Mabel Lozano: de modelo en los 90 a cineasta activista premiada

La trayectoria de la toledana que ha dedicado su carrera a la defensa de los derechos de las mujeres a través del cine documental

Mabel Lozano representa una de las transformaciones profesionales más destacadas del panorama cultural español. Nacida en 1967 en Villaluenga de la Sagra, una pequeña localidad toledana, esta creadora ha transitado desde las pasarelas internacionales hasta los platós televisivos de máxima audiencia, para finalmente consolidarse como una referente del cine documental comprometido con la defensa de los derechos humanos, especialmente de las mujeres en situación de vulnerabilidad.

Los primeros pasos en el modelaje y la televisión

Antes de convertirse en la defensora de causas sociales que es hoy, Lozano recorrió el mundo como modelo profesional. Su trabajo le llevó a residir en Francia y Japón, experiencias que le proporcionaron una visión global y multicultural que posteriormente plasmaría en su obra. Durante esta etapa, tuvo la oportunidad de visitar numerosos países, adquiriendo una perspectiva que pocos profesionales del sector pueden presumir.

La década de los noventa marcó su explosión mediática en España. Su rostro se hizo familiar para millones de espectadores a través de series de gran éxito como 'Los ladrones van a la oficina', 'La casa de los líos', 'La sopa boba', 'Código fuego' y 'Lobos'. Esta presencia constante en la pequeña pantalla la convirtió en una de las intérpretes más solicitadas del momento.

Su versatilidad le permitió saltar delante de las cámaras como presentadora. En 1992 debutó al frente de 'La Ruleta de la fortuna', un programa icónico de la televisión española. Sin embargo, fue en 1999 cuando retomó esta faceta con mayor asiduidad, conduciendo las míticas galas de 'Noche de fiesta', producidas por José Luis Moreno. Durante tres años consecutivos, desde 1999 hasta 2002, también copresentó las campanadas de Nochevieja junto a Juncal Rivero, consolidándose como una de las voces más reconocidas de la pequeña pantalla.

El giro hacia el cine y el compromiso social

En 2007, cuando su carrera televisiva seguía en plena forma, Mabel Lozano sorprendió al público y a la crítica con una decisión valiente y poco común: abandonar el mundo del entretenimiento para formarse en cinematografía. Esta elección no respondía a una mera inquietud artística, sino a una profunda necesidad de denunciar las injusticias que había observado durante su trayectoria profesional.

Desde entonces, su trabajo se ha centrado exclusivamente en la creación de documentales y cortometrajes que visibilizan la realidad de la prostitución y la trata de personas en España. Su enfoque no es meramente descriptivo, sino que busca empoderar a las víctimas y exigir responsabilidades a las instituciones. Lozano ha logrado combinar el rigor periodístico con la sensibilidad artística, creando obras que conmueven y conciencian simultáneamente.

Su labor va más allá de la mera creación audiovisual. La cineasta ha establecido colaboraciones directas con fuerzas de seguridad del Estado, aportando datos y evidencias recabadas durante sus investigaciones para desarticular redes criminales dedicadas a la explotación sexual. Esta implicación práctica la distingue de otros creadores comprometidos, convirtiéndola en una pieza activa en la lucha contra este delito.

Reconocimientos y premios Goya

La calidad y el impacto de su trabajo no han pasado desapercibidos para la industria cinematográfica española. Tras varias nominaciones previas, en 2021 Mabel Lozano alzó su primer Goya a Mejor Cortometraje Documental por 'Biografía del cadáver de una mujer'. Esta pieza, de gran intensidad emocional, retrata los peligros a los que se enfrentan las mujeres que intentan abandonar el mundo de la prostitución, evidenciando las dificultades estructurales que dificultan su reinserción social.

El reconocimiento no quedó ahí. En la edición de 2024, la Academia de Cine volvió a premiar su labor con un nuevo Goya, esta vez por el documental 'Ava'. Este segundo galardón consolidó su posición como una de las documentalistas más importantes del país, capaz de abordar temas complejos con la delicadeza y la contundencia que requieren.

La batalla contra el cáncer durante la pandemia

La crisis sanitaria de la Covid-19 supuso un periodo de incertidumbre global, pero para Mabel Lozano esta situación se vio agravada por un diagnóstico personal. En pleno confinamiento, la cineasta anunció que debía someterse con urgencia a una intervención quirúrgica por cáncer de mama, una noticia que había recibido apenas días después del inicio del estado de alarma.

En un contexto donde los sistemas sanitarios estaban colapsados y la población aislada, Lozano afrontó su tratamiento con la misma resiliencia que caracteriza su trabajo profesional. Aunque inicialmente mantuvo un perfil discreto sobre su evolución, en 2024 confirmó que su salud había mejorado significativamente, lo que hace presuponer que ha superado la enfermedad. Esta experiencia personal añadió una nueva capa de empatía a su ya profunda sensibilidad social.

Vida privada y familia

A pesar de su trayectoria pública, Mabel Lozano ha sabido proteger con celo su esfera personal. Desde 1998 comparte su vida con Eduardo Campoy, un profesional también vinculado al mundo del cine que comparte su pasión por el séptimo arte. Juntos han construido una familia con dos hijos, a quienes mantienen alejados de los focos mediáticos y de las redes sociales, preservando su intimidad y permitiéndoles una infancia alejada de la presión pública.

Esta discreción contrasta con la exposición que supone su labor activista, demostrando que es posible conciliar el compromiso social con la protección de la vida familiar. Su matrimonio con Campoy no solo es una unión personal, sino también una colaboración profesional que ha enriquecido su trayectoria creativa.

Un legado en construcción

Mabel Lozano encarna la evolución del compromiso ciudadano en España. Su capacidad para reinventarse, dejando atrás una carrera cómoda en el entretenimiento para adentrarse en los territorios más oscuros de la realidad social, la convierte en un modelo de integridad profesional y personal. A través de su cámara, no solo documenta historias, sino que activa mecanismos de cambio real, colaborando con instituciones y dando voz a quienes el sistema silencia.

Su trayectoria demuestra que el éxito no reside únicamente en el reconocimiento popular, sino en la capacidad de generar impacto positivo en la sociedad. Con cada documental, cada investigación y cada colaboración con las autoridades, Lozano construye un legado que trasciende el ámbito artístico para instalarse en el terreno de la justicia social.

Referencias