Leo Román: la revelación del Mallorca que sueña con la selección

El portero balear combina su talento natural con una mentalidad humilde y ambiciosa, buscando consolidarse en Primera División

Leo Román Riquelme (Ibiza, 2000) representa una de las promesas más sólidas del fútbol español en su posición. A sus 23 años, el guardameta del Mallorca ha demostrado una madurez que supera su edad, consolidándose como titular indiscutible en Primera División y llamando la atención de la selección nacional. Su historia es la de un heredero de una tradición familiar que ha forjado su propio camino con trabajo y humildad.

La saga de los Román en las porterías comenzó con su padre, que defendió la meta en la cantera del Celta y en Segunda División B. Su hermano mayor también se enfundó los guantes en categorías regionales. Creció con el fútbol como lenguaje materno y con David de Gea como referente, pero lejos de conformarse con ser "el hijo de", ha construido su propia identidad entre los tres palos.

Su trayectoria en el Mallorca, club al que llegó para jugar en el filial, ha sido una progresión constante. Las dos últimas campañas dejaron actuaciones memorables, especialmente sus paradas explosivas en el Camp Nou y el Santiago Bernabéu, donde su equipo logró resultados históricos (1-0 y 2-1). Aunque la temporada pasada compartió protagonismo con Dominik Greif, sus intervenciones en momentos clave dejaron claro que su talento era demasiado brillante para permanecer a la sombra.

Este curso, la titularidad le ha permitido mostrar su verdadero potencial. El propio Luis de la Fuente, seleccionador español, ha confirmado que Román figura en las prelistas de la Roja, un reconocimiento que asume con serenidad: "De momento no he tocado mi techo y trabajo duro para dar otro paso adelante".

El próximo reto es el Metropolitano, donde el Mallorca visitará al Atlético de Madrid. Para Román, estos encuentros son oportunidades para medirse contra los mejores. "Siempre es una motivación extra. A uno le gusta jugar en estos escenarios, encima la gente aprieta. Son estadios donde se vive el fútbol al 100%, en estado puro, y son partidos para disfrutar compitiendo".

Su filosofía es clara: ir a por los tres puntos con valentía, dejando que el resultado sea consecuencia del proceso. Esta mentalidad refleja el estilo que el Mallorca implementa bajo Jagoba Arrasate.

La reciente actuación contra el Athletic Club puso de manifiesto su capacidad bajo presión. Con cuatro intervenciones salvadoras, Sofascore le otorgó un 10, calificación perfecta que él recibe con escepticismo profesional: "Las estadísticas están bien para tener referencias, para ver qué puedes mejorar. Pero los datos hay que cogerlos con pinzas. No creo que fuera un partido de 10, ni mucho menos. Hubo cosas muy buenas, pero también cosas a corregir. Algún posicionamiento, algún golpeo…".

Este enfoque crítico es lo que le diferencia. Mientras otros se dejarían llevar por la euforia, él prefiere desglosar su actuación: "Obviamente te vas contento cuando haces una buena actuación y sirve para ganar, que lo necesitábamos mucho. Fue un partido muy loco y nos sirvió de refuerzo ver que a veces también cae de tu parte".

La conexión con la afición del Mallorca constituye otro pilar fundamental. Desde el filial, los seguidores han mostrado confianza inquebrantable. El hecho de ser canterano genera un vínculo especial, materializado en el cántico de su nombre en Son Moix.

"Que la gente te reconozca tu trabajo siempre es muy gratificante. Uno de pequeño sueña con llegar a Primera, que te salga un partido así, y que la gente esté de tu lado". "Es una afición que desde que llegué al filial siempre me ha mostrado mucha confianza. En los buenos momentos me han apoyado y, lo más importante, en los malos también me he sentido muy arropado".

Ser "de la casa" conlleva una doble vertiente: predisposición positiva pero también mayor exigencia. Román es consciente: "Te intentan mirar con buenos ojos, pero también te exigen más. Y sobre todo ahora que uno tiene que asumir más responsabilidades".

Este equilibrio ha forjado su carácter. La presión de representar al club donde se formó se ha convertido en combustible para su rendimiento.

El duelo contra el Atlético presenta un desafío adicional. El conjunto colchonero atraviesa una temporada irregular, y Julián Álvarez no marca en Liga desde el 1 de noviembre. Román sabe que en el fútbol de elite, las sequías terminan sin aviso: "Pensará: que no rompa la s".

Esta frase refleja la mentalidad de los porteros: siempre alerta, consciente de que el rival puede despertar en cualquier momento. La preparación no se centra solo en el delantero, sino en todo el sistema del Atlético.

El contexto del Mallorca en LaLiga añade presión. El equipo necesita puntos para acercarse a objetivos europeos. La contribución de Román será determinante: su capacidad para organizar la defensa, salir en balones aéreos y realizar paradas de réflexe será clave.

Su adaptación táctica ha sido notable. Bajo Arrasate, ha mejorado su juego con los pies, fundamental para construir desde atrás. Su lectura del juego le permite anticiparse, mientras su explosividad física le convierte en especialista en el uno contra uno. Estas cualidades configuran el portero moderno que demanda el fútbol actual.

Más allá de las individualidades, su éxito se explica por su ética de trabajo. Cada entrenamiento es una oportunidad para pulir detalles, para corregir esos "posicionamientos" y "golpeos" que él mismo critica. Esta autocrítica constructiva es el motor de su progresión. No busca paradas espectaculares; busca la perfección en la regularidad.

Román sabe que la puerta de la selección no se abre con actuaciones aisladas, sino con rendimiento sostenido. La competencia es feroz, con Unai Simón, Alex Remiro o David Raya. Pero la confianza de Luis de la Fuente indica que su nombre está en la agenda de la Roja. El siguiente paso es convertir la preselección en convocatoria.

El futuro pinta brillante, pero él prefiere mantener los pies en la tierra. Sabe que el fútbol da y quita rápido, que una mala racha cambia la percepción en semanas. Por eso, su enfoque está en el día a día, en el próximo entrenamiento, en la siguiente parada.

El Metropolitano será otro examen. Ante el Atlético, medirá su progresión contra uno de los ataques más potentes de LaLiga. La expectativa es máxima, pero Román ha demostrado que la presión le estimula.

En definitiva, Leo Román encarna el perfil del futbolista moderno: talento, trabajo, humildad y ambición en armonía. Su historia familiar le dio las herramientas, pero él ha construido su camino con esfuerzo. El Mallorca tiene un guardián fiable, la selección una opción de futuro y el fútbol español una promesa sólida. El domingo, en el Metropolitano, el mundo volverá a mirar a este joven que, pese a su juventud, ya actúa como un veterano consagrado.

Referencias