Mikel Jauregizar: el pulmón inagotable del Athletic Club

El centrocampista vizcaíno acumula minutos sin descanso, siendo titular en el 93% de los partidos oficiales esta temporada.

La temporada 2024-2025 ha dejado numerosas historias en el Athletic Club, pero pocas tan destacadas como la consolidación de Mikel Jauregizar como pieza fundamental del equipo de Ernesto Valverde. El centrocampista de Bermeo, nacido en noviembre de 2003, se ha convertido en el verdadero motor de un conjunto que compite en tres frentes con ambiciones máximas.

El pasado martes, durante la agónica eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey contra la Cultural y Deportiva Leonesa, Jauregizar volvió a demostrar por qué es considerado un jugador imprescindible. Los 120 minutos del encuentro en el Reino de León transcurrieron con el vizcaíno sobre el césped, disputando la prórroga completa y liderando a su equipo hacia la siguiente ronda del torneo del K.O. Esta actuación no fue una excepción, sino la confirmación de una tendencia que se repite desde el inicio de la campaña.

Desde que el 17 de agosto de 2024 el Athletic saltara al césped de San Mamés para enfrentarse al Sevilla en el estreno liguero, Jauregizar no ha conocido el respiro. Aquel día disputó los noventa minutos completos, estableciendo un patrón que se ha mantenido con sorprendente regularidad. En total, el centrocampista ha jugado de principio a fin en 19 de los 28 partidos oficiales que el conjunto bilbaino ha disputado entre LaLiga EA Sports, Champions League, Copa del Rey y Supercopa de España.

Los números hablan por sí solos. Con 26 titularidades en 28 encuentros, Jauregizar ha estado en el once inicial en el 93% de los compromisos oficiales. Esta cifra resulta aún más impactante si se desglosa por competiciones: ha sido titular en las 19 jornadas de LaLiga disputadas hasta la fecha, en cinco de los seis partidos de la fase de grupos de la Champions League, en la semifinal de la Supercopa ante el Barcelona en Arabia Saudí, y en una de las dos eliminatorias coperas.

Los únicos respiros que ha conocido el futbolista han sido precisamente en esos dos compromisos: el estreno copero frente al Ourense y la visita al Slavia de Praga en la Liga de Campeones. Sin embargo, en ambos casos su presencia desde el banquillo resultó decisiva. Precisamente en el duelo contra el conjunto gallego, Jauregizar saltó al campo en el minuto 63 y cambió el signo del encuentro, culminando su actuación con un gol decisivo en la prórroga que permitió al Athletic superar la eliminatoria.

Ese tanto, anotado cuando se cumplía el minuto 106 de partido, representó su primera diana de la temporada. Un zurdazo preciso desde la frontal del área que batió la portería ourensana y certificó el pase a octavos. Curiosamente, su segundo gol también llegó desde la misma zona del campo, en un partido de LaLiga contra el Girona en San Mamés que finalizó con empate a uno. Dos goles clave, dos remates desde la frontal, dos demostraciones de su capacidad para aparecer en los momentos decisivos.

La herencia del dorsal 18, que lució Óscar de Marcos durante más de una década antes de su retirada, recae ahora en un jugador que ha sabido asumir con madurez la responsabilidad. A sus 21 años, Jauregizar combina una capacidad de sacrificio físico excepcional con una inteligencia táctica que le permite desenvolverse con solvencia tanto en la recuperación como en la creación de juego. Su rendimiento no ha pasado desapercibido ni siquiera para la selección vasca, que le convocó para el partido amistoso contra Palestina celebrado en San Mamés el pasado 15 de noviembre, donde sumó otros 57 minutos en sus piernas.

El registro de minutos de Jauregizar pone de manifiesto una acumulación de esfuerzos preocupante para un futbolista de su edad. En una época donde la gestión de la carga de trabajo es prioritario para evitar lesiones, el centrocampista se ha convertido en el jugador de campo con más minutos acumulados en el plantel. Su condición de pulmón del equipo, siempre activo con y sin balón, lo convierte en indispensable para los esquemas de Valverde, pero también expone su físico a un desgaste que podría tener consecuencias a largo plazo.

La pregunta que surge inevitablemente es hasta cuándo podrá sostener este ritmo. El calendario no da tregua: cada tres días un partido de máxima exigencia, desplazamientos europeos, competiciones domésticas que exigen el máximo nivel. El propio entrenador ha reconocido en varias ocasiones la necesidad de rotar a sus jugadores, pero cuando el equipo atraviesa momentos complicados, la presencia de Jauregizar en el campo se antoja obligatoria.

Más allá de las cifras, lo que realmente define a Mikel Jauregizar es su actitud competitiva. En cada acción se percibe la entrega total, la voluntad de cubrir cada metro del campo, de presionar al rival, de ofrecer opción a sus compañeros. Es el prototipo de futbolista que identifica al Athletic: comprometido, intenso y con un vínculo emocional especial con la camiseta que defiende.

El futuro inmediato del conjunto bilbaino pasa por seguir avanzando en la Copa del Rey, consolidar su posición en la zona alta de LaLiga y asegurar el pase a los octavos de final de la Champions League. En todos estos objetivos, la figura de Jauregizar será clave. Su capacidad para mantener el nivel de rendimiento físico y técnico será determinante para las aspiraciones de un equipo que sueña con regresar a la élite del fútbol europeo.

La gestión de sus minutos se ha convertido en uno de los principales retos del cuerpo técnico. En los próximos meses, con la llegada de la fase decisiva de la temporada, Valverde deberá encontrar el equilibrio entre mantener a su centrocampista estrella en forma y evitar un desgaste que pudiera derivar en una lesión. Porque en el Athletic de 2024-2025, Mikel Jauregizar es, sin duda, el corazón que no puede dejar de latir.

Referencias