Arantxa de Benito regresa a la pequeña pantalla como invitada en el concurso de Antena 3, Pasapalabra. Su presencia en el programa ha despertado el interés de muchos espectadores que recuerdan su trayectoria en la televisión de los años noventa. Pero su historia va mucho más allá de su etapa como presentadora, incluyendo una vida personal que la mantuvo en los focos mediáticos durante más de una década.
Nacida en Madrid el 6 de noviembre de 1969, Aránzazu de Benito Hernández creció en un entorno periodístico. Su padre, Rafael de Benito, fue un reconocido periodista que ejerció gran influencia en su forma de entender los medios de comunicación. Aunque inicialmente se dedicó esporádicamente al mundo de la moda como modelo, pronto encontró su verdadera vocación en la televisión.
El salto a la fama llegó en 1991 cuando Televisión Española la seleccionó para co-conducir el espacio musical juvenil "Ponte las pilas". Junto a figuras como Dani Martín, Alicia Bogo y Benjamin Barrington, Arantxa se convirtió en la imagen de una generación que crecía con la música como banda sonora. El programa se consolidó como referente para el público adolescente, y su carisma frente a las cámaras la convirtió en una de las caras más prometedoras de la cadena pública.
El éxito de "Ponte las pilas" abrió las puertas a nuevas oportunidades. En 1993, asumió la presentación de "Los Primeros de la Primera", otro espacio musical que consolidó su presencia en la parrilla de TVE. Dos años más tarde, en 1995, llegaría uno de sus proyectos más recordados: "Zona franca", que compartió con el locutor de radio Tony Aguilar. Este programa se convirtió en un clásico de la televisión musical española, y su nombre quedó asociado a la mejor música del momento.
Sin embargo, a finales de los noventa, su actividad profesional en televisión comenzó a disminuir. Aunque seguía siendo una figura conocida, su presencia en pantalla se redujo considerablemente. Fue entonces cuando su vida personal pasó a ocupar el centro de la actualidad. En 1999, contrajo matrimonio con el futbolista del Real Madrid José María Gutiérrez, más conocido como Guti. La boda, celebrada el 22 de junio de aquel año, se convirtió en uno de los eventos sociales más comentados del verano.
La pareja tuvo dos hijos: Zayra, nacida en diciembre de 2000, y Aitor José, que llegó en enero de 2002. Durante casi diez años, su relación fue seguida minuciosamente por la prensa del corazón. Los altibajos de su matrimonio, incluyendo separaciones temporales en 2003 y 2006, generaron constantes titulares. Finalmente, en abril de 2009, anunciaron su divorcio, que ya había sido formalizado judicialmente seis meses antes.
Tras la ruptura, Arantxa de Benito decidió retomar su carrera profesional con renovado ímpetu. En 2005, antes incluso de la separación definitiva, se incorporó al programa matinal de Antena 3 "Cada día", dirigido por María Teresa Campos. Aunque el formato tuvo una corta duración, le permitió reencontrarse con el medio televisivo. Un año después, en 2006, participó en el concurso "El primero de la clase", demostrando su versatilidad como colaboradora.
Entre 2007 y 2008, fue colaboradora habitual en "Las mañanas de Cuatro", donde compartió espacio con otros profesionales del sector. Esta etapa le sirvió para reconectar con el público y demostrar que su experiencia seguía siendo válida en la nueva televisión. En 2011, dio un paso más al unirse como tertuliana a "Espejo Público" de Antena 3, el programa conducido por Susanna Griso, donde analizaba actualidad social y del corazón.
Ahora, su participación como invitada en Pasapalabra representa un nuevo capítulo en su relación con la televisión. El concurso, uno de los más exitosos de la parrilla española, le ofrece la oportunidad de mostrarse ante una nueva generación de espectadores mientras reconecta con aquellos que crecieron viéndola en los noventa.
La trayectoria de Arantxa de Benito refleja la evolución de la televisión española en las últimas tres décadas. Desde los programas musicales de TVE hasta los concursos actuales de Antena 3, ha sabido adaptarse a los cambios del medio. Su historia personal, marcada por una relación de alto perfil con una leyenda del Real Madrid, nunca eclipsó completamente su identidad profesional. Siempre mantuvo su nombre propio, y ahora, con más de cincuenta años, demuestra que la experiencia y el carisma no tienen fecha de caducidad.
En un mundo televisivo donde la novedad y la juventud suelen primar, la presencia de figuras como Arantxa de Benito sirve como recordatorio de la importancia de la trayectoria y la profesionalidad. Su vuelta a un programa tan popular como Pasapalabra no es solo un capricho del pasado, sino el reconocimiento a una carrera que, aunque con altibajos, nunca se ha detenido completamente.