Atlético y Levante empatan a cero en un partido marcado por las lesiones

El conjunto rojiblanco se queda con 45 puntos en tercera posición mientras el Levante continúa penúltimo con 18, a cuatro de la salvación

El Ciutat de Valencia fue testigo este domingo de un duelo que prometía más de lo que finalmente ofreció. Atlético de Madrid y Levante no pasaron del empate a cero en un encuentro marcado por el pragmatismo defensivo, las lesiones y la falta de puntería. La jornada 22 de LaLiga dejó a los colchoneros estancados en la tercera posición con 45 puntos, mientras que los granotas continúan sumidos en la penúltima plaza con 18 unidades, a cuatro de la zona de salvación.

El choque comenzó con un ritmo intenso por parte del conjunto visitante. Diego Pablo Simeone optó por una alineación sorpresiva, dejando a Julián Álvarez en el banquillo y dando entrada a Tiago Almada como referente ofensivo junto a Alexander Sorloth. Esta decisión inicial buscaba dar frescura al ataque y sorprender a una defensa local que había encajado goles con facilidad en las últimas jornadas. Sin embargo, el plan se vería alterado por los imprevistos del encuentro.

Desde el pitido inicial, el Atlético mostró su intención de dominar el partido. Nico González, uno de los hombres más activos en la medular, avisó temprano con un cabezazo en el primer minuto que obligó a intervenir a Ryan. La presión alta del equipo rojiblanco, con Marcos Llorente y Nahuel Molina avanzando sus posiciones y cerrando espacios, asfixió la salida de balón del Levante. Los locales apenas podían superar la línea de presión y se veían obligados a jugar con pelotazos largos que no encontraban destinatario claro.

El dominio territorial del Atlético se tradujo en varias aproximaciones. A los quince minutos, otro cabezazo de Nico González, esta vez en un saque de esquina, se marchó por encima del larguero. El equipo de Simeone controlaba los tiempos y parecía cuestión de tiempo que llegara el gol. Pero el fútbol tiene estas cosas: cuando más dominas, más expuesto estás al contragolpe y a los imprevistos.

El primer contratiempo llegó en el ecuador de la primera mitad. En un córner a favor del Levante, Alexander Sorloth saltó para despejar el balón y chocó violentamente con Matías Moreno. El impacto fue considerable, tanto que el delantero noruego tuvo que ser retirado en camilla tras recibir un fuerte golpe en la cabeza. La grada se quedó en silencio, con los aficionados locales y visitantes mostrando su preocupación. El vestuario rojiblanco se vio obligado a improvisar una solución que no estaba en los planes.

La lesión de Sorloth provocó que Julián Álvarez saltara al campo de forma precipitada, apenas sin tiempo de calentamiento. El argentino, que esperaba su oportunidad desde el banquillo, tuvo que entrar en caliente en un momento delicado. La dinámica del Atlético se vio alterada y su propuesta inicial, basada en el juego directo y las bandas, se diluyó por completo. Antes del descanso, apenas inquietaron la portería de Ryan con un disparo de Nico González al filo del descanso que se marchó por encima del larguero.

La segunda mitad no trajo mejores noticias para el conjunto madrileño. En apenas unos minutos, el Atlético sufrió dos contratiempos más que mermaron sus opciones. Primero fue Pablo Barrios el que sintió molestias musculares y tuvo que abandonar el terreno de juego. Poco después, Marcos Llorente, uno de los pilares del esquema de Simeone, se unió a la lista de bajas por el mismo motivo. Las dos lesiones forzaron a Simeone a consumir cambios obligados, introduciendo a Koke y a Alex Baena para tratar de reestructurar el centro del campo y dar estabilidad a un equipo que se desmoronaba.

Con tres cambios forzados y el partido roto, el Levante vio una oportunidad de oro. El equipo de Felipe Miñambres, que hasta entonces había vivido de espaldas a la portería de Jan Oblak, comenzó a crecerse. Carlos Álvarez se convirtió en el referente ofensivo de los locales, moviéndose con libertad por entre líneas y creando peligro con su visión de juego. El centrocampista fue el protagonista de las mejores ocasiones granotas y demostró por qué es uno de los jugadores más valorados de la plantilla.

En el minuto 65, Etta Eyong probó fortuna con un disparo cruzado que obligó a Oblak a estirarse y despejar a córner. Pero la acción más clara llegó en el 75, cuando Adrián Dela se elevó por encima de la defensa rojiblanca para rematar un centro con un cabezazo potente y bien dirigido. La pelota parecía entrar en la escuadra, pero la estirada del esloveno fue espectacular, evitando el gol con una mano salvadora que recordó a sus mejores intervenciones. Una vez más, Jan Oblak demostró por qué es considerado uno de los mejores porteros del mundo y la garantía defensiva del Atlético.

El Atlético, con las ideas nubladas y el físico mermado, apenas pudo reaccionar. Julián Álvarez tuvo la ocasión más clara para los suyos en el último suspiro del encuentro, pero su remate se encontró con una buena intervención de Ryan, que cerró el espacio y evitó la derrota de su equipo. El empate se consumó y ninguno de los dos equipos pudo celebrar el punto con demasiada alegría, conscientes de que habían dejado escapar una oportunidad.

El análisis del partido deja varias conclusiones interesantes. Por un lado, el Atlético de Madrid demostró que puede sufrir cuando el plan inicial se ve alterado por circunstancias externas. La falta de efectivos en ataque se notó especialmente cuando Sorloth tuvo que abandonar el campo. La dependencia de Oblak volvió a ser evidente, y la distancia con los líderes, Real Madrid y Barcelona, se mantiene considerable. Los de Simeone necesitan encontrar soluciones rápidas si quieren mantenerse en la pelea por los puestos de Champions.

Por otro lado, el Levante suma un punto valioso en su lucha por la permanencia, pero sabe que necesita más. La competencia en la parte baja de la tabla es feroz y cada jornada que pasa sin ganar complica la situación. Los granotas mostraron carácter y aprovecharon las circunstancias adversas del rival, pero les faltó eficacia en los metros finales. La falta de un delantero goleador se ha convertido en su talón de Aquiles.

El calendario no da tregua a ninguno de los dos equipos. El Atlético deberá recuperar a sus lesionados de cara a los próximos compromisos, donde la exigencia será máxima. La Champions League y la Copa del Rey también exigen su cuota de atención y el desgaste físico se acumula. El Levante, por su parte, necesita encontrar la fórmula para transformar estos empates en victorias si quiere soñar con la salvación. La Liga está viva y cada punto, aunque sea amargo, cuenta para los objetivos de final de temporada. La próxima jornada será decisiva para ambos conjuntos.

Referencias