España bajo el dominio atlántico: lluvias, nieve y viento esta semana

El meteorólogo Mario Picazo advierte de un flujo de borrascas constante que traerá precipitaciones abundantes, especialmente en el oeste peninsular, con ráfagas intensas y riesgo de aludes en montaña.

La primera semana de febrero llega con un patrón meteorológico que pone de nuevo al Atlántico como protagonista indiscutible del tiempo en España. Según advierte el meteorólogo Mario Picazo, nos enfrentamos a una situación donde el océano ha 'abierto el grifo' sobre el territorio nacional, estableciendo una dinámica que se mantendrá activa durante los próximos días con consecuencias significativas para gran parte de la península.

El fenómeno que está marcando esta situación es la llegada sucesiva de borrascas acompañadas de frentes asociados, configurando lo que los expertos denominan un río atmosférico. Esta corriente de aire cargada de humedad en altura actúa como una auténtica canalización de vapor de agua desde el océano hacia el continente, alimentando de manera continua las precipitaciones y generando acumulados considerables en numerosas zonas.

La configuración del flujo atmosférico, con un predominante flujo de oeste o zonal, facilita que las masas de aire húmedo impacten directamente contra las costas atlánticas y se desplacen hacia el interior. Este mecanismo meteorológico, ya observable desde el lunes, garantiza que las precipitaciones sean copiosas en extensas áreas del territorio nacional, aunque la distribución de los acumulados no será uniforme.

Las regiones que experimentarán los efectos más intensos se concentran principalmente en el oeste peninsular. Las previsiones apuntan a que Galicia será la comunidad que registre los totales más espectaculares, con proyecciones que superan los 400 litros por metro cuadrado entre este domingo y el próximo. No obstante, la influencia de este régimen de borrascas no se limita a esta comunidad autónoma.

Amplias extensiones de Castilla y León, Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha verán cómo se supera la barrera de los 100 litros por metro cuadrado, cifra que ya implica un impacto notable en el territorio. La distribución de estas precipitaciones seguirá un patrón orográfico claro, beneficiando a las zonas de cara al Atlántico y dejando en segundo plano, aunque no exentas, las áreas del Mediterráneo.

La vertiente mediterránea, efectivamente, recibirá cantidades menores debido al efecto de sombra de precipitación que generan los sistemas montañosos. Aun así, no estará completamente exenta de lluvias, ya que algunos frentes lograrán traspasar la barrera natural y dejarán acumulaciones puntuales también en estas áreas. Canarias, por su parte, se mantiene al margen de esta dinámica, siendo la comunidad menos afectada por este régimen de borrascas atlánticas.

El componente térmico de esta situación meteorológica resulta igualmente relevante. La masa de aire asociada a estas borrascas, de origen marítimo, presenta características que favorecen la precipitación en forma de nieve en las zonas montañosas. La cota de nieve experimentará fluctuaciones notables durante la semana, respondiendo a los distintos frentes y a la evolución de las masas de aire.

Inicialmente, la cota se situará en niveles relativamente altos, pero experimentará un descenso significativo el martes, situándose entre los 900 y 1.000 metros en buena parte del norte peninsular. Esta bajada implicará que la nieve alcance cotas moderadas, afectando a zonas de montaña de más fácil acceso. Posteriormente, a mediados de semana, la cota remontará hasta superar los 1.500 metros, para volver a descender en la recta final del periodo.

Estas oscilaciones en la cota de nieve no impiden que se produzcan acumulaciones significativas en las cumbres. Los Pirineos encabezan las previsiones de nieve, acumulando espesores considerables que mantienen el riesgo de aludes a niveles muy altos. La combinación de las grandes cantidades caídas en días anteriores con los fuertes vientos que barrerán la zona crea una situación de peligro que requiere extremar las precauciones.

Más allá de los Pirineos, otros sistemas montañosos también registrarán nevadas importantes. El sistema Central, el Ibérico y el Penibético acumularán nieve en sus cumbres, consolidando el manto blanco en las zonas altas de la península. Esta situación resulta beneficiosa para los embalses de nieve, pero plantea desafíos logísticos y de seguridad.

El viento emerge como otro de los elementos más destacados de esta situación meteorológica. El paso de las borrascas generará un campo de presiones que activará rachas muy intensas, especialmente en las costas del oeste. Galicia, el litoral cantábrico y el golfo de Cádiz experimentarán vientos que alcanzarán velocidades considerables, afectando a la navegación marítima y a las actividades portuarias.

El oleaje asociado a estos vientos será significativo, con mareas de levante que impactarán contra las costas expuestas. El mar de Alborán y el Mediterráneo occidental también registrarán un estado de la mar alterado, con olas que alcanzarán alturas peligrosas para la navegación de recreo y la pesca costera.

La evolución temporal del viento mostrará una dinámica de arreboles y amainamientos asociada al paso de cada frente. Tras un primer episodio intenso, se espera una relativa calma para que el viento vuelva a arreciar con la llegada de nuevas borrascas. Esta pulsación del viento será especialmente notable en el interior peninsular durante la segunda mitad de la semana, donde las rachas alcanzarán intensidad en las zonas de montaña.

Las ráfagas más intensas se concentrarán en el oeste, pero no se descartan episodios puntuales de viento fuerte en el golfo de Cádiz, el mar de Alborán, el Cantábrico y algunos tramos del litoral mediterráneo. La combinación de viento y lluvia generará una sensación térmica más baja, aumentando la percepción de frío en las zonas afectadas.

Más allá de la semana inmediata, las perspectivas apuntan a un posible cambio de patrón. Aunque el dominio de las altas presiones podría imponerse a mediados de la próxima semana, los modelos meteorológicos sugieren que el paso de algún frente débil no puede descartarse completamente. Esta situación de transición, sin embargo, no alteraría sustancialmente el carácter generalmente inestable del periodo.

La situación meteorológica que vive España en estos momentos recuerda la importancia de contar con sistemas de predicción y alerta temprana eficientes. La capacidad de anticipar estos eventos extremos permite a las administraciones y a la ciudadanía adoptar las medidas preventivas necesarias para minimizar los riesgos asociados a las inundaciones, los desprendimientos y otros fenómenos derivados.

Para la población, resulta fundamental mantenerse informada a través de fuentes oficiales como la AEMET y seguir las recomendaciones de las autoridades ante las alertas por fenómenos costeros, viento o riesgo de aludes. La preparación individual y comunitaria constituye la mejor herramienta para hacer frente a los impactos de este tipo de situaciones meteorológicas.

En resumen, la primera semana de febrero presenta un escenario meteorológico complejo y dinámico, dominado por la influencia directa del Atlántico. Las borrascas sucesivas, alimentadas por un río atmosférico excepcional, dejarán precipitaciones abundantes especialmente en el oeste, nevadas en montaña y vientos intensos en costas e interior. Una situación que exige precaución y atención continua a la evolución del tiempo.

Referencias