La celebración del sorteo para los cuartos de final de la Copa del Rey de baloncesto ha dejado un regusto amargo en el mundo del deporte español. Lo que debería haber sido un acto protocolario y transparente se convirtió en un episodio marcado por la incertidumbre y las críticas. La causa: un partido pendiente que determinará el destino de varios equipos y que no se resolverá hasta mediados de febrero, cuando el torneo ya esté a punto de comenzar.
El origen de esta insólita situación se remonta al pasado 13 de diciembre, cuando la borrasca Emilia azotó con fuerza el territorio español. Ese fin de semana, correspondiente a la jornada 10 de la Liga Endesa, el temporal obligó a suspender dos encuentros. En Valencia, el choque entre el conjunto local y el Casademont Zaragoza quedó aplazado. En Gran Canaria, el duelo entre el Dreamland y el Baskonia también sufrió las consecuencias del mal tiempo. Mientras el primero encontró rápidamente un hueco en el calendario, el segundo permanece pendiente hasta el 8 de febrero.
Este retraso ha generado un efecto dominó sin precedentes. El enfrentamiento entre canarios y vitorianos determinará la composición definitiva de los cabezas de serie para la Copa del Rey. Si el Baskonia consigue la victoria, se colocará en cuarta posición y obtendrá la condición de favorito, desplazando al UCAM Murcia de ese privilegio. En caso contrario, la clasificación se mantendrá tal como está. El problema radica en que el sorteo ya se ha celebrado, pero sin conocer este dato esencial.
Las reacciones no se han hecho esperar. Ibon Navarro, entrenador del Unicaja de Málaga y defensor del título conseguido en la edición anterior, no ocultó su malestar en declaraciones previas al acto. "Maravilloso, súper, mucha inquietud, mucha sorpresa... muy serio todo, me parece", ironizó el técnico, antes de añadir con contundencia: "No sé si se podría haber arreglado de otra manera, no estoy en la ACB, seguramente no. Pero no me parece muy serio". Sus palabras reflejan el sentir de muchos aficionados y profesionales del sector.
Por su parte, Jordi Trias, quien representó al Barça en el sorteo, también mostró su perplejidad. "La situación es un poco extraña sin saber que rival vamos a tener", reconoció el directivo culé. El conjunto azulgrana, al igual que La Laguna Tenerife, se encuentra en una posición incómoda: no puede preparar su estrategia con antelación porque desconoce si se enfrentará al UCAM Murcia o al Baskonia en los cuartos de final.
A pesar de esta controversia, el sorteo celebrado en el Teatre Martin i Soler - Palau de les Arts Reina Sofia de Valencia dejó algunos emparejamientos claros. El Real Madrid, líder indiscutible de la competición, se medirá al Unicaja en un duelo de alto voltaje. Por su lado, el Valencia Basket, como anfitrión del torneo, tendrá como rival al Joventut Badalona. Estos dos cruces están firmes y no dependen del resultado pendiente.
La organización ha decidido mantener el formato tradicional, lo que implica que no habrá un clásico entre Real Madrid y Barça hasta una posible final. Esta decisión, sumada a la incertidumbre de los otros dos cruces, ha generado un clima de expectación mezclada con frustración. Los aficionados no saben si podrán disfrutar de un duelo entre el conjunto blanco y el azulgrana, y los equipos no pueden planificar con la precisión habitual.
El Roig Arena de Valencia se prepara para acoger por primera vez en la historia la Copa del Rey de baloncesto. El espectacular pabellón valenciano será el escenario del torneo del KO entre el jueves 19 y el domingo 22 de febrero. La ciudad espera un gran evento deportivo, pero la sombra de la polémica planea sobre la competición.
La ACB se enfrenta ahora a un reto logístico y de imagen. La situación ha puesto en tela de juicio la planificación y la capacidad de adaptación del organismo a circunstancias imprevistas. Mientras tanto, los equipos afectados deben mantener la concentración y prepararse para dos posibles rivales, duplicando el trabajo de scouting y de preparación táctica.
El tiempo dirá si esta decisión fue la correcta o si existían alternativas viables. Lo cierto es que el sorteo, que debería ser un momento de ilusión y expectativa, se ha convertido en un capítulo controvertido de la historia reciente del baloncesto español. Los próximos días serán cruciales para despejar las dudas y que la competición pueda desarrollarse con la normalidad que merece.