La lesión de Musetti regala la clasificación a Djokovic en el Open de Australia

El italiano dominaba el partido por 6-4 y 6-3 cuando un problema muscular en el muslo derecho le obligó a abandonar, permitiendo al serbio llegar a su decimotercera semifinal en Melbourne

El silencio era ensordecedor en la Rod Laver Arena. Miles de espectadores contemplaban con estupor cómo Lorenzo Musetti abandonaba la pista cojeando, acompañado por su agente Edoardo Artaldi. Cada paso del tenista italiano resonaba como un eco de frustración en el estadio, donde minutos antes se había celebrado el mejor tenis de su carrera.

El joven de 23 años estaba a punto de consumar la hazaña de su vida. Con un 6-4 y 6-3 a su favor en los cuartos de final del Open de Australia, Musetti tenía contra las cuerdas a nada menos que Novak Djokovic, la leyenda viva del tenis mundial. Su clasificación a las semifinales del primer Grand Slam de la temporada parecía un hecho, lo que le hubiera convertido en el tercer protagonista del nuevo orden del tenis masculino, junto a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner.

Sin embargo, el destino tenía preparado un giro dramático. Al comienzo del tercer set, Musetti sintió una punzada en su muslo derecho. Lo que inicialmente parecía una simple molestia rápidamente se convirtió en una agonía insoportable. El fisioterapeuta del torneo acudió de inmediato a la pista, pero sus maniobras terapéuticas fueron inútiles. Desde su banquillo, su entrenador José Perlas, el español que ha guiado su carrera, le transmitía un mensaje claro: "Es tu cuerpo, tú decides". La decisión, aunque devastadora, fue inevitable.

El abandono de Musetti dejó a Djokovic en una situación paradójica. El serbio, que ya se había resignado a la derrota, se encontró de repente en las semifinales de Melbourne por decimotercera ocasión en su carrera. "No tengo palabras, solo puedo decir que siento muchísimo por Lorenzo. Estaba jugando a un nivel superior al mío, yo ya me iba a ir a casa esta noche. Él tenía el partido totalmente controlado, debería haber sido el vencedor. Ha tenido una suerte terrible", expresó Djokovic con visible conmoción.

La magnitud del dominio de Musetti había puesto en serio cuestionamiento la longevidad del serbio. Tras beneficiarse de un pase directo en octavos debido a la lesión del checo Jakub Mensik, Djokovic llegó fresco a la cita de cuartos. A pesar de ello, el italiano le superó en velocidad, potencia y precisión durante prácticamente todo el encuentro. Las estadísticas reflejaban la superioridad de su rival: apenas cuatro winners y nada menos que 40 errores no forzados para el ganador de 24 títulos de Grand Slam.

"Este es el tipo de tenis que Lorenzo te obliga a jugar. Te presiona constantemente, te fuerza a ganar el mismo punto una y otra vez. No tuve que disputar octavos y ahora paso a semifinales de esta manera, así que esta noche debo agradecer al destino dos veces", reflexionaba Djokovic con honestidad.

El episodio despertó recuerdos dolorosos para el tenista de Toscana. En Roland Garros 2023, también en instancia de cuartos de final, Musetti se vio obligado a retirarse ante Carlos Alcaraz por problemas físicos cuando el partido estaba igualado. Aquella vez, la lesión le impidió luchar por un puesto en semifinales de un Grand Slam en tierra batida, su superficie favorita. Esta nueva desgracia en Melbourne, sin embargo, resultó aún más cruel, considerando el nivel exhibido y la autoridad con la que dominaba a uno de los mejores jugadores de la historia.

El público australiano, que había presenciado una de las mejores actuaciones de Musetti, despidió al italiano con una ovación emotiva. Muchos seguidores tenían las lágrimas a flor de piel al ver cómo el sueño de una generación se desvanecía por culpa de su propio cuerpo. La escena recordó a otros momentos similares en la historia del tenis, donde las lesiones han truncado las ambiciones de grandes promesas.

Para Djokovic, la situación genera una paradoja deportiva. Por un lado, accede a una nueva semifinal en un torneo que ha dominado durante años. Por otro, llega a esta instancia sin haber ganado un solo punto en el tercer set, con un nivel de juego que él mismo considera insuficiente para competir con los mejores. Su próximo rival será Jannik Sinner, el italiano número uno del mundo, quien llega en un estado de forma excepcional tras vencer a Alex de Miñaur en su propio país.

El serbio tendrá apenas 48 horas para corregir los errores que cometió contra Musetti. Su equipo técnico, encabezado por Goran Ivanisevic, deberá analizar minuciosamente qué falló en su estrategia. Los 40 errores no forzados son una cifra alarmante para un jugador de su calibre, especialmente cuando se enfrenta a un rival que controla el ritmo del juego desde el fondo de la pista.

La lesión de Musetti abre además un debate sobre la exigencia física del tenis moderno. Los torneos Grand Slam exigen ganar siete partidos en catorce días, una proeza atlética que pone a prueba los límites del cuerpo humano. Los jugadores jóvenes como Musetti, con un estilo agresivo y explosivo, parecen particularmente propensos a sufrir contratiempos musculares cuando más brillan.

El calendario de la ATP no ayuda a la recuperación adecuada. La temporada comienza con el Open de Australia apenas semanas después de concluir la anterior, lo que deja poco margen para la preparación física óptima. Musetti, que había mostrado un nivel extraordinario durante toda la quincena australiana, se convierte en la última víctima de este sistema extenuante.

Para el tenis italiano, la retirada representa un golpe duro. Con Sinner como líder indiscutible y Musetti como su escudero natural, el país transalpino vislumbraba la posibilidad de tener dos representantes en semifinales de un mismo Grand Slam por primera vez en la era abierta. Ahora, todas las esperanzas recaen sobre los hombros de Sinner, quien buscará su primera corona en Melbourne.

El propio Musetti, en su cuenta de Instagram, publicó un mensaje agradeciendo el apoyo recibido: "El tenis a veces es cruel, pero esta no es más que una batalla perdida, no la guerra. Gracias a todos por los mensajes, volveré más fuerte". Su actitud positiva, a pesar de la adversidad, ha generado una ola de solidaridad en el circuito.

Djokovic, consciente de la fortuna que tuvo, prepara ahora su duelo contra Sinner. El italiano le derrotó en dos ocasiones en 2024, incluyendo una victoria contundente en la fase de grupos de las ATP Finals. El serbio sabe que necesitará elevar significativamente su nivel si quiere alcanzar su undécima final en el Open de Australia y mantener vivo el sueño de su 25º título de Grand Slam.

La lesión de Musetti, por tanto, no solo alteró el destino de un partido, sino que reconfiguró todo el cuadro masculino del torneo. Lo que prometía ser la consagración de una nueva estrella se convirtió en una lección sobre la fragilidad del deporte de élite. Y para Djokovic, una advertencia clara: en tenis, como en la vida, a veces la victoria llega por caminos inesperados, pero la verdadera grandeza se mide en cómo aprovechas esas oportunidades.

Referencias