Los Ángeles amaneció con una noticia que sacudió los cimientos de Hollywood. Los actores Danielle Brooks y Lewis Pullman desvelaron, acompañados por Conan O'Brien, la lista de nominados para la 98ª edición de los Premios Oscar, que tendrá lugar el próximo 15 de marzo. La ceremonia promete ser histórica no solo por sus candidatos, sino por los récords que ya se han establecido antes de que se entregue ninguna estatuilla.
El gran protagonista de la jornada ha sido 'Los pecadores', la última creación del director Ryan Coogler. La cinta no solo ha logrado entrar en la carrera por los principales galardones, ha pulverizado el techo de cristal que durante años parecía inquebrantable. Con 16 nominaciones, el film supera el máximo histórico de 14 candidaturas que compartían títulos míticos como Eva al desnudo, Titanic y La La Land. Este logro se ha visto facilitado por la incorporación de una nueva categoría a la competición: mejor casting, que este año se estrena en los Oscar.
La película de Coogler ha dominado prácticamente todos los apartados principales, demostrando una fuerza arrolladora en la preferencia de los casi 10.000 miembros de la Academia. Lo más sorprendente es que esta cinta ha logrado colarse en categorías técnicas y artísticas por igual, mostrando un equilibrio que pocas producciones logran alcanzar. El reconocimiento abarca desde dirección y guion hasta aspectos técnicos como fotografía, montaje y diseño de producción.
Mientras tanto, el cine español ha vuelto a dejar su huella en la ceremonia más importante del séptimo arte, aunque de forma más modesta. 'Sirat', la obra de Oliver Laxe, ha conseguido una doble nominación que, aunque no es inédita, sí resulta excepcionalmente relevante. La cinta compite por mejor película internacional y mejor sonido, una combinación que ya han logrado previamente producciones patrias como Hable con ella, Madres paralelas y Dolor y gloria de Pedro Almodóvar, además de La sociedad de la nieve de Juan Antonio Bayona en 2024.
Sin embargo, lo de Laxe con Sirat tiene un sabor diferente. La película ha generado un debate apasionado entre críticos y público, convirtiéndose en una de las producciones españolas más controvertidas y, paradójicamente, más admiradas de los últimos años. Este reconocimiento de la Academia estadounidense la sitúa en la órbita de los grandes premios, aunque su director ya cuenta con prestigiosos galardones en festivales internacionales.
El contexto histórico es importante. Hable con ella (2002) logró la doble candidatura en dirección y guion original, llevándose finalmente el Oscar al mejor guion. Madres paralelas (2019) lo hizo por banda sonora y la interpretación de Penélope Cruz. Dolor y gloria (2021) repitió la fórmula de película internacional y actor para Antonio Banderas. Y no podemos olvidar el triunfo de El laberinto del fauno (2006), que bajo bandera española compitió en seis categorías y se llevó tres estatuillas.
Pero la sorpresa internacional no viene solo de España. La película noruega Valor sentimental ha logrado lo que ninguna cinta no angloparlante había conseguido antes: 9 nominaciones. Este hito convierte a la producción escandinava en la gran revelación de esta edición, demostrando que el cine internacional no solo tiene cabida en la categoría específica de película internacional, sino que puede competir de tú a tú con las superproducciones de Hollywood en todos los frentes.
La competición por el premio gordo, sin embargo, no está sentenciada. 'Una batalla tras otra', la última obra de Paul Thomas Anderson, parte con 13 nominaciones, una cifra que en cualquier otro año la habría convertido en la clara favorita. La película de Anderson, que durante meses ha acumulado premios y reconocimientos en festivales y asociaciones de críticos, ahora ve cómo su dominio se ve amenazado por el tsunami de Los pecadores.
Lo curioso de este duelo de titanes es que ambas películas comparten una misma ausencia llamativa: ninguna tiene nominación a mejor actriz protagonista. Este detalle, aparentemente menor, habla de la naturaleza de ambas producciones, más centradas en aspectos técnicos, narrativos o de reparto coral que en las individualidades femeninas. Las dos cintas han logrado colarse en todos los apartados mayores excepto este, un patrón que no pasa desapercibido para los analistas.
La composición de la Academia de Hollywood ha cambiado drásticamente en los últimos años. Actualmente, casi el 24% de sus votantes no son estadounidenses, lo que explica en parte el creciente peso del cine internacional en las nominaciones. Este cambio demográfico ha llevado a una mayor diversidad no solo en los candidatos, sino en los gustos y preferencias que reflejan las listas finales.
El nuevo apartado de casting, por ejemplo, refleja una sensibilidad creciente hacia la importancia de la selección de actores en el éxito de una película. Hasta ahora, este trabajo se reconocía de forma implícita dentro de las categorías de actuación, pero la Academia ha decidido darle una relevancia propia, algo que ha beneficiado directamente a producciones con un trabajo meticuloso en este sentido.
La ceremonia del 15 de marzo se presenta como uno de los eventos más equilibrados y competitivos de los últimos tiempos. Con dos películas liderando el marcador pero sin dejar de lado la presencia de producciones internacionales sorpresa, la gala tendrá un interés añadido. Los aficionados al cine español tendrán sus ojos puestos en Sirat y sus posibilidades, aunque la competencia en sonido será feroz.
El récord de Los pecadores no garantiza el triunfo. Historias recientes como La La Land demuestran que tener más nominaciones no asegura llevarse el premio principal. La película de Coogler tendrá que mantener el tipo frente a la presión de ser la gran favorita y evitar el efecto contrario que a veces genera tanta expectación.
Por su parte, Valor sentimental representa el triunfo del cine de autor internacional. Sus 9 nominaciones son un mensaje claro: las barreras idiomáticas ya no son un obstáculo insalvable para competir en categorías técnicas y artísticas. La película noruega podría convertirse en la gran beneficiada de una votación preferencial que muchas veces premia la coherencia y la calidad por encima del poderío publicitario.
En el caso de Sirat, la doble nominación ya es un premio en sí mismo. Oliver Laxe ha conseguido lo que muy pocos cineastas españoles logran: que su obra sea considerada no solo por su valor cultural, sino por su excelencia técnica. El apartado de sonido, donde compite con gigantes de Hollywood, es especialmente significativo para una producción de estas características.
La edición número 98 de los Oscar refleja una industria en transformación. Mientras los grandes estudios siguen presentes con superproducciones como Los pecadores, el espacio para el cine independiente e internacional crece de forma exponencial. La Academia, con su composición cada vez más diversa, premia no solo el espectáculo, sino la originalidad y la calidad narrativa sin importar el origen o el idioma.
El duelo entre Coogler y Anderson será el eje central de la gala. Ambos directores representan dos formas de entender el cine contemporáneo: el espectáculo visual y técnico frente a la narrativa autoral y el rigor dramático. La decisión final hablará de qué tipo de cine quiere premiar la Academia en este momento de transición.
Mientras tanto, los aficionados al cine español celebran la presencia de Sirat y sueñan con un nuevo Oscar para el país. La historia reciente muestra que las nominaciones dobles, aunque no garantizan la victoria, sí aumentan las probabilidades de llevarse al menos una estatuilla a casa. El 15 de marzo lo dirá todo.