Ángela Molina desafía a influencers machistas en la campaña del 8M

El Ministerio de Igualdad utiliza el formato viral de redes para desmontar el peligroso discurso de las 'mujeres de alto valor' y los estereotipos de los años 50

En las últimas temporadas, las redes sociales se han convertido en un terreno fértil para la proliferación de perfiles que, bajo apariencia de consejos y tutoriales, promueven una visión retrógrada de la mujer. Estos influencers machistas han encontrado en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube el altavoz perfecto para difundir ideologías que muchos creíamos superadas. Su mensaje, envuelto en un falso empoderamiento, no es más que una versión digitalizada de los estereotipos que relegaban a las mujeres al ámbito doméstico hace setenta años.

El fenómeno no es menor. Bajo términos como 'mujeres de alto valor' o 'tradwives' (esposas tradicionales), estos creadores de contenido, en su mayoría hombres, ofrecen guías pedagógicas sobre cómo debe comportarse una mujer para ser considerada 'digna'. Sus recomendaciones incluyen desde cuidar la apariencia física sin buscar llamar la atención, hasta mostrarse sumisas, familiares y emocionalmente receptivas. El objetivo aparente es la búsqueda de un supuesto 'valor' que, en realidad, no es más que la perpetuación de roles de género arcaicos.

Frente a esta corriente, el Ministerio de Igualdad ha decidido responder con la misma moneda: utilizando el lenguaje y el formato que estos influencers emplean, pero para desmontar su discurso. La campaña del 8M de este año lleva por lema 'Mujeres de alto valor. No dejaremos que el pasado avance' y cuenta con la inestimable colaboración de la actriz Ángela Molina como protagonista absoluta.

El spot publicitario, que ya circula por redes sociales y medios digitales, muestra a Molina en su casa, adoptando el tono pausado y didáctico tan característico de estos gurúes de la red. Con voz serena, la actriz enumera las características que definen a una 'mujer de alto valor' según estos influencers: "Cuida su apariencia, se esfuerza por vestir bien sin buscar llamar la atención, con modestia. Van arregladas hasta para ir al supermercado. Son femeninas, agradables, familiares y emocionalmente receptivas. Son exclusivas y saben que lo que puede tener todo el mundo no tiene valor". Mientras pronuncia estas palabras, Molina se desviste, dejando al descubierto la crudeza de un mensaje que pretende encorsetar a las mujeres en patrones de conducta obsoletos.

El gesto final, un desgarrador "Mamma mía..." susurrado entre lágrimas, contrasta con la risa irónica que la actriz esboza al enumerar las últimas cualidades: "Son puras, sumisas y fieles". La ironía es demoledora. Como bien apunta Molina al final del anuncio, "Este manual se ha creado a partir de publicaciones de 2025 aunque suene a 1950". La frase resume perfectamente la esencia de la campaña: alertar sobre la peligrosa actualización de ideas premodernas en el contexto digital actual.

La presentación oficial de la iniciativa contó con la presencia de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y de la secretaria de Estado de Igualdad y para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, María Guijarro. Ambas autoridades destacaron la necesidad de visibilizar lo que, en apariencia, podría parecer una simple moda o tendencia pasajera, pero que esconde algo mucho más preocupante.

Redondo no dudó en señalar directamente el origen ideológico de este movimiento: "Detrás de lo que parece una moda, hay un proyecto ideológico, surgido del ecosistema de la ultraderecha que idealiza a la mujer sumisa y que vuelve a ensalzar la autoridad masculina". La ministra también alertó sobre cómo los tecnoligarcas y la fachosfera están impulsando activamente esta "vuelta a los roles de género tradicionales", utilizando los algoritmos y la viralidad como herramientas de difusión masiva.

Los datos que maneja el Gobierno son preocupantes. Según el último barómetro de FAD Juventud, el feminismo entre los jóvenes se encuentra en mínimos históricos. Pero lo más alarmante es que más de la mitad de los hombres jóvenes perciben esta lucha por la igualdad como una "herramienta de manipulación política". Esta percepción distorsionada del feminismo como algo pernicioso, lejano a la realidad de la igualdad real, es precisamente el caldo de cultivo perfecto para que estos discursos machistas encuentren audiencia.

El fenómeno de las tradwives, por ejemplo, ha ganado tracción entre adolescentes y jóvenes adultas que, idealizando una vida de sumisión y dependencia económica, aspiran a ser tratadas como "princesas" a cambio de renunciar a su autonomía. Paralelamente, el concepto de 'mujeres de alto valor' promueve una feminidad ligada explícitamente a la sumisión, la vuelta a la órbita doméstica y la dependencia económica del hombre, presentándolo como un modelo de éxito personal y social.

Otro aspecto crucial que aborda la campaña es la violencia digital. La ministra Redondo ha recordado cómo esta se está utilizando como "arma arrojadiza" contra mujeres y niñas, no solo a través de mensajes directos de odio, sino mediante la normalización de contenidos que erosionan la autonomía femenina de forma sutil pero constante. La repetición de estos mensajes crea un entorno online hostil donde las mujeres son juzgadas constantemente bajo estándares imposibles de cumplir.

La estrategia del Ministerio de Igualdad es inteligente desde el punto de vista comunicativo. En lugar de limitarse a denunciar desde un discurso institucional tradicional, ha decidido entrar en el terreno de juego de los adversarios, utilizando sus mismas reglas y formatos para desenmascararlos. La elección de Ángela Molina como portavoz no es casual: su trayectoria profesional, su prestigio y su capacidad para transmitir emociones complejas con un simple gesto la convierten en la voz perfecta para esta causa.

La campaña no solo busca concienciar a las víctimas potenciales de estos discursos, sino también a los espectadores pasivos que consumen este contenido sin cuestionarlo. El objetivo es despertar la crítica, fomentar el pensamiento independiente y recordar que los derechos conquistados no se mantienen solos, sino que requieren vigilancia activa y defensa constante.

En un momento en el que las redes sociales tienen un poder de influencia sin precedentes sobre las generaciones más jóvenes, iniciativas como esta se vuelven esenciales. No se trata de censurar, sino de contrarrestar con argumentos, con ironía, con inteligencia emocional. Se trata de devolver a las mujeres la capacidad de definir su propio valor, lejos de manuales ajenos y estándares impuestos.

La campaña del 8M de este año, lejos de ser una mera conmemoración, se presenta como una herramienta de combate activo contra la involución. Con Ángela Molina al frente, el Ministerio de Igualdad ha logrado crear un mensaje que, sin duda, generará debate, reflexión y, esperemos, un cambio de perspectiva en aquellos que han caído en la trampa de los 'influencers' que venden sumisión como si fuera libertad.

Referencias