Andalucía en alerta máxima: borrasca Leonardo causa emergencia nivel 2

La Junta activa el nivel 2 de emergencias con lluvias de hasta 200 mm y vientos de 80 km/h. Escuelas cerradas, carreteras cortadas y riesgo de inundaciones generalizado.

La comunidad autónoma de Andalucía afronta una situación meteorológica de extrema gravedad tras la activación del nivel 2 del plan de emergencias por parte de la Junta de Andalucía. La decisión responde a la llegada de la borrasca Leonardo, un potente sistema de bajas presiones que está generando condiciones climáticas excepcionalmente adversas en toda la región, con especial incidencia en las provincias de Cádiz y Málaga. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha emitido una serie de avisos que abarcan desde intensas precipitaciones hasta fenómenos costeros, situando a la población en estado de alerta máxima durante las próximas 48 horas. Los modelos predictivos indican que las zonas montañosas como Grazalema y Ronda podrían registrar acumulados de precipitación superiores a los 200 milímetros en apenas 24 horas, cifras que representan un riesgo serio para la seguridad ciudadana y la integridad de infraestructuras. La combinación de lluvias torrenciales con rachas de viento que alcanzan los 70-80 kilómetros por hora ha llevado a las autoridades a tomar medidas preventivas sin precedentes en esta temporada. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, anunció este martes la suspensión de toda la actividad presencial en centros educativos de infantil, primaria y secundaria para este miércoles, una medida que afecta a toda la comunidad excepto a la provincia de Almería, que permanece en situación de menor riesgo. Esta decisión educativa forma parte de un paquete de actuaciones diseñado para minimizar la exposición de la población a situaciones de peligro, especialmente durante los desplazamientos. El impacto de la borrasca ya se ha hecho evidente en múltiples puntos del territorio andaluz, donde los sistemas de drenaje y las infraestructuras viarias muestran signos de saturación. Los técnicos de emergencias trabajan contra reloj para gestionar las innumerables incidencias que se han registrado desde primera hora de la mañana, cuando las primeras bandas de precipitación intensa comenzaron a azotar la costa y el interior. La red hidrográfica andaluza experimenta niveles de caudal extremos, con varios cursos fluviales superando sus límites de seguridad y desbordándose en zonas habitadas. El río Guadalhorce ha registrado niveles críticos en varios municipios, mientras que el río Guadalteba se encuentra en situación de alerta roja, indicando peligro inminente para las poblaciones ribereñas. El río Campanillas, por su parte, mantiene un nivel de precaución amarillo, aunque las previsiones apuntan a un empeoramiento rápido de sus condiciones. En la provincia de Cádiz, el municipio de Jimena de la Frontera vive una de las situaciones más críticas, con el aviso rojo activado por peligro extraordinario de lluvias. La localidad ha quedado completamente incomunicada por carretera debido a la crecida descontrolada de los ríos Hozgarganta y Guadiaro, ambos en nivel rojo y desbordados en varios tramos. Las autoridades locales han tenido que proceder al desalojo preventivo de unos 40 residentes que habitaban en zonas inundables próximas a los cauces. Las vías de comunicación terrestre han resultado severamente afectadas, con cortes en la A-405, la CA-8200 del Tesorillo-San Pablo y la CA-8201 Jimena-Puerto de Gáliz, además de múltiples caminos rurales. La infraestructura eléctrica también ha sufrido las consecuencias del temporal, dejando a San Pablo de Buceite sin suministro eléctrico y registrando cortes intermitentes en telecomunicaciones en diversas zonas de Jimena. La situación ha superado la capacidad de respuesta del sistema ferroviario andaluz, que no puede garantizar alternativas de transporte terrestre «por el estado de las carreteras», según han reconocido fuentes oficiales. La línea férrea que une Huelva y Zafra ha experimentado una interrupcción total de la circulación entre Jabugo y Valdelamusa desde las 8:07 horas de este miércoles, debido a un desprendimiento de tierra que ha invadido la vía. Este incidente ha afectado tanto a trenes de media distancia como a convoyes de mercancías, generando importantes retrasos y cancelaciones en el corredor ferroviario del suroeste peninsular. Los técnicos de Adif trabajan en la zona para evaluar la magnitud del deslizamiento y establecer un plan de actuación que permita restablecer el servicio con las máximas garantías de seguridad, aunque las previsiones meteorológicas complican las labores de desescombro y consolidación del terreno. La población debe extremar las precauciones y limitar al máximo los desplazamientos no esenciales, especialmente en zonas de montaña o próximas a cauces fluviales. Las autoridades recomiendan evitar cruzar puentes o circular por carreteras secundarias que puedan verse afectadas por desbordamientos repentinos. Es fundamental mantenerse informado a través de canales oficiales como la web de Aemet, el 112 o las redes sociales de Protección Civil, donde se actualizan los avisos en tiempo real. La borrasca Leonardo representa un desafío logístico y de coordinación sin precedentes para los servicios de emergencia andaluces, que han desplegado todos sus recursos humanos y materiales para hacer frente a la multiplicidad de incidentes. Los equipos de bomberos, policía, guardia civil y técnicos de carreteras trabajan de forma coordinada desde los primeros momentos para garantizar la seguridad de los ciudadanos y restablecer la normalidad progresivamente. La experiencia adquirida en episodios anteriores ha permitido activar protocolos de actuación eficientes, aunque la intensidad y persistencia de este fenómeno meteorológico supera las previsiones iniciales. Los expertos climatológicos advierten que estos eventos extremos se están volviendo más frecuentes e intensos, vinculados a los patrones de cambio climático que afectan al Mediterráneo. La capacidad de adaptación y resiliencia de los sistemas de alerta temprana, como el Plan de Emergencias de Andalucía, resulta crucial para minimizar los impactos humanos y económicos de estas situaciones. Mientras tanto, la población espera con preocupación la evolución de la borrasca, con la esperanza de que las medidas adoptadas sean suficientes para proteger vidas y bienes. La coordinación entre administraciones, la rapidez en la toma de decisiones y la responsabilidad individual serán claves para superar esta crisis meteorológica con el menor daño posible.

Referencias