La noche del miércoles se vio sacudida por un incidente grave en las instalaciones de Valls Química, ubicadas en el polígono industrial de la localidad tarraconense. Aproximadamente a las 21:29 horas, una deflagración originada en uno de los depósitos de la fábrica desencadenó un incendio que movilizó a múltiples cuerpos de emergencia y activó el protocolo especial de actuación para accidentes químicos en la región.
El suceso tuvo lugar en la calle Basters del polígono industrial, donde la empresa especializada en productos químicos mantenía su actividad habitual hasta que un tanque de almacenamiento de tolueno heptano experimentó una anomalía crítica. Esta sustancia, altamente inflamable y utilizada principalmente como disolvente industrial, se encontraba en uno de los depósitos principales cuando se produjo el incidente.
Según las investigaciones preliminares, la secuencia de eventos comenzó cuando el depósito sufrió una sobrepresión interna. Este exceso de presión activó automáticamente la válvula de seguridad, diseñada para liberar gases y evitar una explosión mayor. Sin embargo, los gases expulsados, ricos en vapores de tolueno heptano, encontraron una fuente de ignición en las proximidades: una caldera de aceite que operaba a aproximadamente 200 grados centígrados. El contacto entre los vapores inflamables y la superficie extremadamente caliente provocó la ignición inmediata.
El personal presente en las instalaciones reaccionó con prontitud ante la emergencia. Los trabajadores activaron el sistema automático de extinción contra incendios y procedieron a la evacuación ordenada del recinto. Esta rápida actuación resultó fundamental para evitar consecuencias más graves y permitir que los servicios de emergencia encontraran la situación inicialmente controlada al llegar al lugar.
La respuesta de emergencia fue inmediata y coordinada. El teléfono 112 recibió un total de 35 llamadas de alerta, superando en más de un 60% las primeras estimaciones. Ante la gravedad del incidente, Protecció Civil de la Generalitat activó en fase de alerta el Plaseqta, el Plan Especial de Emergencia Exterior del Sector Químico de Tarragona, que moviliza recursos y establece protocolos específicos para este tipo de accidentes.
Los Bombers de la Generalitat desplegaron un dispositivo considerable. Inicialmente se movilizaron diez dotaciones procedentes de los parques de Valls, Montblanc, Tarragona y Reus, aunque finalmente nueve unidades trabajaron activamente en el terreno. Al llegar, los efectivos confirmaron que el sistema de extinción interno había funcionado correctamente, limitando la propagación de las llamas. Su labor se centró entonces en reducir las llamas residuales y controlar la temperatura de las instalaciones.
El fuego afectó principalmente al interior de la nave industrial, con una afectación exterior mínima. A las 22:45 horas, aproximadamente una hora y cuarto después del inicio, los bomberos dieron el incendio por controlado. Sin embargo, permanecieron en la zona durante varias horas más, realizando tareas de enfriamiento de la caldera y supervisión de la temperatura de los tanques adyacentes para prevenir rebrotes.
Durante toda la emergencia, se realizaron mediciones continuas de la calidad del aire en el perímetro de la instalación y en zonas colindantes. Los resultados fueron reiteradamente normales, sin detectar emanaciones peligrosas ni concentraciones tóxicas que pusieran en riesgo a la población. Este dato resultó crucial para gestionar la respuesta y evitar mayores alarmas.
El Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) desplegó cuatro unidades sanitarias al lugar del incidente. Tras la evaluación de los afectados, atendieron a una persona con heridas leves, que fue el único registro de víctimas del suceso. Inicialmente, las primeras informaciones hablaron de ningún herido, pero la revisión médica posterior confirmó el caso leve.
La coordinación entre cuerpos de seguridad fue exhaustiva. Los Mossos d'Esquadra y la Policía Local de Valls establecieron controles de acceso en el perímetro del polígono, regulando el tráfico y evitando la aproximación de curiosos. Protecció Civil, por su parte, emitió recomendaciones claras a la población: evitar acercarse al área y mantener el confinamiento preventivo en viviendas y establecimientos cercanos al polígono industrial.
La situación se normalizó en la madrugada. A las 00:36 horas, una vez confirmado que el incendio estaba completamente extinguido y que la seguridad del recinto estaba garantizada, Protecció Civil procedió a desactivar el Plaseqta. La planta quedó en parada de seguridad, con los responsables de la empresa recibiendo la custodia de las instalaciones para iniciar los procesos de evaluación de daños y análisis de las causas.
Los daños registrados corresponden a una deflagración con llamarada, sin indicios de una explosión propiamente dicha. Este matiz técnico es importante, ya que indica que la válvula de seguridad cumplió su función al liberar presión, aunque la ignición posterior no pudo evitarse. La principal afectación se concentró en el tanque de almacenamiento y en las instalaciones inmediatas, mientras que el impacto en el exterior se limitó a la alerta y las molestias derivadas de la activación del plan de emergencia.
Este incidente pone de manifiesto la importancia de los protocolos de seguridad industrial y la efectividad de los sistemas de respuesta ante emergencias químicas. La rápida activación del Plaseqta, la coordinación entre diferentes cuerpos de emergencia y la correcta funcionalidad de los sistemas de extinción automáticos fueron elementos clave para contener una situación que podría haber escalado a un desastre mayor.
La industria química en Cataluña, y particularmente en el corredor de Tarragona, cuenta con unos de los sistemas de seguridad más avanzados de Europa. La existencia del Plaseqta y la preparación constante de bomberos, servicios médicos y fuerzas de seguridad demuestran un compromiso con la protección de la población y el medio ambiente. Sin embargo, cada incidente sirve como punto de aprendizaje para mejorar aún más los procedimientos y prevenir futuros accidentes.
La empresa Valls Química, con años de experiencia en el sector, ahora deberá enfrentar el proceso de investigación interna y administrativa para determinar las causas exactas de la sobrepresión y evaluar posibles mejoras en sus sistemas de prevención. La parada de seguridad permitirá realizar inspecciones exhaustivas y reparaciones necesarias antes de reanudar la actividad productiva.
Para la población de Valls y los municipios cercanos, el incidente, aunque preocupante, finalizó sin graves consecuencias. La transparencia en la información y la rápida actuación de las autoridades contribuyeron a mantener la calma y a gestionar eficazmente la emergencia. La recomendación de confinamiento, aunque preventiva, demuestra la prudencia con la que se manejan estos eventos en zonas industriales densas.
En resumen, la deflagración en la planta química de Valls quedó resuelta en menos de tres horas gracias a la efectiva coordinación de los servicios de emergencia, la correcta funcionalidad de los sistemas de seguridad industrial y la preparación de los protocolos específicos para este tipo de incidentes. El balance final de un herido leve y daños localizados contrasta con la gravedad potencial de un accidente químico, resaltando la importancia de la inversión en seguridad y prevención.