Yolanda Díaz renuncia a liderar la candidatura de la izquierda para 2027

La vicepresidenta segunda da un paso al lado pero mantiene sus cargos en el Gobierno y lidera el grupo parlamentario de Sumar

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado este miércoles que no encabezará la candidatura de la izquierda en los próximos comicios generales, previstos para el año 2027. La decisión, comunicada mediante una carta publicada en la red social BlueSky, pone fin a meses de especulación sobre el futuro político de la dirigente de Sumar.

En una extensa misiva de cuatro páginas, Díaz describe su renuncia como una decisión "muy meditada" que ya ha trasladado a sus allegados, al conjunto de su espacio político y al propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Este movimiento estratégico se suma al que ya realizó en junio de 2024, cuando abandonó la dirección orgánica de Sumar tras los malos resultados obtenidos en las elecciones europeas.

La líder de la formación de izquierdas deja claro en su comunicado que, aunque renuncia a liderar el futuro proyecto electoral, no abandona la política activa. De hecho, mantendrá intacta su presencia institucional: continuará como vicepresidenta segunda, al frente del Ministerio de Trabajo y como presidenta del grupo parlamentario Plurinacional Sumar. "Miro atrás y estoy orgullosa de todo lo que hemos conseguido de forma colectiva y trabajando siempre para mejorar la vida de la gente. Voy a seguir haciéndolo", asegura en la misiva.

El anuncio llega después de que su entorno ya advirtiera a principios de semana sobre la inminencia de esta decisión. Según fuentes próximas a la vicepresidenta, la comunicación se produciría "más pronto que tarde", lo que ha generado una expectación creciente en los últimos días entre los integrantes del espacio confederal.

Díaz reconoce en su carta que, pese a las "muchas reticencias" que tuvo inicialmente, no se arrepiente de haberse presentado como candidata a la Presidencia del Gobierno por Sumar en las elecciones generales de 2023. "Lo hice pensando en el enorme abrazo de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Sin Sumar no habría Gobierno de coalición y logramos revalidar un Gobierno que todas las encuestas daban por perdido", argumenta la ministra.

El contexto de esta renuncia se enmarca en un momento de reconfiguración del espacio a la izquierda del PSOE. Formaciones como Izquierda Unida, los Comuns, Más Madrid y el propio Movimiento Sumar ya han iniciado conversaciones para construir un nuevo artefacto electoral de cara a los próximos comicios. La ausencia de Díaz como cabeza visible obligará a estas fuerzas a buscar una alternativa de liderazgo que pueda competir con garantías.

La vicepresidenta justifica su decisión argumentando que "es el momento de ampliar la democracia" y de "hacer crecer" la energía generada en los actos recientes de la izquierda. Concretamente, menciona los eventos celebrados los días 18 y 21 de febrero con los portavoces de ERC y Más Madrid, Gabriel Rufián y Emilio Delgado, así como la reunión de los partidos de Sumar en el Círculo de Bellas Artes.

Este movimiento estratégico genera incógnitas sobre el futuro del espacio electoral. Sin la figura de Díaz, que ha sido el rostro más reconocible de esta formación, los socios deberán redefinir su estrategia y posiblemente buscar un nuevo liderazgo compartido o una figura alternativa que pueda aglutinar los diferentes sensibilidades.

La ministra de Trabajo lleva seis años en el cargo y ha sido una de las figuras más visibles del Ejecutivo de coalición. Su gestión ha estado marcada por la reforma laboral, la subida del Salario Mínimo Interprofesional y la negociación de convenios colectivos. Ahora, su decisión de no presentarse abre un nuevo capítulo en su carrera política, centrada en la gestión gubernamental hasta el final de la legislatura.

La incertidumbre ahora recae en quién liderará el proyecto. Los nombres de Mónica García, de Más Madrid, o de Alberto Garzón, de Izquierda Unida, han sonado en las quinielas internas, pero ninguna formación ha confirmado oficialmente una candidatura. La complejidad de articular una alternativa sin la figura mediadora de Díaz será uno de los principales desafíos para estas semanas.

El anuncio también genera dudas sobre la composición del futuro Gobierno si el PSOE vuelve a necesitar de los apoyos de la izquierda para gobernar. La continuidad de Díaz en un hipotético nuevo Ejecutivo dependerá de los acuerdos postelectorales y de la estrategia que diseñe el presidente Sánchez.

Por el momento, la vicepresidenta se centrará en culminar la legislatura y en consolidar los logros alcanzados. "Seguiré trabajando en el Gobierno para cumplir con ese mandato de las urnas y avanzar en todo lo que nos queda por hacer", reitera en su carta, dejando claro que su compromiso con la gestión pública permanece intacto.

La renuncia de Díaz marca el fin de una etapa en la que intentó construir una alternativa de izquierdas amplia y transversal. Ahora, el espacio debe reinventarse sin su liderazgo natural, en un contexto político complejo donde la polarización y la competencia con el PSOE por el voto progresista se intensifica.

El tiempo dirá si esta decisión fortalece o debilita a la izquierda no socialista en España. Lo que está claro es que Yolanda Díaz ha optado por priorizar la estabilidad del Gobierno actual sobre sus ambiciones electorales futuras, un gesto que su entorno califica de "responsable" y "estratégico" a largo plazo.

Referencias