Bélgica y Samoa definen última plaza para el Mundial de Rugby 2027 en Dubai

Ambas selecciones llegan invictas a la final decisiva del torneo clasificatorio tras vencer a Namibia y Brasil en una emocionante segunda jornada en Dubai.

La emoción del rugby mundial se concentra en Dubai, donde el Torneo de Clasificación Final para la Rugby World Cup 2027 ha llegado a su punto culminante. Después de dos jornadas intensas y llenas de dramatismo, Samoa y Bélgica mantienen registros perfectos y se preparan para enfrentarse el próximo martes 18 de noviembre en un duelo que definirá la vigésima cuarta y última plaza para el certamen que se celebrará en Australia.

La segunda jornada del torneo, celebrada en las instalaciones de Dubai, dejó claro que ambas selecciones han merecido su pase a esta instancia decisiva. Sin embargo, los caminos que recorrieron para llegar a esta instancia fueron notablemente diferentes, mostrando las distintas caras del rugby internacional.

El sufrimiento belga ante Brasil

La selección belga, conocida como los Black Devils, vivió una auténtica odisea en su compromiso contra Brasil. El conjunto sudamericano, apodado Os Tupis, demostró una vez más que el rugby de la región ha crecido exponencialmente y que ya no puede considerarse un rival fácil para ningún equipo europeo.

El partido comenzó de manera espectacular para los belgas, quienes marcaron dos ensayos en los primeros once minutos de juego. El primero llegó tras una potente embestida del pilar Charlesty Berguet, mientras que el segundo fue producto de una impecable combinación de los forwards que culminó con el capitán Jean-Maurice Decubber apoyando el balón en la zona de anotación. El apertura Matias Remue se encargó de convertir ambos tries con precisión quirúrgica, estableciendo un cómodo 14-0 a favor de Bélgica.

Sin embargo, el rugby es un deporte de momentum, y Brasil demostró una capacidad de reacción admirable. Los Tupis comenzaron a dominar el scrum gracias a la poderosa primera línea conformada por los pilares Caique Silva Segura y Wilton Rebolo, junto al hooker Henrique Ferreira. Esta superioridad en la formación fija les permitió mantener la posesión y avanzar metros de manera constante.

La presión brasileña finalmente dio frutos cuando el segunda línea Matteo Dell'Acqua aprovechó una rápida jugada de pick and go para anotar el primer try de su equipo. Thiago Oviedo, el zaguero brasileño, sumó la conversión y dejó el marcador en 14-7, manteniendo viva la esperanza sudamericana.

La primera mitad concluyó con Brasil asediando la línea de try belga, pero una defensa desesperada y aguerrida evitó mayores daños. La segunda parte comenzó de manera similar, con Oviedo optando por un penal a los 60 segundos del reinicio, acercando aún más a su equipo con un 14-10 en el tanteador.

El momento crítico del encuentro llegó cuando el segunda línea belga Toon Deceuninck recibió una tarjeta amarilla, dejando a su equipo con 14 hombres por más de media hora de juego. Brasil no desaprovechó esta ventaja numérica y el recién ingresado Yan Rosetti anotó un try desde corta distancia en el minuto 47, poniendo a los sudamericanos al frente por primera vez en el partido. Lucas Tranqu, también ingresado desde el banco, sumó la conversión.

Lo que siguió fue un intercambio constante de golpes entre ambos equipos. Bélgica, a pesar de su inferioridad numérica, demostró un coraje excepcional y respondió con dos tries más, pero Brasil siempre encontró la manera de volver a acercarse. Con el reloj en contra y el partido perdido, los belgas encontraron la inspiración en los últimos dos minutos cuando el pilar Maxime Jadot, recién ingresado al campo, apoyó el balón para el try que significó la victoria por 30-27.

La solidead samoana ante Namibia

Mientras Bélgica sufregaba, Samoa presentaba una cara mucho más dominante ante Namibia. Los samoanos, que habían superado a Brasil en la primera jornada, controlaron el encuentro de principio a fin, aunque tuvieron que trabajar arduamente contra unos Welwitschias que nunca bajaron los brazos.

El equipo del Pacífico mostró su poder físico y su organización táctica para imponerse por 26-8, un marcador que refleja su superioridad pero también el espíritu de lucha de los africanos. Namibia, pese a la derrota, demostró por qué ha sido un equipo competitivo en el panorama internacional, resistiendo los embates samoanos y buscando siempre la manera de generar peligro.

Una final con historia en juego

El enfrentamiento del 18 de noviembre representa mucho más que una simple clasificación. Para Bélgica, significaría la consolidación de un proyecto que ha crecido de manera constante en los últimos años, demostrando que el rugby europeo va más allá de las potencias tradicionales. La posibilidad de estar en Australia 2027 sería el mayor logro de su historia reciente.

Por su parte, Samoa busca regresar a la élite mundial del rugby de manera definitiva. Aunque históricamente han sido una potencia del Pacífico, su presencia en los Mundiales recientes ha estado en entredicho. Esta clasificación sería un paso crucial para asegurar su lugar entre los mejores y continuar desarrollando el talento que tanto abunda en las islas.

Los cinco días de descanso entre la segunda jornada y la final serán fundamentales para ambos cuerpos técnicos. Bélgica deberá recuperar física y mentalmente de un partido que exigió todo su carácter, mientras que Samoa podrá afinar detalles tácticos y asegurarse de mantener el ritmo que los ha llevado a dominar el torneo.

El contexto del torneo

Este Torneo de Clasificación Final reúne a equipos que han quedado al margen de la clasificación directa pero que poseen el nivel competitivo para pelear por un lugar en el máximo evento del rugby. La presencia de combinados de diferentes continentes demuestra la globalización del deporte y la creciente competitividad de naciones que históricamente no han sido potencias.

Dubai se ha consolidado como sede ideal para este tipo de eventos, ofreciendo instalaciones de primer nivel y una ubicación geográfica que facilita la participación de equipos de diferentes regiones. La organización del torneo ha permitido que estos equipos tengan una plataforma justa y equilibrada para definir su destino.

Lo que está en juego

La vigésima cuarta plaza para la Rugby World Cup 2027 representa la oportunidad de participar en el evento más importante del rugby, donde los equipos se miden contra las mejores naciones del planeta. Para el ganador, significará exponer su talento en Australia, generar desarrollo para su estructura deportiva y motivar a nuevas generaciones.

El perdedor, por otro lado, deberá esperar cuatro años más para tener una nueva oportunidad, un tiempo eterno en el deporte de alto rendimiento donde los ciclos de los jugadores son limitados. Esta presión adicional convierte al partido del 18 de noviembre en uno de los más importantes de la historia reciente para ambas naciones.

Perspectivas para la final

El análisis previo sugiere que Samoa llega como favorita ligeramente por su mayor solidez mostrada en los dos partidos previos y su experiencia internacional. Sin embargo, Bélgica ha demostrado un carácter indomable y una capacidad de sobreponerse a la adversidad que la convierte en un rival extremadamente peligroso.

La clave del encuentro probablemente estará en la batalla de los forwards y en la capacidad de Bélgica para mantenerse con 15 jugadores en cancha. Si los belgas pueden evitar las tarjetas de castigo y mantener su disciplina, tendrán una oportunidad real de imponer su juego físico ante una Samoa que confía en su poderío natural.

El factor mental también será crucial. Bélgica llega tras un triunfo agónico que pudo haber agotado sus reservas emocionales, mientras que Samoa ha tenido un camino más cómodo. La gestión de estas emociones y la concentración en el plan de juego definirán gran parte del resultado.

Conclusión

El rugby mundial estará pendiente de Dubai el 18 de noviembre. Más allá del resultado, este torneo ha demostrado que el crecimiento del deporte es global y que las diferencias entre regiones se están acortando. Tanto Bélgica como Samoa merecen estar en Australia 2027, pero solo uno tendrá ese privilegio.

La belleza de este tipo de clasificatorios radica precisamente en esa presión, en esa única oportunidad que puede definir el futuro de un programa entero. Los jugadores que salten al campo sabrán que están escribiendo una página en la historia de sus países, y eso eleva el nivel de competencia a su máxima expresión.

El ganador no solo obtendrá una plaza para el Mundial, sino que también llevará consigo el orgullo de haber superado uno de los desafíos más difíciles del rugby internacional. El perdedor, aunque devastado, podrá mirar hacia adelante sabiendo que estuvo a un paso de la gloria. Esa es la esencia del deporte y la razón por la que millones de aficionados seguirán con pasión este encuentro decisivo.

Referencias