El 3 de marzo de 1976, la iglesia de San Francisco de Zaramaga en Vitoria-Gasteiz se convirtió en el escenario de una de las páginas más oscuras de la historia reciente de España. Cincuenta años después, el Grupo EITB dedica una cobertura especial para recordar a las víctimas y visibilizar la memoria de unos hechos que marcaron a toda una generación. A través de sus diferentes canales, la radiotelevisión pública vasca ofrecerá contenidos que combinan testimonios directos, análisis histórico y reflexión social.
La conmemoración del medio siglo de la masacre no se limita a un simple repaso de los hechos. Se trata de un ejercicio de memoria activa que busca conectar el pasado con el presente, especialmente con las nuevas generaciones que no vivieron aquellos años de transición. La programación diseñada por EITB abarca televisión, radio y plataformas digitales, creando un mosaico informativo que da voz a quienes fueron protagonistas y testigos de la tragedia.
En televisión, ETB emitirá una serie completa de reportajes especiales que se podrán ver el 3 de marzo tras los informativos nocturnos de 'Gaur Egun' y 'Teleberri'. Estos contenidos audiovisuales profundizan en el contexto laboral y político de la época, cuando la huelga en la empresa Forjas Alavesas derivó en una protesta pacífica que terminó de forma trágica. Además, el informativo matinal 'Egun On' se emitirá en directo desde la capital alavesa, conectando con los actos que se desarrollarán durante toda la jornada.
La cobertura radiofónica será igualmente intensa. Euskadi Irratia trasladará su programa 'Faktoria' hasta las puertas de la iglesia de San Francisco, donde Iñaki Guridi moderará un encuentro entre generaciones. Santi Díaz de Espada, testigo directo de la masacre, compartirá su experiencia con tres jóvenes estudiantes del Instituto Koldo Mitxelena: Aratz, Oier y Clara. Este diálogo intergeneracional busca transmitir la memoria de forma viva y personal. También se contará con la participación de Tomás Etxabe, delegado de los trabajadores de Forjas Alavesas durante la huelga de 1976, y de Julen Díaz de Argote, representante de la asociación 3 de Marzo.
Por su parte, Radio Euskadi desplegará su unidad móvil por diferentes puntos estratégicos de Vitoria-Gasteiz que fueron clave aquel fatídico día. El recorrido incluirá el Gobierno Civil, las instalaciones de Forjas Alavesas, la Catedral y la propia iglesia de Zaramaga. En cada ubicación, periodistas entrevistarán a personas que vivieron los hechos desde diferentes perspectivas: Andoni Txasko y Santiago Durán, ex trabajadores de la empresa; Mertxe Gutiérrez, vecina del barrio de Zaramaga; y Eloi Beato, cineasta que ha documentado la historia. Este enfoque territorial permite reconstruir la cronología de los hechos con la precisión que solo pueden aportar quienes los vivieron en carne propia.
Quizás la iniciativa más ambiciosa sea la de Radio Vitoria, que ha producido una serie documental sonora de diez episodios titulada 'Vitoria, 3 de marzo. Memoria contra el olvido'. Este proyecto, cuyo capítulo final se emitirá el día del aniversario, representa un trabajo de investigación y producción exhaustivo que combina archivos sonoros, entrevistas en profundidad y música original. La serie está disponible en la plataforma GUAU, permitiendo que el público pueda acceder a los contenidos bajo demanda. Durante todo el 3 de marzo, la emisora ofrecerá una programación especial, con emisiones matutinas desde la parroquia de San Francisco y cobertura en directo de los actos conmemorativos de la tarde.
La importancia de esta cobertura mediática radica en su capacidad para transformar la memoria individual en memoria colectiva. Los medios de comunicación públicos tienen la responsabilidad de servir como archivo vivo de la historia reciente, especialmente cuando se trata de hechos que, como la masacre del 3 de Marzo, no han recibido la atención judicial ni institucional que merecían. La presencia de testigos, familiares de víctimas, historiadores y activistas en las programaciones de EITB garantiza que la conmemoración no sea un mero ejercicio protocolario, sino un acto de reparación simbólica.
Desde el punto de vista periodístico, la cobertura del 50 aniversario presenta varios desafíos. Por un lado, la necesidad de contextualizar los hechos para una audiencia diversa, que incluye tanto a quienes vivieron la transición como a jóvenes que apenas conocen los detalles. Por otro, el equilibrio entre el respeto a las víctimas y la exigencia de verdad histórica. La decisión de EITB de combinar diferentes formatos -informativos, reportajes, documentales, programas en directo- demuestra una comprensión profunda de estas complejidades.
El rol de los medios públicos en la recuperación de la memoria histórica es especialmente relevante en el caso vasco, donde la historia reciente está marcada por conflictos y violencias de diversa índole. La masacre de Vitoria-Gasteiz, ocurrida en plena transición política, cuando España caminaba hacia la democracia, constituye un recordatorio doloroso de que la violencia institucional no desaparece de la noche a la mañana. La cobertura periodística de su 50 aniversario sirve para alertar sobre los riesgos de la autoritarismo y la necesidad de vigilancia ciudadana sobre el poder.
La programación también incluye un componente educativo implícito. Al acercar estos hechos a los centros de estudio, como el Instituto Koldo Mitxelena, se facilita el aprendizaje de la historia reciente desde fuentes primarias. Los estudiantes Aratz, Oier y Clara no solo escucharán la historia, sino que podrán hacer preguntas, establecer conexiones con el presente y convertirse en transmisores de esa memoria en sus propios entornos. Esta pedagogía de la memoria es fundamental para que las lecciones del pasado no se repitan.
Desde la perspectiva de la producción audiovisual, la serie documental de Radio Vitoria representa un hito en el género del podcasting y la radio documental en euskera y castellano. Diez episodios permiten un desarrollo narrativo que va más allá de los titulares, explorando las causas, el desarrollo y las consecuencias de la masacre con la profundidad que requiere un aniversario de esta magnitud. La disponibilidad en plataforma digital asegura que este contenido trascienda la emisión lineal y se convierta en un recurso consultable para investigadores, estudiantes y ciudadanos interesados.
La cobertura de EITB no se limita a la mera retransmisión de actos institucionales. Incluye la voz de la asociación 3 de Marzo, colectivos vecinales, sindicales y culturales, reconociendo que la memoria histórica es un proceso democrático que debe nutrirse desde la sociedad civil. Esta pluralidad de voces enriquece la narrativa y evita versiones únicas o oficialistas de los hechos.
En el contexto actual, donde la memoria histórica sigue siendo un tema de debate político en España, la iniciativa de EITB adquiere una dimensión simbólica adicional. Al dedicar recursos significativos a la conmemoración, la radiotelevisión pública vasca posiciona claramente su compromiso con la verdad histórica y los derechos humanos, independientemente de las fluctuaciones políticas en otras instancias.
El 3 de marzo de 2026 no será solo un día de luto y recuerdo, sino también una jornada de activismo memorialístico donde los medios cumplen su función social. La programación especial de EITB permite que cada ciudadano, desde su casa o en desplazamiento, pueda participar en la conmemoración, acceder a información contrastada y sumarse al rechazo colectivo a la impunidad. La masacre de Vitoria-Gasteiz, ocurrida en plena transición política, cuando España caminaba hacia la democracia, constituye un recordatorio doloroso de que la violencia institucional no desaparece de la noche a la mañana. La cobertura periodística de su 50 aniversario sirve para alertar sobre los riesgos de la autoritarismo y la necesidad de vigilancia ciudadana sobre el poder.
Finalmente, la iniciativa de EITB demuestra que la radiotelevisión pública puede ser un agente activo en la construcción de identidad democrática. Al dar espacio a la memoria de las víctimas, al cuestionar las versiones oficiales del pasado y al facilitar el diálogo intergeneracional, los medios públicos cumplen con su mandato de servicio a la ciudadanía de forma ejemplar. La conmemoración del 3 de Marzo no es un ejercicio de nostalgia, sino una apuesta por un futuro donde la justicia y la verdad sean pilares indestructibles de la convivencia.