Bayer Leverkusen golea al Villarreal en la Champions League

El conjunto alemán dominó de principio a fin en el BayArena, castigando los errores del Submarino Amarillo con un contundente marcador

El Bayer Leverkusen demostró una vez más su poderío continental al imponerse con autoridad al Villarreal en un encuentro correspondiente a la jornada 8 de la Fase Liga de la UEFA Champions League. El duelo, celebrado en el mítico BayArena, dejó clara la superioridad del conjunto germano, que supo aprovechar cada error de su rival para construir una victoria contundente que refuerza su posición en la tabla. Desde el pitido inicial, los de Xabi Alonso impusieron un ritmo vertiginoso que el Submarino Amarillo no pudo contrarrestar durante los 90 minutos de juego. La presión alta y la velocidad en las transiciones se convirtieron en las armas más efectivas de los locales, quienes no dieron respiro a una defensa visitante que mostró evidentes signos de desorganización. La primera mitad resultó un auténtico calvario para el Villarreal, que vio cómo el Leverkusen creaba peligro con cada aproximación. Los de Marcelino García Toral intentaron contener el vendaval germano con una línea defensiva replegada, pero la falta de contundencia en las salidas y los constantes errores en la circulación de balón facilitaron el despliegue ofensivo rival. Uno de los momentos más polémicos llegó cuando Pépé, extremo del Villarreal, se lanzó dentro del área tras un regate a Fernández. El colegiado no dudó en señalar falta de simulación y mostrarle la correspondiente tarjeta amarilla, una decisión que dejó en evidencia la desesperación creciente del equipo español. La jugada desató las protestas de la delegación visitante, que consideró que había contacto suficiente para pitarse pena máxima. El tercer gol del Leverkusen llegó de la mano de una conexión española que hizo las delicias de los aficionados. Lucas Vázquez, ex jugador del Real Madrid, asistió con precisión quirúrgica desde la banda derecha, encontrando a Grimaldo en el segundo palo. El lateral, conocido por su potente zurdazo, no necesitó ajustar el balón y conectó un volé raso al palo corto que dejó sin opciones a Arnau Tenas. La celebración reflejó la confianza de un equipo que sabe que cada punto en esta fase es oro puro. El VAR revisó la acción por posible fuera de juego, pero la validación del tanto fue inmediata, confirmando la legalidad de la posición de Grimaldo. Este golpe resultó demoledor para las aspiraciones del Villarreal, que veía cómo se escapaba el partido sin haber reaccionado con contundencia. La segunda mitad no mejoró las cosas para el conjunto castellonense. Marcelino movió el banquillo introduciendo a Mikautadze y Hugo López en busca de revolucionar el ataque, pero la dinámica del encuentro seguía siendo la misma. El Leverkusen administraba el balón con criterio, mientras el Villarreal se veía obligado a jugar al límite, cometiendo faltas tácticas que casi le cuestan una expulsión. En el minuto 55, Pau Navarro protagonizó una dura entrada sobre Maza que bien pudo significar su segunda amarilla. El árbitro optó por la condescendencia, pero la jugada evidenció la desesperación creciente en las filas visitantes. Minutos después, Rafa Marín veía la cartulina por una plancha sobre Grimaldo cuando este recibía de espaldas a la portería. El control del partido por parte del Bayer Leverkusen era absoluto. Cada pérdida del Villarreal se convertía en una oportunidad de contraataque para los alemanes, quienes manejaban los espacios con una madurez que sorprendió incluso a los más optimistas. La figura de Diatta resultó fundamental en el equilibrio defensivo, anticipándose constantemente a los movimientos del rival y cortando líneas de pase con inteligencia. El juego directo del Villarreal, basado en balones largos hacia Oluwaseyi y Mikautadze, resultó predecible y fácil de neutralizar para la zaga germana. Quansah y la defensa local se mostraron sólidos, ganando la mayoría de los duelos aéreos y cerrando espacios con eficacia. Un lanzamiento largo que Hugo López intentó aprovechar quedó en nada cuando el balón se le escapó por la línea de fondo, siendo atrapado sin problemas por Blaswich. La falta de precisión en los pases largos se convirtió en la tónica general del Submarino, que no encontró la fórmula para superar el bloque defensivo organizado por Alonso. El técnico español del Leverkusen ha construido un equipo que no solo domina el balón, sino que también sabe sufrir y replegarse cuando la situación lo requiere. Esta versatilidad táctica es lo que le convierte en uno de los favoritos silenciosos de la competición. La capacidad de sus jugadores para interpretar diferentes escenarios demuestra un trabajo metódico en el entrenamiento y una comprensión profunda del juego colectivo. Por su parte, el Villarreal deberá hacer una profunda autocrítica tras esta derrota. La falta de intensidad en los primeros compases, sumada a los errores individuales, condenaron al equipo a una derrota que complica sus opciones de clasificación. Marcelino tendrá que reconstruir la moral de un grupo que pareció perdido en numerosos momentos del encuentro. La próxima jornada se presenta como una oportunidad de redención para los de la Cerámica, pero los deberes son evidentes: mejorar la salida de balón, aumentar la contundencia defensiva y encontrar un equilibrio que permita ser competitivos en la máxima competición continental. El Bayer Leverkusen, mientras tanto, sigue sumando puntos y consolidándose como un rival temible para cualquier adversario. La victoria refuerza su moral y le permite soñar con un papel protagonista en los cruces decisivos de la Champions League. El rendimiento de jugadores como Lucas Vázquez y Grimaldo demuestra que la experiencia en grandes citas es un valor añadido innegable. En definitiva, el encuentro dejó claro que el fútbol moderno premia la intensidad, la precisión y la capacidad de castigar los errores del rival. El Leverkusen posee estas cualidades en abundancia, mientras que el Villarreal deberá trabajar urgentemente para no quedarse atrás en una competición donde cada detalle cuenta. La Champions League no perdona las dudas, y este miércoles en el BayArena, el conjunto alemán fue un maestro dando una lección de eficacia y contundencia.

Referencias