El tradicional cambio de hora en España sigue vigente para 2026, manteniendo una práctica que se repite dos veces al año desde hace más de cuatro décadas. Aunque en los últimos años ha surgido un intenso debate sobre su posible eliminación, los ciudadanos deberán seguir ajustando sus relojes según lo establecido en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Para este año, el cambio al horario de verano está programado para la madrugada del domingo 29 de marzo. A las 2:00 de la mañana, los relojes deberán adelantarse una hora, pasando a ser las 3:00. Este ajuste marca el inicio oficial del horario de verano, que se prolongará hasta finales de octubre. La medida, que se aplica en la mayoría de países europeos, busca aprovechar al máximo la luz solar durante los meses de mayor insolación.
El segundo ajuste del año llegará el domingo 25 de octubre, cuando se producirá el cambio al horario de invierno. En esta ocasión, a las 3:00 de la madrugada los relojes se retrasarán una hora, volviendo a las 2:00. Con este cambio, los días se acortan y las tardes se oscurecen más temprano, señalando la entrada en la estación más fría del año.
Una tradición centenaria con raíces históricas
El origen del cambio de hora en España se remonta a 1918, cuando se implementó por primera vez el horario de verano. El 15 de abril de ese año, a las 23:00, los relojes se retrasaron una hora. Sin embargo, esta medida no se consolidó de inmediato. Fue en 1924 cuando se establecieron los dos cambios anuales: uno en abril para el horario de verano y otro en octubre para el de invierno.
Durante las décadas siguientes, la aplicación fue irregular. Entre 1926 y 1929 se mantuvo la práctica, pero se interrumpió entre 1930 y 1936. Tras un periodo de intermitencias, la medida desapareció completamente hasta 1949. Después de otra pausa, el cambio de hora volvió a recuperarse en 1974, impulsado por la crisis del petróleo y la necesidad de ahorrar energía.
Desde 1974 hasta 1977, los ajustes se realizaban los sábados o domingos a las 23:00 para el horario de verano, y a la 1:00 seis meses después para el de invierno. Sin embargo, desde 1978, la práctica se estandarizó tal y como la conocemos hoy: cambio a horario de verano en primavera y a horario de invierno en otoño.
El debate europeo y su impacto en España
A pesar de su larga historia, el futuro del cambio de hora en España es incierto. En 2019, el BOE publicó que 2026 podría ser el último año de esta práctica. Sin embargo, esta decisión depende de la ratificación por parte de la Unión Europea, que aún no se ha materializado.
La polémica gira en torno a los efectos en la salud y la productividad. Los detractores argumentan que el cambio altera los ritmos circadianos, afectando el sueño y el rendimiento. Además, cuestionan su eficacia real en el ahorro energético en la sociedad actual. Por su parte, los defensores destacan los beneficios de aprovechar la luz natural, especialmente para el comercio y el ocio nocturno.
En 2018, la Comisión Europea propuso eliminar el cambio estacional de hora tras una consulta ciudadana en la que participaron más de 4,6 millones de personas, de las cuales el 84% se mostraron a favor de suprimirlo. Sin embargo, la decisión final requiere la aprobación unánime del Consejo de la UE y del Parlamento Europeo, algo que aún no se ha conseguido.
Impacto en diferentes sectores
El cambio de hora afecta de manera desigual a diversos ámbitos de la sociedad. En el sector transporte y logística, los horarios de vuelos y trenes deben ajustarse, generando complejidad en las conexiones internacionales. El sector retail y hostelería ve alterados sus patrones de consumo, con más actividad nocturna durante el horario de verano.
En el ámbito salud, estudios médicos han demostrado que el cambio puede aumentar el riesgo de infartos y accidentes laborales durante los días posteriores al ajuste. Los expertos recomiendan una transición gradual, especialmente para niños y personas mayores.
Para el sector energético, los beneficios son discutibles. Mientras que originalmente se justificó por el ahorro de electricidad, la moderna sociedad digital consume energía constantemente, independientemente de la luz solar.
Consejos prácticos para el cambio
Para minimizar el impacto del cambio de hora, los expertos recomiendan:
1. Adaptación progresiva: Durante los tres días previos, acostarse y levantarse 15-20 minutos antes (en marzo) o después (en octubre) de la hora habitual.
2. Exposición a la luz natural: Aprovechar la luz del sol por la mañana para regular el reloj biológico.
3. Evitar la cafeína: Reducir el consumo de estimulantes en las horas previas a dormir.
4. Revisar dispositivos: Asegurarse de que relojes de pared, hornos, sistemas de calefacción y otros aparatos no digitales muestren la hora correcta.
5. Mantener rutinas: Intentar conservar los horarios de comidas y ejercicio para facilitar la adaptación.
Impacto en la vida diaria
El cambio de hora afecta de manera diferente a cada persona. Los más noctámbulos 'pierden' una hora de fiesta en marzo, mientras que los amantes de las actividades al aire libre disfrutan de tardes más largas y luminosas. En octubre, el efecto es inverso: se 'gana' una hora de sueño, pero las tardes se oscurecen antes.
Para evitar problemas, es recomendable preparar el cambio gradualmente durante los días previos, ajustando la hora de acostarse y levantarse. También es importante revisar todos los dispositivos que no se actualicen automáticamente, como relojes de pared, hornos o sistemas de calefacción.
Conclusión
Mientras la Unión Europea no tome una decisión definitiva, España seguirá adelante con el cambio de hora en 2026. Los ciudadanos deberán marcar en sus calendarios el 29 de marzo y el 25 de octubre como las fechas clave para ajustar sus relojes. Sea cual sea el futuro de esta tradición, lo cierto es que su posible eliminación marcaría el fin de una era que ha acompañado a varias generaciones de españoles.