Jaume Munar no pudo superar la segunda ronda del Open de Australia. El tenista español se midió ante el noruego Casper Ruud, quinto favorito del torneo, y sucumbió en tres sets con un marcador de 6-3, 7-5 y 6-4. La derrota del balear representa un duro golpe para el tenis nacional, que ya había visto cómo Paula Badosa y Rafa Jódar decían adiós a Melbourne en la misma jornada.
El encuentro, disputado en la pista Rod Laver Arena, puso de manifiesto la diferencia de ranking entre ambos contendientes. Ruud, consolidado entre los diez mejores del mundo, demostró desde el inicio por qué es considerado uno de los principales aspirantes al título. Su juego agresivo desde el fondo de la pista y su capacidad para mover a su rival con golpes profundos resultaron demasiado para un Munar que, pese a su esfuerzo, no encontró las respuestas necesarias.
El primer set fue un monólogo del escandinavo. Desde el primer game, Ruud impuso su ritmo y quebró el saque del español en dos ocasiones. Munar, habitualmente sólido desde la línea de fondo, cometió errores no forzados que facilitaron el camino de su adversario. La velocidad de la pista dura de Melbourne benefició el estilo directo de Ruud, quien cerró la manga por 6-3 en apenas 35 minutos.
Sin embargo, la reacción de Munar llegó en el segundo parcial. El mallorquín elevó significativamente su nivel, redujo los errores y comenzó a incomodar al noruego con sus topspin de derecha y una mayor agresividad en el revés. El set transcurrió con igualdad máxima, sin opciones de quiebre para ninguno de los dos hasta el momento decisivo. Con 5-5 en el marcador, Ruud aprovechó un momento de duda en el saque de Munar y consiguió el break que le permitió cerrar 7-5.
La moral del tenista español se vio mermada tras perder un set tan disputado. En el tercero, Ruud mantuvo la intensidad y quebró en el segundo juego de saque de Munar. A pesar de la desventaja, el balear no se rindió y generó sus primeras opciones de recuperar la ruptura. Disponía de dos bolas de break para volver a la igualdad, pero Ruud, con servicios potentes y un juego valiente, neutralizó las amenazas. Un ace definitivo selló el destino del partido y dejó a Munar sin opciones de continuar en el torneo.
La eliminación del balear se suma a una jornada negra para el tenis español en Melbourne. Horas antes, Paula Badosa, una de las principales esperanzas femeninas, caía de forma sorpresiva en su debut. Por su parte, el joven Rafa Jódar tampoco pudo superar la primera ronda. Con estas tres derrotas, la representación nacional queda reducida a dos nombres: Carlos Alcaraz, segundo favorito y defensor del título, y Alejandro Davidovich, quien se ha consolidado como un valor estable en el circuito.
El futuro inmediato del torneo para los intereses españoles pasa por el rendimiento de estos dos jugadores. Alcaraz, con su tenido explosivo y su capacidad para ilusionar, representa la principal opción de llevar el trofeo a casa. Davidovich, por su parte, ha demostrado en los últimos meses que puede competir con los mejores y no será un rival fácil para nadie.
Por su parte, Casper Ruud avanza a tercera ronda con buenas sensaciones. Su próximo rival será Marin Cilic, un veterano experto en estas lides y siempre peligroso en Grand Slams. Sin embargo, la mente del noruego no está únicamente en el tenis. Su esposa María se encuentra en Noruega a punto de dar a luz a su primera hija, lo que genera una situación personal compleja.
En rueda de prensa, Ruud dejó claro que su familia está por encima de cualquier torneo. "Es una situación interesante. Tengo que agradecerle a Maria por dejarme venir, en primer lugar. Sé que está en casa descansando, preparándose, y, salvo cuando juego, mi teléfono está encendido a todas horas, por si acaso. Si me llama y se pone de parto, probablemente no estaré aquí al día siguiente. Pero así es esto, la vida es más que tenis. Pero estaré aquí todo lo que pueda y todo lo que me deje Maria", reconoció con sinceridad.
Estas declaraciones humanizan al deportista y ponen en perspectiva la presión de competir en un Grand Slam mientras se espera uno de los momentos más importantes de la vida personal. La decisión de Ruud de permanecer en Australia mientras su esposa está embarazada demuestra su compromiso profesional, pero también establece límites claros sobre sus prioridades.
Para Jaume Munar, la eliminación supone un revés en su carrera, aunque no debe oscurecer el progreso mostrado en los últimos meses. El mallorquín ha escalado posiciones en el ranking y ha demostrado que puede competir con los mejores. La experiencia acumulada en Melbourne servirá de lección para futuros torneos de similar envergadura.
El Open de Australia continúa su marcha con la emoción de siempre. La competición no da tregua y cada jornada deja historias de éxito y fracaso. Para el tenis español, la esperanza sigue viva con Alcaraz y Davidovich, quienes portarán el peso de una nación entera que sueña con más éxitos en el primer Grand Slam de la temporada.