Ana Curra rinde homenaje a Parálisis Permanente con nuevas voces del underground

La mítica vocalista reúne a trece bandas emergentes para revivir el legado siniestro de Eduardo Benavente en 'La última cena de Parálisis Permanente'

Ana Curra, figura fundamental del punk español y musa incombustible de La Movida madrileña, regresa con un proyecto que desafía el paso del tiempo. Bajo el título 'La última cena de Parálisis Permanente', la icónica vocalista reúne a trece formaciones del underground nacional para rendir homenaje al legado siniestro de Eduardo Benavente y su banda Parálisis Permanente, cuya corta pero influyente discografía continúa resonando cuatro décadas después.

La iniciativa, que se presentará el próximo 23 de enero en el Teatro Eslava dentro del festival Inverfest, surge de una constatación simple pero poderosa: el espíritu del post-punk nunca desapareció, solo mutó. Curra observó con atención el resurgir del rock alternativo tras la pandemia, detectando en bandas como Biznaga o Bala una devoción explícita por el legado de Parálisis Permanente. Estos grupos, en formación o consolidados, le habían transmitido personalmente que la música siniestra de los ochenta representaba para ellos una referencia ineludible.

Esta conexión intergeneracional desencadenó la idea de crear un puente sonoro entre dos eras. La artista concibió un objeto musical que sirviera simultáneamente como regalo para los fans históricos del grupo y como plataforma de visibilidad para las nuevas generaciones. El resultado es una colección donde cada banda aporta su visión particular al catálogo de Parálisis Permanente, desde 'El acto' hasta otros temas seminales que definieron el sonido siniestro madrileño.

El proceso de grabación guarda una particularidad que habla de la espontaneidad de Curra: el disco ya existía en forma de concierto en directo. La base sonora proviene de una actuación en la Sala Capital de 2012, donde la vocalista ya interpretaba el repertorio de su antigua banda acompañada de Manolo UVI, José Battaglio, César Scappa y Rafa PPM. Esa captura, descrita por ella misma como "bestial" y de "energía brutal", se convirtió en el lienzo sobre el que las trece formaciones invitadas han trabajado.

Entre los grupos participantes figuran nombres diversos como Camellos, Trippin' You, Viuda, La Plata y Hofe. Esta heterogeneidad estilística no es casual, sino una réplica deliberada del ecosistema musical que Curra vivió en los ochenta. "Me recordaba la época que aquí lo llamábamos el post-punk o la música siniestra", explica la artista. Para ella, el post-punk fue siempre un "cajón desastre" donde convivían tendencias encontradas bajo una misma identidad contracultural. Precisamente ese caos organizado es lo que ahora reproduce, uniendo a bandas con trayectorias y sonidos muy distintos bajo el paraguas de una crisis global compartida.

La pandemia funciona como hilo conductor simbólico entre ambas generaciones. Curra percibe que el confinamiento mundial generó en estos jóvenes músicos una reflexión similar a la que ella y Eduardo Benavente experimentaron en su momento: la necesidad de profesionalizarse o, contrariamente, de hacer exactamente lo que aman porque "la vida son tres días". Esa urgencia vital, esa obstinación por crear a pesar de las circunstancias adversas, es el verdadero legado que traspasa las décadas.

La creación de 'El acto' en los ochenta obligó a Curra y Benavente a fundar su propio sello independiente, ya que ninguna compañía apostaba por su propuesta siniestra. Esa misma actitud DIY (Do It Yourself) impregna el presente proyecto, donde la intuición ha guiado cada decisión. "Todas las cosas en mi vida van surgiendo de una manera muy intuitiva", reconoce la artista, quien se muestra incorruptible respecto a sus principios creativos.

El disco, además de las reinterpretaciones, conserva los aplausos del público de aquel concierto de 2012, creando una capa de autenticidad que conecta directamente con la energía del directo. Esta decisión artística refuerza la idea de que el legado de Parálisis Permanente no pertenece a un museo, sino que sigue vivo en la comunidad que lo celebra.

La presentación en el Teatro Eslava asume un carácter casi ritual. No será simplemente un concierto, sino una celebración comunitaria donde las bandas invitadas probablemente se sumen a la interpretación en directo. El evento, enmarcado en Inverfest, convierte una noche de invierno en un acto de resistencia cultural y reafirmación identitaria.

Ana Curra demuestra con este trabajo que el punk no es un género musical con fecha de caducidad, sino una actitud vital que se reinventa. Al entregar su legado a manos de artistas cuatro décadas más jóvenes, no solo asegura la pervivencia de su historia, sino que la enriquece con nuevas perspectivas. La música siniestra, lejos de ser un recuerdo nostálgico, emerge como un lenguaje atemporal para expresar la disidencia y la pasión en tiempos de crisis.

El proyecto 'La última cena de Parálisis Permanente' representa, en última instancia, un acto de fe en el poder transformador del rock alternativo. Ana Curra, incombustible e incorruptible, sigue escuchando sus vísceras y, con ellas, continúa marcando el ritmo de una escena que, pese a los años, no ha perdido ni un ápice de su fuerza rebelde.

Referencias