La noche del 14 de febrero se convirtió en un hito para la música española con la celebración de la gran final del Benidorm Fest. El evento reunió en el Palau d'Esports l'Illa de Benidorm a cuatro artistas que han marcado un antes y un después en la historia reciente del festival: Chanel, Blanca Paloma, Nebulossa y Melody. Su presencia representó una radiografía viva de la evolución del pop y el concepto de artista en España.
Después de dos semifinales electrizantes, la final ofreció un espectáculo único donde las ganadoras de las cuatro ediciones regresaron como invitadas de honor. Cada una aportó su esencia, demostrando que el éxito en el Benidorm Fest abarca una diversidad de propuestas que reflejan la riqueza del panorama musical actual.
La evolución del pop español en cuatro voces
Lo más fascinante fue constatar cómo cada artista encarna una faceta diferente del pop contemporáneo. Sus trayectorias convergen en un punto común: la música ya no se entiende como mero entretenimiento, sino como una experiencia completa que demanda identidad, narrativa y visión artística.
Chanel, la hispano-cubana que conquistó Europa en 2022, regresó cuatro años después al escenario que catapultó su carrera. Interpretó sus mayores éxitos: "Antillas", "Matahari", "Zakazá", "Una bala" y "SloMo", la canción que hizo rendirse a todo un continente. Con su precisión escénica, Chanel demostró por qué se ha ganado el título de "la reina, la dura, una Bugatti", dejando claro que su propuesta de pop internacional sigue siendo insuperable.
Blanca Paloma y Nebulossa optaron por una presentación conjunta, compartiendo el escenario con Agoney, Jorge González, Almacor y Daniela Blasco. Las ganadoras de 2023 y 2024 crearon un medley que fusionó sus estilos. Blanca Paloma, con "EAEA", aportó raíz y simbolismo, demostrando que el folclore dialoga con las tendencias actuales. Nebulossa, con "ZORRA", añadió su toque electrónico y provocador, consolidando su posición como representante de un pop atrevido.
Melody: la consolidación de una trayectoria
La noche también tuvo un sabor especial para Melody, ganadora de la edición 2025 con "Esa diva". A doce meses de su victoria, demostró que su éxito no fue coyuntural. Su actuación confirmó su capacidad para reinterpretar su historia y conectar con el público a través de su carisma. El Palau d'Esports l'Illa se puso en pie ante una artista que ha sabido actualizar su trayectoria, combinando experiencia y una propuesta escénica pensada para grandes eventos.
Más que un festival: un movimiento cultural
Lo que hace especial al Benidorm Fest no es solo su capacidad para elegir representantes para Eurovisión, sino su función como termómetro de la creatividad nacional. Las cuatro ediciones demostraron que el público español valora la autenticidad por encima de las fórmulas prefabricadas.
Chanel representó el pop escénico de alta factura, con preparación técnica impecable y ambiciones globales. Blanca Paloma llevó la esencia del folclore español a las grandes audiencias, demostrando que las raíces pueden ser contemporáneas. Nebulossa rompió esquemas con una propuesta directa y sin filtros, mientras Melody personificó la reinvención y la longevidad artística.
Un escenario compartido, un legado común
Aunque cada una brilló por su cuenta, la magia residió en la sensación de comunidad. Ver a estas cuatro artistas compartiendo el mismo espacio donde compitieron creó una atmósfera de celebración genuina. No había rivalidad, sino reconocimiento mutuo.
El festival también sirvió como plataforma para otros talentos que, aunque no ganaron, han dejado marca indeleble. La presencia de Agoney, Jorge González, Almacor y Daniela Blasco demostró que el Benidorm Fest es un ecosistema donde todos contribuyen al enriquecimiento del panorama musical.
El futuro del pop español
La reunión de estas cuatro artistas no fue solo un ejercicio de nostalgia; fue una declaración de intenciones sobre hacia dónde se dirige la música en España. Las puertas se han abierto a propuestas que antes podrían haber sido consideradas "demasiado arriesgadas". Hoy, el público demanda propuestas con contenido, personalidad y mensaje.
El Benidorm Fest ha demostrado ser un acelerador de carreras, pero también un espacio seguro para la experimentación. Las artistas que han pasado por su escenario buscan conectar con una audiencia que valora la honestidad artística por encima de todo.
Conclusiones de una noche histórica
La gran final del 14 de febrero quedará en la memoria como uno de los momentos más emotivos del festival. Ver a Chanel, Blanca Paloma, Nebulossa y Melody juntas fue presenciar la consolidación de un movimiento que ha transformado la percepción del pop español.
Cada artista, con su estilo único, ha contribuido a crear un ecosistema más rico y diverso. Su regreso no fue solo un homenaje al pasado, sino una mirada al futuro: un futuro donde la música española ocupa el lugar que merece en el panorama internacional, creando sus propias tendencias.
El Benidorm Fest ya no es solo un festival; es un movimiento cultural que ha sabido identificar, nutrir y celebrar el talento auténtico. Y esta noche, con sus cuatro ganadoras reunidas, lo demostró más que nunca.