Polònia: 20 años de sátira política en TV3

El programa de humor cumple dos décadas convirtiéndose en el termómetro imprescindible de la actualidad catalana y española

Polònia, el emblemático programa de sátira política de TV3, alcanza el próximo lunes 16 de febrero una cifra redonda: veinte años de emisiones ininterrumpidas que lo han consolidado como referente indispensable del humor crítico en Cataluña y el conjunto de España. Para celebrarlo, la cadena pública catalana prepara un especial que se emitirá el jueves 19 de febrero a las 22:05 horas, una cita que promete convertirse en un emotivo repaso por la historia reciente contada desde la ironía y la parodia.

Desde aquel lejano 2006, cuando el programa debutó en la parrilla de TV3, el panorama político ha experimentado transformaciones radicales. Cataluña ha visto desfilar por el Palau de la Generalitat a siete presidentes: Pasqual Maragall, José Montilla, Artur Mas, Carles Puigdemont, Quim Torra, Pere Aragonès y, más recientemente, Salvador Illa. Paralelamente, La Moncloa ha albergado tres jefes de gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Todos, sin excepción, han sido retratados por el implacable lápiz de Polònia, que ha convertido sus gestos, discursos y decisiones en material de análisis cómico.

El formato del programa, grabado semanalmente en el Teatre Victòria de Barcelona, ha perfeccionado una fórmula única que combina sketches de actualidad, imitaciones de máxima fidelidad y elaborados números musicales. Esta combinación le ha permitido abordar no solo los grandes debates políticos, sino también los temas que preocupan al ciudadano de a pie, desde la crisis de Rodalies hasta los escándalos de la Casa Real, pasando por los vaivenes del independentismo o la gestión sanitaria.

La actualidad más reciente ha inspirado algunas de las parodias más brillantes. La crisis ferroviaria que afecta a Cataluña fue retratada mediante un ingenioso sketch que ponía a Hercule Poirot intentando resolver un misterio al estilo de 'Asesinato en el Orient Express', con la complicación añadida de que el tren nunca llegaba a su destino. Por su parte, el líder de ERC Gabriel Rufián fue transformado en el reggaetonero Bad Bunny para una confrontación con la ultraderecha, demostrando la capacidad del programa para fusionar política con cultura popular de forma instantánea.

Los números musicales se han erigido como el sello de identidad más reconocible del show. Versiones de temas internacionales con letras adaptadas a la actualidad política han generado virales que trascienden la pantalla. Ejemplos icónicos incluyen 'Mas Style', donde el expresidente Artur Mas cantaba para lograr la mayoría absoluta; 'Cae mierda sobre el Rey', que parodiaba los escándalos de la monarquía; 'Ay papa', con un desconcertado Felipe VI lamentando el retorno de su padre; 'No estaba muerto', que mostraba a Franco resucitado celebrando la represión del 1-O; 'La Facha', con Isabel Díaz Ayuso versionando el tema de Eurovisión 2024; o 'Lexic sexy', que ponía a los intelectuales Quim Monzó y Pere Gimferrer en la piel de Mushkaa y Bad Gyal.

El éxito del programa radica en su equipo de actores, verdaderos camaleones capaces de encarnar múltiples personajes en una misma entrega. Profesionales de la talla de Bruno Oro, Queco Novell, Ivan Labanda, Toni Albà, Manel Lucas, Mireia Portas, Agnès Busquets, David Olivares, Jordi Ríos, Carlos Latre, Judit Martín, Sergi Mas y Pep Plaza han demostrado una versatilidad excepcional, capturando los gestos, voces y ticadas de los personajes públicos con una precisión que roza lo inquietante.

Las cifras del aniversario hablan por sí solas: 797 capítulos emitidos, que suman 23.179 minutos de contenido, incluyendo 8.396 gags y 550 piezas musicales. Este monumental trabajo ha requerido la imitación de 1.136 personajes diferentes y ha contado con la participación de 284 cameos de figuras reales dispuestas a reírse de sí mismas, desde políticos hasta periodistas y personalidades del mundo cultural.

El especial de aniversario, grabado este lunes en el Teatre Victòria, promete ser una celebración a la altura de la trayectoria del programa. Además de los habituales, contará con el retorno de personajes míticos, cameos sorpresa de políticos imitados y actuaciones musicales que repasarán los grandes momentos de estos veinte años. La cita del jueves 19 de febrero se presenta como un evento televisivo que nadie querrá perderse.

Durante dos décadas, Polònia ha demostrado que la sátira no es mero entretenimiento, sino una herramienta de análisis social indispensable. Su capacidad para reflejar los cambios de la sociedad catalana y española, combinando crítica aguda con humor accesible, le ha convertido en un termómetro infalible de la opinión pública. Muchas de sus parodias han calado tan hondo que han marcado la percepción ciudadana de los políticos, creando imágenes que perduran en el imaginario colectivo.

La influencia del programa trasciende la mera audiencia televisiva. Ha conseguido desenmascarar contradicciones, poner de relieve absurdos institucionales y, sobre todo, humanizar a los poderosos a través de la risa. En un momento de creciente polarización política, Polònia se mantiene como un espacio donde la crítica constructiva y el humor inteligente van de la mano, recordándonos que, más allá de las siglas y los cargos, todos somos humanos.

A medida que se enfrenta a nuevos desafíos informativos y sociales, el programa continúa reinventándose sin perder su esencia. Su equipo creativo mantiene la frescura y la relevancia, demostrando que el humor valiente y bien hecho tiene un lugar indispensable en el panorama mediático actual. La clave ha sido saber adaptarse a los tiempos, incorporando nuevos lenguajes y referencias culturales mientras se mantenía fiel a su espíritu crítico.

El aniversario de Polònia no es solo una celebración televisiva, sino un reconocimiento al poder del humor como lenguaje democrático. Veinte años de valentía, inteligencia y risas que han dejado una huella imborrable en la historia de la televisión española. Con la mirada puesta en el futuro, el desafío es mantener este legado para las nuevas generaciones, demostrando que la sátira sigue siendo tan necesaria como el primer día.

La trayectoria de Polònia demuestra que el humor político, cuando se hace con rigor y talento, puede convertirse en un elemento fundamental del debate democrático. Su capacidad para sintetizar la complejidad política en sketches accesibles, sin renunciar a la profundidad, ha sido su gran acierto. Mientras otros formatos han desaparecido, este ha perdurado, adaptándose a cada nueva coyuntura con agudeza y precisión.

Finalmente, el legado de estos veinte años se resume en una idea simple pero poderosa: la política necesita el contrapeso del humor para mantenerse viva y cercana a la ciudadanía. Polònia ha cumplido esta función con excelencia, y su continuidad asegura que la sátira seguirá siendo una voz necesaria en los próximos años.

Referencias