Novak Djokovic demostró una vez más que la suerte acompaña a los grandes campeones. En un partido que parecía perdido, el tenista serbio vio cómo su rival, Lorenzo Musetti, se veía obligado a abandonar por lesión cuando dominaba con autoridad el encuentro de cuartos de final del Open de Australia. Con este resultado, el balcánico de 38 años accede por decimotercera ocasión a las semifinales del primer Grand Slam de la temporada.
El duelo, celebrado este miércoles en Melbourne Park, presentaba un guion inesperado para el actual campeón. Musetti, quien había mostrado un nivel excepcional durante los dos primeros sets, controlaba el ritmo del juego con una solvencia que desconcertaba al serbio. Los parciales de 4-6 y 3-6 reflejaban la superioridad del italiano, quien parecía destinado a consumar la sorpresa del torneo.
Sin embargo, el destino tenía preparado un giro dramático. Al inicio del tercer set, Musetti sintió un pinchazo en la parte superior de su pierna derecha que mermó de inmediato su capacidad de desplazamiento. A pesar de intentar continuar, la evidente molestia impidió al joven italiano mantener el nivel exhibido hasta ese momento. Tras perder tres juegos consecutivos, Musetti tomó la difícil decisión de retirarse cuando el marcador reflejaba un 3-1 en contra en el tercer parcial.
El tiempo total del encuentro fue de dos horas y ocho minutos, pero la sensación dominante fue que Djokovic había escapado de una derrota casi segura. El propio campeón no dudó en reconocerlo en sus declaraciones posteriores: "Estaba de camino a casa", admitió con sinceridad. "La verdad es que él merecía la victoria porque estaba siendo mejor que yo. No sé qué más puedo decir. He tenido mucha suerte", añadió el serbio, mostrando una humildad poco habitual en un deportista de su calibre.
El dominio de Musetti había sido tan evidente que Djokovic apenas había disfrutado de una ventaja en todo el partido. El único momento en el que el serbio se adelantó en el marcador fue con el 2-0 inicial del primer set, una mínima renta que desapareció rápidamente ante el juego agresivo y preciso del italiano. Musetti, de 22 años, demostró por qué se le considera una de las grandes promesas del tenis mundial, combinando una potente derecha con un revés de una elegancia excepcional.
La lesión se produjo de forma repentina. Durante el cambio de lado al comienzo del segundo set, Musetti notó una tensión muscular que se convirtió en un dolor agudo. Aunque intentó masajear la zona y continuar con el partido, cada desplazamiento se convertía en una tortura. Desde la grada, su entrenador español, José Perlas, le transmitió todo su apoyo: "Es tu cuerpo, yo te apoyaré en la decisión que tomes", le dijo el experimentado técnico, consciente de que la salud del jugador debe primar sobre cualquier resultado deportivo.
Para Djokovic, esta no es la primera vez que la fortuna le sonríe en este torneo. En la ronda anterior, el serbio también había accedido a los cuartos de final tras el abandono del checo Jakub Mensik, quien sufrió problemas abdominales durante su encuentro. Ante esta segunda retirada consecutiva de un rival, el tenista de Belgrado no pudo evitar una sonrisa irónica: "Tendré que doblar mis oraciones a Dios", comentó entre risas, reconociendo la situación tan inusual.
La historia de Djokovic en el Open de Australia está llena de episodios similares donde ha demostrado una capacidad de superación casi milagrosa. El título más recordado fue en 2021, cuando conquistó su décimo trofeo en Melbourne pese a sufrir un desgarro muscular de tres centímetros en la pierna. Ese año, el dolor no impidió al serbio levantar el título ante la atónita mirada del mundo del tenis. También en esa misma edición, una rotura abdominal no le impidió llegar hasta la final y alzarse con el triunfo.
Esta capacidad de resistencia ha sido una constante en la carrera del serbio, quien ha igualado ya las semifinales de 2025 cuando se vio obligado a sacar bandera blanca tras perder el primer set con Alexander Zverev. La experiencia acumulada en sus 38 años le ha enseñado a gestionar no solo los momentos de juego, sino también las situaciones de adversidad y, en este caso, de inesperada fortuna.
Tras el partido, Djokovic se retiró a sus aposentos para recuperar energías y analizar el desenlace del otro duelo de cuartos de final que enfrentaba a Jannik Sinner y Ben Shelton. De ese encuentro saldría su rival para las semifinales del viernes, programadas a las 9:30 hora española. Tanto si se enfrenta al italiano Sinner como al estadounidense Shelton, el serbio sabe que deberá elevar considerablemente su nivel si quiere aspirar a su undécimo título en tierras australianas.
El tenista de Belgrado, con 24 títulos de Grand Slam en su palmarés, se encuentra en una fase de su carrera donde cada victoria le acerca a nuevos récords históricos. Su presencia en semifinales de Melbourne Park es casi un ritual anual, pero esta vez el camino ha sido especialmente accidentado. Las dos retiradas consecutivas de sus rivales han generado cierta polémica en el mundo del tenis, con algunos analistas cuestionando si el serbio está siendo beneficiado por la mala fortuna de sus oponentes.
Sin embargo, la realidad es que las lesiones forman parte del deporte de élite. La intensidad del calendario, la dureza de las pistas duras australianas y la exigencia de jugar al mejor de cinco sets en condiciones extremas de calor convierten cada partido en una prueba de resistencia física y mental. Musetti, con 22 años, aprenderá de esta experiencia y fortalecerá su cuerpo para futuros desafíos. Por su parte, Djokovic, con casi dos décadas en el circuito, conoce perfectamente la importancia de la preparación física y la gestión del daño.
La semifinal del viernes promete ser un duelo de alto voltaje. Si el rival es Jannik Sinner, se repetiría el duelo de la pasada edición, donde el italiano ya demostró su capacidad para competir de tú a tú con el serbio. Por otro lado, Ben Shelton representaría un estilo completamente diferente, con un servicio demoledor y un juego más agresivo que podría poner en apuros a Djokovic.
Mientras tanto, el tenista serbio continuará con su preparación habitual. Su equipo técnico, liderado por Goran Ivanišević, analizará minuciosamente el juego de su próximo rival para diseñar la estrategia más efectiva. La experiencia de Djokovic en estas instancias es invaluable, pero también sabe que no puede confiarse. La suerte que ha tenido hasta ahora no siempre estará de su lado, y el nivel exhibido en los dos primeros sets contra Musetti debe servirle como advertencia.
El Open de Australia 2025 ya tiene su primera semifinalista masculina definida. Novak Djokovic, por decimotercera vez en su carrera, está a solo dos victorias de conquistar otro título que consolidaría aún más su leyenda. La pregunta que todos se hacen es si esta vez la fortuna le seguirá acompañando o si, por el contrario, deberá demostrar su mejor tenis para superar las expectativas. Lo que está claro es que en Melbourne, el serbio sigue vivo, listo para escribir otro capítulo en su historia de superación y éxito.