximos años.

La incorporación de trenes con conducción automática posicionará a Madrid a la vanguardia del transporte ferroviario urbano en Europa. Solo ciudades como París, Londres o Copenhague cuentan con sistemas similares en sus redes de cercanías, lo que supone un salto cualitativo importante para la capital española.

La accesibilidad universal, otro de los pilares del proyecto, implicará la instalación de ascensores, escaleras mecánicas y sistemas de información adaptados en todas las estaciones. Esto beneficiará especialmente a personas con movilidad reducida, familias con carritos de bebé y usuarios de bicicletas.

El reto técnico más importante será la renovación de la señalización y los sistemas de seguridad sin paralizar el servicio. Adif ha diseñado una estrategia de trabajos nocturnos y fines de semana para la mayoría de las intervenciones, reservando los cortes totales solo para las fases imprescindibles.

La línea C5, inaugurada en 1990, ha ido creciendo de forma orgánica sin una reforma integral de estas características. Los trenes actuales, con más de 20 años de antigüedad en muchos casos, presentan problemas de fiabilidad que afectan directamente a la puntualidad del servicio.

El proyecto también contempla la mejora de la conectividad intermodal. Las estaciones renovadas contarán con aparcamientos para bicicletas, puntos de recarga para vehículos eléctricos y mejor integración con la red de autobuses municipales.

Desde la perspectiva medioambiental, los nuevos trenes serán más eficientes energéticamente y reducirán las emisiones de CO2 por viajero. La electrificación completa de la línea y la optimización de consumos contribuirán a los objetivos de descarbonización del transporte.

La transformación de la C5 podría servir como modelo para otras líneas de Cercanías en España que enfrentan problemas similares de saturación y envejecimiento de infraestructuras. El éxito de esta iniciativa abriría la puerta a inversiones comparables en corredores como la C3 o la C4.

El ministerio ha creado una mesa de seguimiento con representantes de los municipios afectados para garantizar la transparencia en la ejecución. Esta instancia se reunirá trimestralmente para evaluar el cumplimiento de plazos y resolver incidencias.

Los detalles técnicos del proyecto se presentarán en las próximas semanas en un foro específico con expertos y colectivos de usuarios. La participación ciudadana, aunque limitada a la fase informativa, busca generar consenso sobre las prioridades de ejecución.

Finalmente, el anuncio llega en un contexto de creciente competencia en el transporte de larga distancia, con la llegada de Ouigo e Iryo al corredor Madrid-Barcelona. Renfe, a través de su presidente, ha respaldado el plan como una demostración del compromiso con el servicio público de proximidad.

La ciudadanía del sur de Madrid tendrá que esperar hasta 2031 para disfrutar de la línea completamente renovada, pero las primeras mejoras, especialmente en accesibilidad, comenzarán a notarse a partir de 2025. La paciencia, en este caso, será la mejor aliada para alcanzar un servicio de primera categoría.

Referencias