La legendaria banda británica The Cure ha anunciado con profundo pesar el fallecimiento de Perry Bamonte, su histórico guitarrista y teclista, a la edad de 65 años. La noticia, confirmada este viernes a través de un comunicado oficial en la página web del grupo, ha conmocionado a la comunidad del rock gótico y a miles de seguidores que han seguido la trayectoria del músico durante más de tres décadas.
Según el comunicado emitido por la formación liderada por Robert Smith, Bamonte, apodado cariñosamente 'Teddy' por sus compañeros, "falleció en su hogar tras una breve enfermedad durante el período navideño". La banda expresó su "inmensa tristeza" por la pérdida de un miembro que consideraban fundamental en su historia musical, destacando cualidades personales y artísticas que trascienden su faceta como instrumentista.
La trayectoria de Bamonte con The Cure comenzó de forma tímida pero constante. Inicialmente, en 1984, se incorporó a la nómina técnica del grupo, desempeñando labores fundamentales detrás del escenario que le permitieron familiarizarse con la esencia sonora y la dinámica creativa de la banda. No fue hasta 1990 cuando su talento y dedicación le convirtieron en miembro oficial, consolidando una etapa que duraría catorce años ininterrumpidos. Durante este período, su presencia se hizo indispensable tanto en estudio como en los escenarios más prestigiosos del planeta.
El músico londinense participó en la creación de algunos de los discos más emblemáticos de la segunda etapa de The Cure. Su contribución creativa se materializó en trabajos como Wish (1992), álbum que incluyó éxitos universales y consolidó la madurez sonora del grupo; Wild Mood Swings (1996), donde exploraron nuevas texturas instrumentales; Bloodflowers (2000), considerado por muchos críticos como una obra maestra de atmósfera y melancolía; y el homónimo The Cure (2004), que marcó su despedida inicial de la formación. Además, su huella quedó plasmada en recopilatorios como Acoustic Hits (2001), donde la banda revisó sus clásicos con arreglos desnudos y emotivos.
La dimensión escénica de Bamonte resulta igualmente impresionante. Los registros oficiales de la banda indican que superó los 490 conciertos durante su primera etapa, recorriendo continentes y dejando su impronta en festivales míticos y salas históricas. Su capacidad para conectar con el público, combinada con una técnica sólida y una intuición musical excepcional, le convirtió en un pilar de las actuaciones en directo de The Cure.
Tras su salida en 2005, la relación de Bamonte con la banda nunca se diluyó completamente. En 2022, el grupo le convocó para una serie de actuaciones especiales que celebraban su legado. El músico respondió con la misma entrega de siempre, participando en otros 90 conciertos que la banda calificó como "algunos de los mejores de toda nuestra historia". Esta segunda etapa culminó de forma poética el pasado 1 de noviembre de 2024 con The Show of a Lost World en Londres, un concierto que cerró un ciclo y que, irónicamente, se convirtió en su despedida definitiva del escenario.
El comunicado oficial de The Cure destaca su personalidad: "Discreto, intenso, intuitivo, consistente e inmensamente creativo, Teddy era un corazón cálido y una parte esencial de nuestra historia". Estas palabras reflejan la dualidad de un artista que, sin buscar el protagonismo, dejó una huella indeleble en la identidad sonora de uno de los grupos más influyentes del rock alternativo.
La reacción de sus excompañeros no se hizo esperar. Lol Tolhurst, batería histórico de The Cure y testigo de toda la evolución del grupo, utilizó su perfil de Instagram para expresar su "profunda tristeza" y despedirse con un emotivo "goodbye Teddy". Este gesto digital, lejos de ser protocolario, revela el vínculo personal que unía a los miembros de una banda que ha sobrevivido a décadas de cambios en la industria musical.
Más allá de The Cure, Bamonte desarrolló proyectos paralelos que demostraron su versatilidad. Formó parte de Love Amongst Ruin, banda en la que ejerció como bajista y que publicó dos álbumes de estudio, explorando territorios sonoros distintos al universo gótico que le vio crecer. Esta faceta multiinstrumental refuerza la imagen de un músico completo, capaz de adaptarse a diferentes contextos creativos sin perder su esencia.
El legado de Perry Bamonte se inserta en el contexto de una banda que ayudó a definir el rock gótico con obras seminales como Pornography (1982), pero que también supo evolucionar hacia sonoridades más accesibles y luminosas, como la icónica Friday I'm in Love. Esta capacidad de mutación, donde Bamonte desempeñó un papel crucial en las últimas décadas, explica la longevidad y relevancia continua de The Cure.
Curiosamente, la noticia de su fallecimiento coincide con el anuncio de la participación de The Cure en el próximo Primavera Sound, festival donde compartirán cartel con artistas de la talla de Doja Cat, The xx, Gorillaz y Massive Attack. Este contraste entre la celebración de futuros conciertos y el luto por la pérdida de un miembro histórico refleja la complejidad emocional que vive la banda en este momento.
Robert Smith, líder indiscutible de The Cure a sus 66 años, ha tejido a lo largo de cuatro décadas una narrativa musical única, y Bamonte fue un capítulo significativo de esa historia. Su muerte no solo priva al grupo de un colaborador excepcional, sino que deja un vacío en la comunidad de músicos que crecieron escuchando y reinterpretando el legado de la banda.
El comunicado finaliza con un mensaje de condolencias: "Nuestros pensamientos están con toda su familia. Se le echará muchísimo de menos". Estas palabras, sencillas pero contundentes, resumen el sentir de una industria que pierde a uno de sus artesanos más respetados. Perry Bamonte no fue el rostro más visible de The Cure, pero su contribución técnica y emocional fue, sin duda, uno de los pilares sobre los que se construyó el sonido que millones de personas han celebrado durante generaciones.
En una era donde la música a menudo se despersonaliza, la figura de Bamonte recuerda la importancia de los músicos de sesión y colaboradores que, con dedicación silenciosa, dan forma a los clásicos que perduran en el tiempo. Su historia con The Cure es un testimonio de lealtad, talento y pasión por el arte sonoro, valores que trascienden la mera técnica para convertirse en legado emocional.
La comunidad de seguidores del rock gótico y alternativo se une en el duelo por la pérdida de un artista que, aunque discreto, dejó una huella imborrable en la banda sonora de varias generaciones. Descanse en paz, Teddy.