La polémica que rodea a Kanye West vuelve a estar en el centro de la actualidad, esta vez por una demanda laboral relacionada con la reforma de su lujosa propiedad en Malibú. La arquitecta Bianca Censori, actual esposa del rapero, ha sido citada como testigo en un juicio que promete revelar detalles inéditos sobre las condiciones en las que se desarrollaron las obras y las decisiones que llevaron a la abrupta finalización del proyecto.
El proceso judicial, fijado para el próximo 21 de febrero en los tribunales de Los Ángeles, enfrenta al controvertido artista con Tony Saxon, quien ocupó el cargo de jefe de obra y supervisor de seguridad durante la remodelación. Saxon presentó una demanda en la que acusa al músico de incumplimiento de contrato, impago de salarios y crear un entorno laboral hostil que puso en riesgo su integridad física y emocional.
Según los documentos judiciales, a los que ha tenido acceso la prensa especializada, el demandante asegura que su experiencia laboral con West fue todo menos convencional. Contratado en septiembre de 2021 con un salario semanal de 20.000 dólares, Saxon afirma que solo recibió una única remuneración durante todo el tiempo que prestó servicios, que se extendió durante varios meses. Además, denuncia jornadas maratonianas de hasta 16 horas diarias sin descansos adecuados y condiciones de vida inaceptables, como dormir directamente sobre el suelo de la construcción sin más protección que su propia ropa, mientras supervisaba el avance de las obras nocturnas.
La tensión entre ambas partes alcanzó su punto crítico en noviembre de 2021, cuando el rapero decidió alterar drásticamente el proyecto original. El diseño inicial había sido encomendado al reconocido arquitecto japonés Tadao Ando, ganador del prestigioso premio Pritzker y conocido por su estilo minimalista en hormigón. Sin embargo, West quiso transformar la vivienda de diseño vanguardista en lo que Saxon describe como un "búnker de terror", una estructura sin comodidades básicas y con un carácter opresivo.
Las exigencias del artista incluían la eliminación total de las ventanas, la supresión de la red eléctrica convencional para sustituirla por generadores propios, y el reemplazo de las escaleras tradicionales por toboganes para sus hijos. Todas estas modificaciones, según el demandante, se pretendían ejecutar sin la autorización municipal correspondiente, lo que habría violado las normativas locales de construcción y seguridad habitacional.
El conflicto estalló cuando Saxon se negó a cumplir con estas instrucciones, argumentando que la instalación de generadores representaba un riesgo de incendio y que las obras no contaban con los permisos necesarios. Según su testimonio, la respuesta de West fue contundente: "Si no haces lo que te digo, no trabajarás para mí". Poco después, Saxon fue despedido sin previo aviso ni indemnización, quedando sin fuente de ingresos tras meses de trabajo intensivo.
En declaraciones recientes a los medios, el ex jefe de obra ha descrito la visión del rapero para la propiedad: "Quería que todo fuera diáfano y muy oscuro. Ni puertas, ni ventanas, ni accesorios, solo cemento. Es que ni podía tener comida en esa casa porque no había nevera". Esta descripción pinta un retrato de un proyecto arquitectónico radical y, según los expertos, inviable desde el punto de vista de la seguridad y la habitabilidad básica.
La demanda de Saxon reclama no solo el pago de los salarios pendientes, que ascienden a cientos de miles de dólares, sino también una indemnización por daños emocionales y gastos médicos derivados del estrés sufrido durante su empleo. El caso ha captado la atención mediática no solo por las acusaciones en sí, sino por la implicación de Censori en el proceso, lo que añade una capa de complejidad personal al conflicto legal.
Bianca Censori, quien se casó con West en 2022 en una ceremonia privada, fue contratada originalmente en 2020 como jefa de arquitectura de Yeezy, la empresa de moda del rapero. Su formación académica en arquitectura y su experiencia en el diseño la convierten en una testigo privilegiada del caso. Su papel en el proyecto de Malibú la convierte en una testigo clave, ya que podría aportar información valiosa sobre las decisiones de diseño, los plazos y las instrucciones que se dieron durante la controvertida remodelación.
El hecho de que Censori deba declarar ha generado especulación sobre qué tipo de información podría aportar. Como profesional del sector, su testimonio podría resultar determinante para esclarecer si las modificaciones propuestas por West cumplían con las normativas de seguridad y si existía documentación técnica que respaldara los cambios radicales que el artista quería implementar. Su posición como esposa y empleada crea un dilema que los analistas legales están observando con interés.
Mientras tanto, la mansión de Malibú ya no forma parte del patrimonio de West. Frustrado por la situación legal y la imposibilidad de concretar su visión arquitectónica, el artista decidió poner la propiedad en venta por 53 millones de dólares en 2023, confiando en recuperar parte de la inversión. Sin embargo, el mercado inmobiliario y la reputación del inmueble como "problema" hicieron que el precio tuviera que reducirse drásticamente.
Finalmente, en septiembre de 2024, West se deshizo de la propiedad por 21 millones, incurriendo en una pérdida sustancial de más de 35 millones de dólares con respecto al precio de compra original de 57,3 millones. Esta transacción representa una de las pérdidas más significativas en el mercado inmobiliario de lujo de Los Ángeles en los últimos años.
Este caso no es el primero que enfrenta al controvertido rapero con demandas laborales, pero sí destaca por la implicación de su pareja en el proceso judicial. La industria del entretenimiento y el mundo de la arquitectura están pendientes de las revelaciones que puedan surgir durante el juicio, que podrían arrojar luz sobre las prácticas laborales en proyectos de alta gama liderados por figuras públicas.
El resultado de este proceso podría establecer un precedente importante sobre la responsabilidad de los contratistas en obras de celebridades y las protecciones que deben garantizarse a los trabajadores, independientemente del perfil de su empleador. Mientras tanto, la expectativa crece a medida que se acerca la fecha del juicio, donde finalmente se escuchará la versión de los hechos por parte de Censori y se determinará si las acusaciones de Saxon tienen el respaldo suficiente para condenar al rapero.