La 'súper gripe' H3N2 desata alertas en Europa: origen y riesgos

Científicos advierten sobre una nueva variante de influenza que saltó de humanos a cerdos y presenta mutaciones que dificultan su reconocimiento inmunológico

Las autoridades sanitarias de varios países europeos, especialmente Reino Unido y Alemania, han activado protocolos de alerta ante el incremento de casos de la gripe H3N2, una variante de la influenza que está captando la atención de la comunidad científica internacional. Aunque el virus de la gripe es conocido desde hace décadas, esta cepa particular presenta características que la diferencian de otras variantes circulantes.

El origen de esta variante resulta especialmente inquietante. Investigadores han rastreado su aparición hasta principios de los años 2000, cuando el virus realizó un salto de especies inusual: pasó de humanos a cerdos en Colombia. Este fenómeno, recogido en un estudio publicado en la revista especializada Virology, muestra cómo el virus se adaptó a los porcinos y permaneció oculto durante años, evolucionando de forma independiente.

Las muestras que permitieron este descubrimiento fueron tomadas en 2017, pero no fue hasta análisis recientes que los expertos pudieron secuenciar completamente su genoma. Los resultados sorprendieron a la comunidad científica: el virus no correspondía a ningún linaje porcino conocido. Se trataba de una nueva variante, producto de una reasortación genética que ocurrió cuando el virus abandonó su hospedador humano hacia 2002.

Este hallazgo confirma la capacidad de los virus influenza para cruzar barreras entre especies, adaptarse a nuevos hospedadores y mutar con el tiempo, generando variantes con propiedades distintas a las originales. La denominación H3N2 corresponde a dos proteínas fundamentales en la superficie viral: la hemaglutinina (H) y la neuraminidasa (N), ambas esenciales para la entrada y propagación del virus en las células humanas.

Lo que preocupa a los especialistas son las mutaciones en regiones críticas de la hemaglutinina, que provocan un desvío antigénico significativo. En términos prácticos, esto significa que el sistema inmunitario humano tiene dificultades para identificar y combatir el virus, incluso en personas que han estado expuestas previamente a otras cepas de influenza o que han recibido vacunas estacionales.

Aunque inicialmente los brotes recientes en Europa estuvieron asociados principalmente al subtipo A H1N1, la presencia de la variante H3N2 está aumentando. Algunos expertos han bautizado a esta cepa como "súper gripe" precisamente por su capacidad para eludir las defensas inmunitarias y su potencial de contagio elevado.

El riesgo no es homogéneo para toda la población. Los grupos más vulnerables incluyen personas mayores de 65 años, niños pequeños, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardiovasculares o respiratorias. En estos colectivos, la infección puede desencadenar complicaciones graves, incluyendo neumonía, descompensación de patologías crónicas e incluso hospitalización.

Las autoridades de salud pública recomiendan extremar las medidas de prevención, especialmente en los meses de mayor circulación viral. Las medidas básicas incluyen el lavado frecuente de manos, el uso de mascarillas en espacios cerrados con aglomeraciones, la ventilación adecuada de locales y evitar el contacto cercano con personas sintomáticas.

La vacunación antigripal sigue siendo la herramienta más efectiva para prevenir complicaciones graves, aunque la eficacia puede verse reducida cuando existe un desvío antigénico importante. Por ello, los centros de investigación trabajan en el desarrollo de vacunas más amplias que ofrezcan protección contra múltiples variantes.

La vigilancia epidemiológica se ha intensificado en toda Europa. Los sistemas de alerta temprana buscan identificar rápidamente cambios en los patrones de circulación viral y detectar la aparición de nuevas mutaciones que puedan aumentar la patogenicidad o la transmisibilidad del virus.

Desde una perspectiva científica, este caso ilustra la importancia de la vigilancia en salud animal. Los cerdos actúan como "mezcladores" virales, ya que pueden infectarse con virus de origen humano y aviar, facilitando la reasortación genética y la emergencia de nuevas variantes. Este fenómeno, conocido como reasortimiento, es una de las principales vías de generación de pandemias.

La experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19 ha mejorado la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios europeos. Sin embargo, la gripe sigue representando una carga significativa para los servicios de salud cada año, y la aparición de variantes con mayor capacidad de evasión inmune añade una capa adicional de complejidad.

Los modelos predictivos sugieren que la circulación de este subtipo podría aumentar en las próximas temporadas gripales. La comunidad científica insiste en la necesidad de mantener protocolos de secuenciación genómica que permitan caracterizar rápidamente las cepas circulantes y adaptar las medidas de control.

Mientras tanto, la población general debe mantenerse informada sin caer en la alarma excesiva. La gripe es una enfermedad respiratoria conocida y, en la mayoría de los casos, se resuelve sin complicaciones. La clave está en proteger a los colectivos de riesgo y en no relajar las medidas de prevención que han demostrado ser efectivas.

La investigación continúa para comprender mejor cómo este virus evolucionó en reservorios animales y cuáles son las implicaciones a largo plazo para la salud humana. Los datos preliminares indican que, aunque la transmisibilidad es elevada, la gravedad de los casos no supera la de otras cepas circulantes, lo que ofrece cierto margen de tranquilidad.

En resumen, la gripe H3N2 representa un desafío para la salud pública europea, no por su gravedad intrínseca, sino por su origen zoonótico y sus mutaciones que facilitan la evasión inmune. La respuesta requiere una combinación de vigilancia activa, investigación continua y medidas de protección individual y colectiva.

Referencias