El Real Madrid desplegó un fútbol brillante y contundente este martes en el Santiago Bernabéu, donde vapuleó al Mónaco con un contundente 6-1 en el marco de la séptima jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones. La exhibición ofensiva de los merengues, liderada por un imparable Kylian Mbappé, deja al conjunto blanco en una posición privilegiada para asegurar su boleto a los octavos de final con una jornada de antelación.
Desde el pitido inicial, el conjunto dirigido por Carlo Ancelotti salió con una clara intención de resolver el encuentro tempranamente. La presión alta y el ritmo vertiginoso desbordaron a los monegascos, que no pudieron contener el vendaval blanco ni con las más elaboradas estrategias defensivas.
Mbappé, letal desde el inicio
El francés, considerado una de las grandes estrellas del plantel, abrió el marcador a los cinco minutos con una definición que dejó sin opciones al portero rival. Su velocidad e instinto goleador volvieron a hacer acto de presencia en el minuto 26, cuando completó su doblete con otra acción de primer nivel. Con estos dos tantos, Mbappé demostró por qué es el referente ofensivo del equipo y consolidó su liderazgo en la competición. Su capacidad para encontrar espacios y definir con frialdad sigue siendo un activo invaluable para los blancos.
Dominio absoluto en la segunda mitad
Tras el descanso, el Real Madrid no bajó el pistón. Al contrario, intensificó su dominio territorial y creó innumerables ocasiones de gol. El joven talento argentino Franco Mastantuono anotó el tercero en el minuto 51, mostrando su calidad y confirmando que el futuro del club está en buenas manos. La alegría blanca se multiplicó cuatro minutos después, cuando el defensor alemán Thilo Kehrer, en un intento desesperado de despeje, introdujo el balón en su propia portería, marcando el cuarto tanto para los locales.
El quinto gol llegó de los pies de Vinícius Júnior en el 63, quien con su característico desborde y habilidad dejó en evidencia a la zaga monegasca. El brasileño continúa siendo una pieza fundamental en el esquema de Ancelotti, aportando desequilibrio y creatividad en el último tercio del campo. Su capacidad para generar peligro en banda es prácticamente incontenible para cualquier defensa europea.
El Mónaco despierta tarde
El conjunto francés logró descontar en el minuto 72 mediante Jordan Teze, quien aprovechó un error en la salida de balón de Dani Ceballos para batir a Courtois. Fue un momento de distracción que no mermó la superioridad madridista, ya que ocho minutos después, Jude Bellingham, con un disparo preciso desde la frontal, cerró la cuenta en el 80, dejando el marcador en el definitivo 6-1.
Alineaciones y decisiones tácticas
Ancelotti alineó a Courtois bajo palos, con una defensa compuesta por Fede Valverde, Raúl Asencio, Huijsen y Camavinga. La zaga, a pesar de su juventud en algunas posiciones, demostró solidez y comprensión del juego. Valverde tuvo que abandonar el terreno de juego en el minuto 83, siendo sustituido por Mesonero, en un cambio claramente pensado en dar minutos al canterano.
En el centro del campo, el técnico italiano apostó por el binomio Tchouaméni-Güler, con Bellingham en una posición más avanzada que le permite explotar su llegada al área. El turco Güler dejó su lugar a Carvajal en el 77, mientras que Camavinga fue reemplazado por Fran García en la misma jugada, refrescando las bandas para los últimos minutos.
En la delantera, la tridente ofensiva formada por Mastantuono, Vinícius y Mbappé resultó demoledora. El argentino fue sustituido por Gonzalo en el 71, tras dejar su huella en el marcador y demostrar que la cantera madridista sigue produciendo talentos de primer nivel.
Por parte del Mónaco, el entrenador dispuso un once con Kohn en la portería, Vanderson, Kehrer, Dier y Caio Henrique en defensa. El mediocampo lo conformaron Teze y Zakaria, este último amonestado en el 33 y sustituido por Bamba en el 73. En ataque, Golovin, Akliouche y Ansu Fati buscaron generar peligro, pero fueron neutralizados con facilidad por la organización defensiva madridista. Balogun fue reemplazado por Ilenikhena en el 73 en una jugada doble de cambios del equipo francés.
Contexto y clasificación
Este encuentro resulta crucial para las aspiraciones del Real Madrid en la Liga de Campeones. Con 15 puntos en su casillero, el equipo blanco prácticamente sella su clasificación a los octavos de final a falta de una jornada para el cierre de la fase de grupos. La diferencia de goles también juega a favor de los merengues, quienes han demostrado una capacidad goleadora inusual en esta edición del torneo, superando las expectativas iniciales.
El árbitro noruego Espen Eskas estuvo al mando del encuentro, mostrando tarjeta amarilla a Bellingham en el minuto 44 por parte del Real Madrid por una entrada dura en la medular. La disciplina del conjunto blanco fue notable, salvo por el incidente aislado que propició el gol rival y que seguramente será analizado en los entrenamientos posteriores.
Una noche emotiva en el Bernabéu
Antes del inicio del compromiso, el estadio guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. Este gesto conmovió a los 78.300 espectadores presentes, quienes mostraron su solidaridad y respeto en un acto de conmoción colectiva que trascendió el ámbito deportivo.
El ambiente en el coliseo madridista fue eléctrico desde el primer minuto, con la afición respondiendo al excelente juego desplegado por su equipo. Los cánticos y el apoyo incondicional sirvieron como combustible adicional para los jugadores, quienes no defraudaron a su parroquia y redondearon una noche perfecta.
Análisis del rendimiento individual
Más allá del resultado colectivo, varios jugadores merecen mención especial. Kylian Mbappé demostró una vez más por qué es considerado uno de los mejores delanteros del mundo. Su movilidad, inteligencia posicional y efectividad son cualidades que hacen la diferencia en los partidos de máxima exigencia.
Por su parte, Jude Bellingham continúa asentándose como el cerebro del equipo. Su visión de juego, combinada con su capacidad goleadora, lo convierten en un centrocampista completo y moderno. El gol que anotó fue una muestra más de su olfato para aparecer en los momentos decisivos.
La defensa, pese a las bajas por lesiones que ha sufrido el equipo durante la temporada, mostró una solidez admirable. La juventud de Asencio y Huijsen no fue impedimento para que demuestren madurez más allá de su edad, mientras que la experiencia de Courtois bajo los tres palos sigue siendo un pilar fundamental.
Perspectivas de futuro
Con este triunfo, el Real Madrid no solo asegura matemáticamente su clasificación, sino que también envía un mensaje contundente al resto de rivales en la competición. El equipo demuestra que está en condiciones de pelear por el título, con un juego equilibrado que combina experiencia y juventud de manera armónica.
La próxima jornada será un mero trámite para los blancos, quienes podrán rotar jugadores clave y dar descanso a sus figuras pensando en los cruces decisivos que se avecinan. La confianza ganada en este encuentro será un activo invaluable para los retos venideros, especialmente en la fase eliminatoria donde los detalles marcan la diferencia.
En resumen, la goleada ante el Mónaco representa más que tres puntos en la tabla. Es una declaración de intenciones, una demostración de poderío ofensivo y una confirmación de que el Real Madrid vuelve a ser serio candidato a levantar la Orejona este año. La combinación de talento joven con veteranía de élite, sumada a la visión táctica de Ancelotti, configura un equipo temible para cualquier adversario europeo.