23F: Las incógnitas que podrían resolverse con la desclasificación de documentos

A 45 años del golpe de Estado, el Gobierno anuncia la apertura de archivos secretos que podrían esclarecer el papel de la Corona y los militares en la sublevación

Cuarenta y cinco años después de aquel fatídico 23 de febrero de 1981, el golpe de Estado que sacudió los cimientos de la joven democracia española sigue generando preguntas sin respuesta. El anuncio del presidente Pedro Sánchez de desclasificar documentos oficiales sobre el intento de sublevación militar ha reavivado el interés por uno de los momentos más oscuros de la Transición. Aunque los historiadores coinciden en que la trama general es conocida, persisten lagunas cruciales que solo los archivos secretos podrían aclarar.

La noche del 23F quedó grabada en la memoria colectiva con la imagen del teniente coronel Antonio Tejero, guardia civil de tricornio en mano, ocupando el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Mientras tanto, en Valencia, el general Jaime Milans del Bosch desplegaba tanques por las calles de la ciudad. El objetivo era derrocar al gobierno de Adolfo Suárez e instaurar un régimen militar. Sin embargo, la intervención del rey Juan Carlos I, con su mensaje televisado a altas horas de la noche, truncó los planes de los conspiradores.

A pesar de las investigaciones y el juicio posterior, varios interrogantes permanecen vigentes. La desclasificación prometida podría arrojar luz sobre estos puntos oscuros, aunque fuentes oficiales ya advierten que el sumario del juicio no formará parte de los documentos liberados. Estas son las principales incógnitas que podrían resolverse:

El papel de la Corona

Una de las cuestiones más controvertidas gira en torno al conocimiento que tenía Juan Carlos I sobre los planes del general Alfonso Armada. Este último, antiguo ayudante personal del monarca y secretario general de la Casa del Rey, fue una figura central en la conspiración. La teoría más extendida sugiere que Armada interpretó el malestar del rey con Suárez como una luz verde tácita para actuar. Sin embargo, no se sabe con certeza si existieron conversaciones directas o si el monarca tuvo conocimiento previo de los detalles operativos. Los documentos desclasificados podrían revelar telegramas, informes de los servicios de inteligencia o notas internas que esclarezcan la verdadera posición de la Corona antes y durante los hechos.

Las verdaderas intenciones de Armada

El general Armada viajó al Congreso una vez iniciado el asalto, con la supuesta intención de presentarse como el líder de un gobierno de concentración nacional. Sin embargo, su encuentro con Tejero fue tormentoso y nunca llegó a entrar en el hemiciclo. La pregunta clave es si su presencia allí respondía a un plan preconcebido o si fue una improvisación para intentar controlar una situación que se le escapaba de las manos. Los archivos podrían contener borradores de discursos, listas de ministros o comunicaciones previas que confirmen o desmientan sus objetivos reales.

La composición del gobierno fantasma

Durante su conversación con Tejero, Armada mencionó nombres de políticos que integrarían su ejecutivo, incluyendo a Felipe González del PSOE y Manuel Fraga de Alianza Popular. No obstante, la lista completa nunca se hizo pública y se desconoce qué otros líderes políticos o militares estaban considerados. Documentos internos del conspirador podrían revelar la composición exacta de este gobierno de concentración que nunca llegó a formarse, así como las negociaciones previas con distintos sectores.

Los contactos con los partidos políticos

Otro misterio importante son las reuniones que Armada mantuvo con representantes de los principales partidos. Se sabe que se reunió con el socialista Enrique Múgica en 1980, pero se desconoce el alcance de estos contactos. ¿Buscaba Armada un aval multipartidista para su proyecto? ¿Hasta qué punto estaban informados los líderes políticos de las maniobras militares? Los informes de inteligencia y las agendas personales del general podrían desvelar la intensidad y frecuencia de estos encuentros.

El mensaje tardío del rey

Juan Carlos I no intervino públicamente hasta varias horas después del inicio del asalto. Este retraso ha alimentado especulaciones durante décadas. ¿Por qué tardó tanto en dirigirse a la nación? ¿Estaba evaluando la situación, negociando o simplemente esperando el momento adecuado? El contenido de su famoso telegrama a Milans del Bosch, donde afirmaba "Ya no puedo volverme atrás", sugiere una deliberación previa que los historiadores aún no han podido reconstruir completamente.

Las conexiones internacionales

Aunque el artículo de referencia no lo menciona explícitamente, los golpes de Estado de la época no ocurrían en el vacío. La posición de la OTAN, la influencia de otros regímenes europeos y la actitud de Estados Unidos son factores que podrían aparecer en documentos diplomáticos desclasificados. Las comunicaciones con embajadas y los informes de los servicios de inteligencia extranjeros podrían aportar una dimensión internacional a la trama.

Limitaciones de la desclasificación

Es importante tener en cuenta que, según fuentes oficiales, el sumario del juicio no formará parte de los documentos liberados. Esto significa que muchos detalles legales y testimoniales seguirán bajo llave. Además, la desclasificación selectiva podría generar más preguntas que respuestas si no se acompaña de un contexto adecuado.

Expectativas de los historiadores

Los expertos en la Transición española reciben esta medida con cautela. Mientras algunos esperan encontrar piezas que completen el puzzle, otros temen que los documentos más comprometedores fueron destruidos o permanezcan en archivos privados. La desclasificación debe ir acompañada de un esfuerzo de investigación académica para interpretar correctamente los nuevos datos.

Una oportunidad para la memoria histórica

A casi medio siglo de distancia, la apertura de estos archivos representa una oportunidad única para que las nuevas generaciones conozcan los entresijos de un momento que definió el futuro de España. La transparencia es esencial para consolidar la confianza en las instituciones y para cerrar heridas que, aunque cicatrizadas, aún duelen en la memoria colectiva.

La desclasificación de documentos sobre el 23F no solo satisface una demanda histórica, sino que también refuerza el compromiso con la verdad y la rendición de cuentas. Queda por ver si los papeles liberados cumplirán con las expectativas generadas o si, como ha ocurrido en otras ocasiones, las sombras del pasado seguirán ocultando sus secretos más profundos.

Referencias