El TD Garden presenció un final de partido para el recuerdo en la noche del miércoles, cuando Boston Celtics y Portland Trail Blazers ofrecieron un último cuarto repleto de alternativas, robos de balón en momentos decisivos y una tensión que se mantuvo hasta el último segundo. El encuentro, correspondiente a la temporada regular 2025-2026, dejó claro que ambos equipos llegaron dispuestos a dejarlo todo sobre la pista, con una defensa agresiva que se convirtió en la protagonista indiscutible del desenlace.
Los últimos doce minutos de juego fueron un auténtico tira y afloja donde cada posesión se disputaba con la intensidad de un séptimo partido de playoffs. Derrick White se erigió como el líder anímico de los locales, demostrando una vez más por qué es considerado uno de los mejores defensores de la liga. Su capacidad para leer el juego rival se materializó en varios robos que frenaron los ataques de los Blazers justo cuando parecían adquirir ritmo. Sin embargo, el escolta de Portland Toumani Camara no se quedó atrás, respondiendo con la misma moneda y generando pérdidas que mantuvieron vivas las opciones de su equipo.
La gestión del banquillo resultó crucial en el desarrollo del último período. El entrenador de los Celtics recurrió a su banquillo en momentos clave, dando entrada a Payton Pritchard y Sam Hauser para aportar energía fresca desde el perímetro. La decisión de sustituir a Anfernee Simons en los instantes finales generó cierta polémica entre la afición, aunque la estrategia defensiva justificó el movimiento. Por su parte, los Blazers apostaron por la juventud de Donovan Clingan y Amari Williams bajo los aros, buscando dominar el juego interior en los momentos decisivos.
El ritmo del partido se aceleró notablemente en los últimos cinco minutos. Jaylen Brown asumió responsabilidades en ataque, anotando desde la línea de tiros libres y generando ventajas con su capacidad para penetrar. Su duelo particular con Jerami Grant se convirtió en uno de los alicientes del encuentro, con ambos jugadores intercambiando canastas en varias ocasiones consecutivas. La experiencia de Jrue Holiday también fue fundamental, aportando serenidad en las posesiones más complicadas y anotando un par de canastas de media distancia que rompieron el ritmo defensivo de Portland.
Los rebotes ofensivos se convirtieron en un factor determinante para mantener las esperanzas de los Blazers. Toumani Camara y Donovan Clingan demostraron una gran actitud bajo los tableros, capturando varios balones de ataque que permitieron segundas oportunidades y consumieron valiosos segundos del reloj. Esta superioridad en la lucha por el rebote mantuvo a los visitantes a tiro de piedra en el marcador, obligando a los Celtics a jugar cada ataque con máxima concentración.
La defensa de ambos equipos alcanzó cotas de excelencia en los instantes finales. Los robos de balón se sucedieron con una frecuencia casi inusual, rompiendo el flujo ofensivo y generando transiciones rápidas. Derrick White y Toumani Camara protagonizaron una auténtica batalla de estrategia, anticipándose mutuamente en cada jugada. En un momento concreto, Camara logró robar el balón a White para iniciar un contraataque, pero segundos después era White quien devolvía el golpe con otro robo que culminaba en un triple transformado por Sam Hauser desde la esquina.
La gestión de los tiempos muertos también jugó un papel protagonista. Los Trail Blazers solicitaron dos parones en los últimos tres minutos para reorganizar su defensa y diseñar jugadas específicas para Jerami Grant y Anfernee Simons. Sin embargo, la efectividad de estas pausas fue limitada, ya que los Celtics respondieron con una defensa en zona que dificultó enormemente los intentos de penetración de los visitantes. El entrenador de Boston, por su parte, guardó su último tiempo muerto para los segundos finales, permitiendo a sus jugadores tomar aire y diseñar la jugada definitiva.
Los tiros libres se convirtieron en un auténtico calvario para ambos equipos en los momentos de máxima presión. Jaylen Brown mostró una gran sangre fría anotando ambos intentos desde la línea cuando el partido estaba más apretado, mientras que Amari Williams y Donovan Clingan fallaron lanzamientos cruciales que podrían haber cambiado el signo del encuentro. Esta falta de efectividad desde el personal castigó especialmente a los Blazers, que vieron cómo varias posesiones ofensivas se esfumaban sin sumar al marcador.
La entrada de Neemias Queta en los últimos minutos aportó una nueva dimensión al juego interior de Boston. El pívot portugués, aunque con minutos limitados, demostró una gran movilidad para defender el pick and roll y capturó un rebote ofensivo clave que permitió a los Celtics consumir más tiempo del reloj. Su presencia en la pista simbolizó la profundidad de banquillo que posee el equipo de Massachusetts, capaz de recurrir a jugadores de calidad en cualquier momento del partido.
El desenlace final fue un reflejo fiel de lo ocurrido durante todo el cuarto. Con el marcador ajustado y los segundos corriendo en contra, Derrick White tomó el mando de las operaciones ofensivas, controlando el tempo y evitando precipitaciones. Su asistencia a Payton Pritchard para un triple desde la cabeza del perímetro resultó ser la jugada que rompió el partido, colocando una ventaja de seis puntos a falta de menos de un minuto que resultó insalvable para los Blazers.
La victoria de los Celtics refuerza su posición en la parte alta de la conferencia Este, consolidándolos como uno de los favoritos para la postemporada. El rendimiento de su defensa en momentos críticos demuestra que el equipo ha asimilado perfectamente los conceptos tácticos del cuerpo técnico, mostrando una madurez que trasciende el talento individual. Por su parte, los Trail Blazers pese a la derrota dejan buenas sensaciones, especialmente en la actitud competitiva de sus jugadores jóvenes, que no dudaron en medirse a los campeones de la NBA sin complejos.
El partido servirá como referente para ambos conjuntos de cara a futuros enfrentamientos directos. Los Celtics demostraron que pueden ganar incluso cuando su ataque no fluye con la habitual fluidez, basándose en una defensa sólida y en la capacidad de sus jugadores veteranos para tomar decisiones acertadas bajo presión. Los Blazers, por su parte, encontraron en Toumani Camara y Donovan Clingan dos piezas con potencial para liderar el proyecto a medio plazo, aunque necesitarán mejorar su efectividad en tiros libres para cerrar partidos igualados.
La afición del TD Garden disfrutó de una noche de esas que justifican el precio de la entrada, con emoción garantizada hasta el último segundo y una victoria que sabe a gloria. Los Celtics continúan fortaleciendo su candidatura al título, mientras que los Blazers demuestran que la rebuild de la franquicia avanza en la dirección correcta, con jóvenes talentosos que compiten sin miedo contra los mejores equipos de la liga.