Pacers sorprenden a Thunder en reencuentro de las Finales de la NBA

Indiana vence a Oklahoma City en el mismo escenario donde perdieron el séptimo partido de las Finales, demostrando que la rivalidad sigue viva pese a las lesiones

El Paycom Center volvió a ser el escenario de un duelo emocional entre dos equipos con reciente historia en las Finales de la NBA. El pasado junio, los Pacers de Indiana vivieron una noche dramática en esta misma pista, donde no solo perdieron el séptimo partido de las Finales, sino que también vieron cómo su estrella, Tyrese Haliburton, caía lesionado de gravedad. Este reencuentro, meses después, volvió a dejar momentos intensos y un resultado inesperado que demuestra que en la NBA cualquier equipo puede ganar en cualquier noche.

El recuerdo de aquella fatídica noche del 22 de junio aún está fresco en la memoria de los seguidores de Indiana. Haliburton, quien ya arrastraba molestias en un gemelo desde la mitad de las Finales, decidió forzar su participación en el duelo decisivo. Su impacto fue inmediato: anotó tres triples consecutivos que pusieron en apuros a los Thunder y su estilo de juego, fluido y casi danzante, generó temor en la defensa de Oklahoma City. Sin embargo, el desenlace fue cruel: una ruptura del tendón de Aquiles antes de finalizar el primer cuarto puso fin a su participación y marcó el destino de la serie. Ese momento no solo selló el campeonato para los Thunder, sino que también definió la temporada 2025-26 de los Pacers como una etapa de reconstrucción forzada.

Las circunstancias actuales de ambas franquicias no podrían ser más diferentes. Los Thunder llegaron a este compromiso como líderes indiscutibles del Oeste con un impresionante récord de 37-9, consolidándose como el principal candidato a repetir el título. Por el contrario, los Pacers se encontraban en la última posición del Este con un complicado balance de 11-35, navegando en aguas turbulentas sin su máximo referente. La distancia entre ambos equipos en la tabla es abismal, pero cuando el balón salta, las estadísticas a menudo se quedan en el vestuario.

El partido desarrolló una dinámica sorprendentemente equilibrada. A pesar de la diferencia de talento y resultados en la temporada, Indiana plantó cara desde el inicio. La victoria final de 117-114 a favor de los Pacers confirma una tendencia curiosa: cuando estos dos equipos se enfrentan, la intensidad de las Finales revive. Ya en el inicio de la temporada, en el Gainbridge Fieldhouse, habían necesitado dos prórrogas para decidir el ganador, con un resultado de 141-135 favorable a Oklahoma City. Esta vez, los roles se invirtieron y fue Indiana quien se llevó el triunfo en un final ajustado.

El contexto de lesiones es fundamental para entender este resultado. Los Pacers, además de la baja confirmada de Haliburton para toda la temporada, tampoco contaron con Obi Toppin ni Bennedict Mathurin. Sin embargo, la situación del lado de Oklahoma City era aún más crítica. El campeón defensor tenía una enfermería repleta de nombres importantes: Jalen Williams, Alex Caruso, Isaiah Hartenstein, Aaron Wiggins y Ajay Mitchell permanecían fuera de acción. Estas ausencias representan cuatro de los seis máximos anotadores del equipo, además de piezas clave en defensa y generación de juego. Los Thunder se encuentran entre los cuatro equipos con más partidos perdidos por lesiones en toda la liga, lo que hace aún más notable su récord de victorias.

El rendimiento de Oklahoma City tras su espectacular arranque de 24-1 ha mostrado cierto desgaste. En los siguientes 21 encuentros, el balance ha sido de 13-8, una cifra positiva pero que revela las dificultades de mantener el ritmo histórico. La racha de derrotas en Las Vegas ante los Spurs de Victor Wembanyama marcó un punto de inflexión en la temporada. A pesar de estos contratiempos, el equipo dirigido por Mark Daigneault ha demostrado una capacidad de adaptación notable, manteniéndose en la cima de la conferencia incluso con un plantel diezmado.

Para los Pacers, esta victoria representa un pequeño respiro en una temporada de transición. Después de una espantosa racha de trece derrotas consecutivas, el equipo ha conseguido un balance de 5-4 en sus últimos nueve partidos, mostrando signos de vida cuando la salud ha acompañado. Este triunfo también tiene un significado especial para Rick Carlisle, quien alcanzó su victoria 1.004 como entrenador en la NBA. La capacidad de competir pese a las adversidades demuestra el carácter de un grupo que, aunque en proceso de reconstrucción, no se rinde fácilmente.

La NBA a menudo nos regala estas paradojas: el último vence al primero, el perdedor de las Finales derrota al campeón. Este resultado no cambia la realidad de ambos equipos. Oklahoma City sigue siendo el favorito para levantar el trofeo en junio, mientras que Indiana continúa su camino de reseteo y desarrollo. Sin embargo, partidos como este mantienen viva la llama de la rivalidad y demuestran que en esta liga, el corazón y la determinación pueden compensar, al menos por una noche, las diferencias de talento y trayectoria. Los fantasmas de las Finales pasadas siguen presentes cada vez que estos dos equipos comparten pista, y eso es precisamente lo que hace tan especial al baloncesto profesional.

Referencias