El Manchester United consiguió una de las victorias más resonantes de la temporada al imponerse por 3-2 al Arsenal en el Emirates Stadium, un resultado que no solo demuestra la remontada del equipo de Erik ten Hag, sino que también revoluciona la tabla de clasificación de la Premier League. Los Gunners, que llegaban como líderes indiscutibles, encajaron su segunda derrota consecutiva y vieron cómo sus perseguidores directos, Manchester City y Aston Villa, se colocan a tan solo cuatro puntos de distancia.
El encuentro comenzó con un dominio territorial del Arsenal, que buscaba imponer su ritmo de juego desde el primer minuto. Sin embargo, la efectividad visitante se hizo notar pronto. El primer golpe llegó tras un error garrafal en la salida de balón de la defensa local. Zubimendi, que había estado mostrando una gran regularidad en las últimas jornadas, cometió una pérdida inesperada en la medular que fue castigada de manera implacable. El United recuperó el esférico en zona peligrosa y, tras una combinación rápida, Dorgu definió con precisión para poner el 0-1 en el marcador.
La sorpresa en las gradas del Emirates era palpable. El Arsenal, acostumbrado a dominar a sus rivales en su feudo, se vía por detrás en el marcador ante un conjunto que había mostrado inconsistencias durante gran parte de la campaña. La reacción de Mikel Arteta no se hizo esperar, y su equipo comenzó a circular el balón con mayor velocidad, buscando los espacios en la retaguardia rival.
El empate llegó antes del descanso, aunque de forma fortuita. Un centro desde la banda derecha generó confusión en el área del United, y Lisandro, en su intento por despejar, desvió el balón hacia su propia portería. El tanto en propia puerta devolvía la igualdad al electrónico y daba algo de tranquilidad a los locales, que se marchaban al vestuario con la sensación de que el partido estaba aún por decidir.
La segunda mitad arrancó con un ritmo endiablado. Ambos equipos sabían que los tres puntos eran vitales por motivos diferentes. Para el Arsenal, mantener la distancia con sus perseguidores. Para el United, acercarse a los puestos de Champions League.
Previo al encuentro, el Arsenal llegaba con la moral por las nubes tras una serie de victorias consecutivas que parecían encaminarles hacia el título. Por el contrario, el Manchester United atravesaba por una crisis de resultados que había puesto en duda el futuro de Ten Hag. Este contexto hacía que el duelo fuera aún más trascendental para ambos conjuntos.
El técnico visitante realizó un movimiento táctico clave al introducir a Cunha en el campo. El delantero brasileño aportó movilidad y desmarques constantes que desestabilizaron la zaga gunner. Fue precisamente él quien, en una jugada individual, recuperó un balón en la medular y lanzó un contragolpe letal. Tras una carrera de más de cuarenta metros, se plantó frente al portero y definió con un disparo cruzado imposible de detener para establecer el 1-2.
El Arsenal, lejos de desanimarse, intensificó su presión. Arteta realizó un cuádruple cambio que revitalizó el ataque: Merino, que entraba desde el banquillo, se convirtió en protagonista. En una jugada a balón parado, tras un córner ejecutado desde la derecha, el United no logró despejar con contundencia. El balón quedó muerto en el área pequeña y Merino, con instinto de goleador, empujó el esférico al fondo de la red para el 2-2.
El partido parecía encaminarse hacia el reparto de puntos, pero el guión aún tenía un capítulo final inesperado. En el minuto 88, cuando el Emirates celebraba la remontada local, Cunha apareció de nuevo para escribir su nombre con letras de oro. Recibió el balón en la frontal del área, se acomodó y sacó un disparo seco y potente al palo largo que se coló por la escuadra. El golazo del brasileño dejó sin reacción al portero rival y provocó la euforia en el banquillo visitante.
Los minutos finales fueron un asedio constante del Arsenal. Saka, una de las grandes esperanzas locales, tuvo la ocasión del empate con un disparo raso al primer palo, pero Lammens, el meta belga del United, respondió con una estirada espectacular que mantuvo la ventaja. La acción fue clave, ya que un posible 3-3 habría cambiado por completo el signo del encuentro.
El colegiado añadió siete minutos de descuento, durante los cuales el Arsenal volcó todo su arsenal ofensivo. Sin embargo, la defensa del United, liderada por una actuación sobresaliente de Lisandro, resistió los embates. Hubo polémica en una acción donde Merino disparó y el balón impactó en el brazo de Maguire, pero el árbitro consideró que la posición era natural y no señaló la pena máxima.
Otra jugada controvertida fue una falta de Lisandro sobre Gyökeres, donde el defensor argentino agarró la cara del delantero. La acción, que pudo haber sido tarjeta roja, solo mereció una amonestación verbal del colegiado, generando protestas en el banquillo local.
El United también tuvo que lamentar la posible lesión de Dorgu, que se retiró del campo con gestos de dolor muscular. Su sustituto, Sesko, aportó frescura en los últimos compases. Por parte del Arsenal, el cuádruple cambio introdujo a Merino, Madueke y otros efectivos ofensivos, pero la falta de precisión en los pases finales y la seguridad de Lammens bajo palos impidieron la igualada.
El pitido final dejó un Emirates Stadium en silencio y un Manchester United celebrando una victoria de gran valor anímico y deportivo. Con este triunfo, los de Ten Hag se colocan cuartos en la tabla y se meten de lleno en la pelea por los puestos de Champions League. La distancia con los líderes se reduce, y el equipo demuestra que puede competir contra los grandes cuando encuentra su mejor versión.
Por su parte, el Arsenal suma su segunda derrota consecutiva después de una racha impecable. Aunque mantiene el liderato, la ventaja se ha reducido a cuatro puntos sobre el Manchester City y el Aston Villa, que no perdonan los tropiezos de los gunners. La Premier League vuelve a demostrar por qué es considerada la competición más impredecible del mundo, donde cualquier equipo puede dar la campanada en cualquier jornada.
El impacto psicológico de esta derrota para el Arsenal no debe subestimarse. Perder dos partidos seguidos después de una racha tan positiva puede generar dudas en un vestuario joven. Arteta deberá trabajar en la mentalidad de sus jugadores para evitar que la confianza se desmorone en el momento más crucial de la temporada.
El análisis táctico del encuentro revela que el United supo explotar los espacios dejados por un Arsenal volcado al ataque. La velocidad en las transiciones y la efectividad en las oportunidades claras fueron las claves del éxito visitante. Por su parte, el Arsenal dominó en posesión y ocasiones generadas, pero la falta de acierto en los momentos decisivos y los errores defensivos individuales le costaron caros.
La figura del partido fue sin duda Cunha, autor de dos goles que valen su peso en oro. Su entrada desde el banquino cambió el ritmo del juego y demostró por qué el United confió en su fichaje. Por su parte, Merino también tuvo un impacto positivo en el Arsenal, anotando el gol del empate temporal y aportando energía al centro del campo.
La Premier League entra ahora en su fase decisiva con una lucha por el título más ajustada que nunca. El Arsenal deberá recuperar rápidamente su confianza si no quiere ver cómo su ventaja se esfuma por completo. El Manchester City, con su experiencia en estas lides, acecha en segunda posición, mientras que el Aston Villa de Unai Emery también se ha metido de lleno en la pelea.
Para el Manchester United, esta victoria supone un antes y un después en su temporada. El equipo ha mostrado carácter y calidad ante uno de los candidatos al título, y la confianza obtenida de este triunfo puede ser el empujón necesario para asegurar su presencia en la próxima edición de la Champions League.
El calendario no da tregua, y ambos equipos deberán afrontar compromisos exigentes en las próximas jornadas. El Arsenal visita el campo de un rival directo, mientras que el United recibe a un equipo de la zona media que luchará por los puntos. Cada partido desde ahora hasta final de temporada será una final, y los errores se pagarán caros.
La lección del Emirates es clara: en la Premier League no hay partidos fáciles, y la concentración debe mantenerse durante los noventa minutos. Un solo despiste puede cambiar el destino de un encuentro, y una derrota puede tener consecuencias imprevisibles en la clasificación. El fútbol inglés vuelve a regalarnos una jornada para el recuerdo, con emoción, goles y polémica, todo en un mismo envase.